Sobre los caídos por Farruquito, la canción del verano y las mamadas de Alicia Rhodes
Hola de nuevo a todos y siento mucho el retraso debido a unos pequeños problemas de conexión y unas largas e inmerecidas vacaciones en nuestra amada y patriótica Costa del Sol. Vuelvo con energías y ánimos renovados. Lástima que gente tan valiosa como Cándido haya decidido darse a la fuga de nuestro muy intelectual círculo de lectores.
Buenos días he pasado yo por tierras andaluzas donde el amor a España flota en el aire al igual que la ignorancia de sus gentes. Pero los andaluces por muy ignorantes que sean, son españoles y por ende, cumplen los dos requisitos principales -ignorancia y patriotismo- para ser las cabezas visibles, y por tanto con más riesgo de muerte, de la misión más difícil que tendrá que afrontar nuestro ejército; masculinizar Cádiz; el PUE eliminará el carnaval (decisión política) y a los carnavaleros (operación militar), estirilizando a los cantantes de chirigotas para que no tengan descendencia. Se acabó tanta ambigüedad sexual de individuos fustrados que se disfrazan de mujer porque lo que más desean en el fondo de sus anodinas vidas es un polla "mandinguera" en el trasero; en la nueva España, los maricones serán marciones y los machos serán machos. ¡Échate a temblar Marichalar!
En estos días de inacción total, de grandes comilonas y felices borracheras, donde la barriga vuelve a recuperar el esplendor y felicidad que perdió aquella mañana de Febrero que decidí ir al gimnasio, varias reflexiones han revoloteado mi cabeza, teniendo sólo tres de éstas la suficiente fuerza y pujanza para poder asirlas con mis ya encalladas manos. Y como no podía ser de otra manera, estos tres recurrentes y hondos pensamientos, que han acabado entroncándose, serán plasmados en este blog veraniego sin más intención que hacer una llamada a la más austera y desagradecida reflexión.
Cuando me enteré sobre la condena a dieciséis meses de prisión para el bailarín y gitano o gitano y bailarín o bailarín gitano Farruquito, ese hombre que comparte cara con Tinkerbell (el chihuahua de Paris Hilton) y melenas con las vírgenes de Murillo, por conducir sin carné, atropellar a alguien, huir, no prestar atendención sanitaria, culpar a su hermano menor (burlándose así de las leyes españolas que sobreprotegen al menor de edad) , no entregarse a la policía, mentir en el juicio, afirmar que no ayudó porque temía por su carrera (la humanidad de Farruquito no tiene parangón), me dio un vuelo el corazón y pensé: ¿qué ha podido ocurrir para que un juez haya decidido dejarle libre?. La mojigatería de la prensa española no lo va a decir; pero desde este blog no hay remilgos que valgan: a mi como el racismo no me gusta a no ser que sea con razón de ser y apoyado sobre el sentido común, esto es, contra negros, moros, amarillos, indios, comunistas, trabajadores del Fnac, valencianos y demás, no quiero pensar que se le ha liberado por culpa de su ridícula etnia -ya saben ustedes que para lo único que valen los gitanos y han sido creados es para mostrar al mundo que hay algo aún más estúpido que el esloveno- sino que busco las razones profundas, el "andamiaje del ser" como diría Wittgenstein. Después de una intensa búsqueda de razones llegué a la conclusión de que la libertad del bailarín se debe a que el juez ha tenido muy en cuenta dos hechos que eliminan su culpabilidad; las canciones de Coti y las mamadas de Alicia Rhodes.
