adolescer...
Me falta ese abrazo que nunca me diste,
Ese beso robado de mis noches,
Ese cuento de hadas que me susurrabas en sueños.
Reencuentro mi ser y me habla de sus carencias,
Me dice que adolece de querer ningún querer,
Que no quiere seguir caminando mientras siempre aparezcan las mismas nubes,
Me dice que ya no tiene miedo, pero que tampoco tiene ganas,
Que decide crecer cada día y a veces no se reconoce,
Que evoluciona, pero no siempre como esperaba,
Que los cambios son constantes, y los ciclos un circulo del que ni se entra ni se sale.

Me habla de sus metas, de sus horizontes,
En los que lo único que ve es esa línea divisoria entre el cielo y la tierra,
Que no sabe que hay mas allá, que últimamente duda de si la tierra es redonda
Que hace tanto tiempo que no se funde, que hasta el ida y la noche se confunden.
Me dice que ya no espera nada, que prefiere sentarse en el banco a esperar lo que no pasa.
Me cuenta que los ancianos del lugar ya se saben la historia,
Que la vida no se mide por los años, ni por las puertas,
Sino por los caminos que se deciden a andarse,
Y me cuenta que ya no tiene pasado,
sino un presente continuo forjado a base de huellas.
Que su futuro es tan incierto como su presente,
Que su presente es tan incierto como su futuro.
Me susurra sus sueños para que no se escuchen,
me pide que los grite hasta que no se me oiga,
me pide que no tenga prisa
que el tiempo no va mas rápido ni mas lento,
que el tiempo no va, y que tampoco se viene,
que entre cada instante hay un espacio para hacerlo real.
Y me dice, que hace ya rato que sus manos le piden auxilio y claman movimiento,
Que las letras comienzan a pudrirse estancadas ahí adentro,
Que los espacios se confunden con los puntos, y las comas ya no saben ponerse en su sitio,
Que las tildes andan un tanto rebeldes y las bes y las uves se disfrazan la una de la otra,
Que las haches se aburren y pasan el día jugando al escondite
Mientras, las vocales siempre dando vueltas buscando acompañante.
Que la m últimamente se siente sola y busca una a que la acompañe.
Escucho la música de sus labios pronunciarse,
el golpe del teclado se confunde con su risa
Se abre la puerta del balcón y la corriente acaricia sus ventanas.
Fluye la saliva por la tinta de sus dedos mientras mancha el papel con su dulce nombre