Se ha demostrado a través de unas investigaciones muy fructuosas realizadas por mí y por una brasileña que trabaja en un puticlub de polígono llamada Paula que se declara fan de Roberto Carlos, el macaco futbolista, que el individuo atropellado por nuestro artista iba embriagado de alcohol y felicidad tarareando una cancioncilla endemoniada de esas que no puedes parar de canturrear una vez la escuchas. Pero no quedaba ahí la cosa, sino que el atropellado -este artículo a pesar de su imprudencia y etílica irresponsabilidad va dedicado a su memoria- imitaba incluso el acento argentino del autor. Y sí, estamos hablando de la canción de este inolvidable verano, y posiblemente del artista del siglo, 'Nada fue un error' de Coti. El borracho imprudente no solo imitaba al joven Sorokin (risión de apellido para una risión de hombre) y tocaba una imaginaria guitarra sino que los videos demuestran como en un momento clave desgarra su voz y la hace cazallera imitando así a Paulina Rubio, llenando de rabia a nuestro gitano más internacional desde la muerte de "El Vaquilla" (¿ha muerto El Vaquilla?) que en ese momento decide atropellarle y librarse de esa pagajosa e infumable letra que solo un subnormal argentino puede hacer, y más si se dedica a imitar al cejijunto e infecto Andrés Calamaro. Cuando el hijo de la Farruca estaba a punto de recuperar la cordura y de proseguir su tranquilo paseo por Sevilla, esquivando al viandante antes de la colisión, otro registro tornó la voz del curda; esta vez no sólo no se conformó con cantar somera chorrada sino que bajándose los pantalones ahí mismo, decidió meterse un dedo en el culo mientras que su boca expalía una mezcla de jadeos y de voz al más puro estilo Julieta Venegas. En ese momento, Farruquito cumpliendo a rajatabla la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, artículo 31 -un artículo creado especialmente para considerar "deber moral" apalear a cantautores argentinos y a Falete- atropelló al peatón y se dio a la fuga.
Ya en el juicio, y sin trascender a la opinión pública tamaño paliativo de pena, Farruquito fue juzgado injustamente. Hubiera sido condenado sino llega a ser porque Paula, puta de vocación y profesión, hizo llegar esta cinta al juzgado. A esta prueba se le sumó otra tan concluyente como la anterior: Farruquito, hecho demostrado mediante un infalible test psicológico probado en gallinas, ratas, budistas y gitanos, nunca ha "sufirido" en sus propias carnes una mamada como las de Alicia Rhodes mientras que el paseante alcoholizado sí, lo cual es un estimulante para ir por la vida quemado y matando gente. Es inconstitucional morir sin que te la mamen así y más si eres una puta estrella. "Ya basta de mamadas discretas e indecisas, ya basta con conformarse con que te la alojen en la boca, ya basta de medias tintas, ya basta de roces dentales, ya basta de tanta manita, por el amor de Dios, ¡yo quiero una buena mamada! ¡Una mamada como Dios manda!". Estas terribles y la vez emocionadas palabras fueron las que Farruquito pronunció en el estrado. Lágrimas y tibios aplausos, que poco a poco se fueron tornando en cerrada ovación, se produjeron en los miembros del jurado, en el juez, en la viuda que sabía lo que había sufrido este chico, en los gitanos del interior de la sala, en los gitanos que venden chatarra en Legazpi que seguían el juicio vía satélite y en Ortega Cano, siempre tan sensible ante las injusticias (él si sabía que era una buena mamada, y por eso fue raudo en cuanto tuvo esta información a su alcance para darle el número de teléfono de Pepe Borrell a la salida del juzgado).
El juez sabiendo que era mejor que la opinión pública no supiera nada de ésto, debido al terrible impacto que puede tener en la gente y en el Ibex35 decidió condenarle a dieciséis meses, para acallar así las ignorantes críticas de la desinformada opinión del populacho.
Declinó Farruquito denunciar al Estado por daños y prejuicios, reclamarle una pensión a la viuda o al menos rodar una escena porno con Alicia Rhodes, demostrando una vez más el buen corazón que esconde detrás del costillar y más después de demostrar los prestigiosos psicoanalístas franceses Petite Queue e Idiot Fiévreux que la unión de insatisfacción sexual y Coti produce cáncer de próstata. Estos autores tienen otros interesantes estudios, destacando el que lleva por título "David Bustamante y la yihad islámica: causa, llamada a la guerra santa y consecuencias". Dicha obra será analizada en un próximo blog.
Adiós, espero que lo disfruten.

La mayor fantasía sexual del español medio; Alicia Rhodes se la chupa a Farruquito y a Coti Sorokin
Buenos días he pasado yo por tierras andaluzas donde el amor a España flota en el aire al igual que la ignorancia de sus gentes. Pero los andaluces por muy ignorantes que sean, son españoles y por ende, cumplen los dos requisitos principales -ignorancia y patriotismo- para ser las cabezas visibles, y por tanto con más riesgo de muerte, de la misión más difícil que tendrá que afrontar nuestro ejército; masculinizar Cádiz; el PUE eliminará el carnaval (decisión política) y a los carnavaleros (operación militar), estirilizando a los cantantes de chirigotas para que no tengan descendencia. Se acabó tanta ambigüedad sexual de individuos fustrados que se disfrazan de mujer porque lo que más desean en el fondo de sus anodinas vidas es un polla "mandinguera" en el trasero; en la nueva España, los maricones serán marciones y los machos serán machos. ¡Échate a temblar Marichalar!
En estos días de inacción total, de grandes comilonas y felices borracheras, donde la barriga vuelve a recuperar el esplendor y felicidad que perdió aquella mañana de Febrero que decidí ir al gimnasio, varias reflexiones han revoloteado mi cabeza, teniendo sólo tres de éstas la suficiente fuerza y pujanza para poder asirlas con mis ya encalladas manos. Y como no podía ser de otra manera, estos tres recurrentes y hondos pensamientos, que han acabado entroncándose, serán plasmados en este blog veraniego sin más intención que hacer una llamada a la más austera y desagradecida reflexión.
Cuando me enteré sobre la condena a dieciséis meses de prisión para el bailarín y gitano o gitano y bailarín o bailarín gitano Farruquito, ese hombre que comparte cara con Tinkerbell (el chihuahua de Paris Hilton) y melenas con las vírgenes de Murillo, por conducir sin carné, atropellar a alguien, huir, no prestar atendención sanitaria, culpar a su hermano menor (burlándose así de las leyes españolas que sobreprotegen al menor de edad) , no entregarse a la policía, mentir en el juicio, afirmar que no ayudó porque temía por su carrera (la humanidad de Farruquito no tiene parangón), me dio un vuelo el corazón y pensé: ¿qué ha podido ocurrir para que un juez haya decidido dejarle libre?. La mojigatería de la prensa española no lo va a decir; pero desde este blog no hay remilgos que valgan: a mi como el racismo no me gusta a no ser que sea con razón de ser y apoyado sobre el sentido común, esto es, contra negros, moros, amarillos, indios, comunistas, trabajadores del Fnac, valencianos y demás, no quiero pensar que se le ha liberado por culpa de su ridícula etnia -ya saben ustedes que para lo único que valen los gitanos y han sido creados es para mostrar al mundo que hay algo aún más estúpido que el esloveno- sino que busco las razones profundas, el "andamiaje del ser" como diría Wittgenstein. Después de una intensa búsqueda de razones llegué a la conclusión de que la libertad del bailarín se debe a que el juez ha tenido muy en cuenta dos hechos que eliminan su culpabilidad; las canciones de Coti y las mamadas de Alicia Rhodes.
Se ha demostrado a través de unas investigaciones muy fructuosas realizadas por mí y por una brasileña que trabaja en un puticlub de polígono llamada Paula que se declara fan de Roberto Carlos, el macaco futbolista, que el individuo atropellado por nuestro artista iba embriagado de alcohol y felicidad tarareando una cancioncilla endemoniada de esas que no puedes parar de canturrear una vez la escuchas. Pero no quedaba ahí la cosa, sino que el atropellado -este artículo a pesar de su imprudencia y etílica irresponsabilidad va dedicado a su memoria- imitaba incluso el acento argentino del autor. Y sí, estamos hablando de la canción de este inolvidable verano, y posiblemente del artista del siglo, 'Nada fue un error' de Coti. El borracho imprudente no solo imitaba al joven Sorokin (risión de apellido para una risión de hombre) y tocaba una imaginaria guitarra sino que los videos demuestran como en un momento clave desgarra su voz y la hace cazallera imitando así a Paulina Rubio, llenando de rabia a nuestro gitano más internacional desde la muerte de "El Vaquilla" (¿ha muerto El Vaquilla?) que en ese momento decide atropellarle y librarse de esa pagajosa e infumable letra que solo un subnormal argentino puede hacer, y más si se dedica a imitar al cejijunto e infecto Andrés Calamaro. Cuando el hijo de la Farruca estaba a punto de recuperar la cordura y de proseguir su tranquilo paseo por Sevilla, esquivando al viandante antes de la colisión, otro registro tornó la voz del curda; esta vez no sólo no se conformó con cantar somera chorrada sino que bajándose los pantalones ahí mismo, decidió meterse un dedo en el culo mientras que su boca expalía una mezcla de jadeos y de voz al más puro estilo Julieta Venegas. En ese momento, Farruquito cumpliendo a rajatabla la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, artículo 31 -un artículo creado especialmente para considerar "deber moral" apalear a cantautores argentinos y a Falete- atropelló al peatón y se dio a la fuga.
Ya en el juicio, y sin trascender a la opinión pública tamaño paliativo de pena, Farruquito fue juzgado injustamente. Hubiera sido condenado sino llega a ser porque Paula, puta de vocación y profesión, hizo llegar esta cinta al juzgado. A esta prueba se le sumó otra tan concluyente como la anterior: Farruquito, hecho demostrado mediante un infalible test psicológico probado en gallinas, ratas, budistas y gitanos, nunca ha "sufirido" en sus propias carnes una mamada como las de Alicia Rhodes mientras que el paseante alcoholizado sí, lo cual es un estimulante para ir por la vida quemado y matando gente. Es inconstitucional morir sin que te la mamen así y más si eres una puta estrella. "Ya basta de mamadas discretas e indecisas, ya basta con conformarse con que te la alojen en la boca, ya basta de medias tintas, ya basta de roces dentales, ya basta de tanta manita, por el amor de Dios, ¡yo quiero una buena mamada! ¡Una mamada como Dios manda!". Estas terribles y la vez emocionadas palabras fueron las que Farruquito pronunció en el estrado. Lágrimas y tibios aplausos, que poco a poco se fueron tornando en cerrada ovación, se produjeron en los miembros del jurado, en el juez, en la viuda que sabía lo que había sufrido este chico, en los gitanos del interior de la sala, en los gitanos que venden chatarra en Legazpi que seguían el juicio vía satélite y en Ortega Cano, siempre tan sensible ante las injusticias (él si sabía que era una buena mamada, y por eso fue raudo en cuanto tuvo esta información a su alcance para darle el número de teléfono de Pepe Borrell a la salida del juzgado).
El juez sabiendo que era mejor que la opinión pública no supiera nada de ésto, debido al terrible impacto que puede tener en la gente y en el Ibex35 decidió condenarle a dieciséis meses, para acallar así las ignorantes críticas de la desinformada opinión del populacho.
Declinó Farruquito denunciar al Estado por daños y prejuicios, reclamarle una pensión a la viuda o al menos rodar una escena porno con Alicia Rhodes, demostrando una vez más el buen corazón que esconde detrás del costillar y más después de demostrar los prestigiosos psicoanalístas franceses Petite Queue e Idiot Fiévreux que la unión de insatisfacción sexual y Coti produce cáncer de próstata. Estos autores tienen otros interesantes estudios, destacando el que lleva por título "David Bustamante y la yihad islámica: causa, llamada a la guerra santa y consecuencias". Dicha obra será analizada en un próximo blog.
Adiós, espero que lo disfruten.

La mayor fantasía sexual del español medio; Alicia Rhodes se la chupa a Farruquito y a Coti Sorokin





