DE VUELTA
Pues aquí estamos, de vuelta de todo. De vuelta al trabajo, de vuelta a esta ciudad ingrata, de vuelta a la rutina. De vuelta también de desengaños amorosos... El vaso estaba demasiado lleno y la última gota lo colmó... Fin por tanto al acuerdo tácito de compañía y sexo. Duele, por supuesto, pero no se puede obligar a querer a quien no quiere hacerlo... Lo que pasa es que es difícil darse cuenta de que algunos gestos ha sido sólo eso, gestos... Y preguntarse el porqué conmigo ni puede ni quiere...Y sigue doliendo... Pero es mejor así, debo saberlo... Y además, es la única opción posible...
No quiero dramas ni rencor, más bien todo lo contrario, pero no puedo evitar colgar esta maravilla sonora de María José Hernández:
LA PUNTA DEL ICEBERG
Me quedé con las ganas de decirte
que aunque la noche tejiera los hilos
no me enredé contigo por puro deporte.
Y que además
me quedé con las ganas de quererte,
de quererte a mi manera desbordada
y tú al final no me diste casi nada
porque nada puede dar quien nada siente
Y tú encendiste la llama
pero escapaste del incendio,
dejaste que me quemara
poniendo excusas por medio
y sin importarte nada
me quedé
atrapada en tu memoria.
Lamento lo sucedido
y este compás de derrota,
lamento ser una idiota
y darme a fondo perdido
porque no mereces nada.
Y me quedé,
con las ganas de aclararte
que no eres el mejor de los amantes,
ni mucho menos «cariño», el hombre de mi vida,
y que a tu edad
deberías saber que hay más caminos
que practicar el yo, mi, me, conmigo,
y que el mundo no gira por debajo de tu ombligo.
Así que, si no supiste darme la miel,
no eches ahora sal en mis heridas.
Mejor te olvido y me olvidas
o hacemos como si nada de esto hubiese pasado,
pero si alguna vez, piensas en mí
recuerda que lo que te di
fue sólo la punta del iceberg
de una mujer
que pudo derretirse entre tus manos.
No quiero dramas ni rencor, más bien todo lo contrario, pero no puedo evitar colgar esta maravilla sonora de María José Hernández:
LA PUNTA DEL ICEBERG
Me quedé con las ganas de decirte
que aunque la noche tejiera los hilos
no me enredé contigo por puro deporte.
Y que además
me quedé con las ganas de quererte,
de quererte a mi manera desbordada
y tú al final no me diste casi nada
porque nada puede dar quien nada siente
Y tú encendiste la llama
pero escapaste del incendio,
dejaste que me quemara
poniendo excusas por medio
y sin importarte nada
me quedé
atrapada en tu memoria.
Lamento lo sucedido
y este compás de derrota,
lamento ser una idiota
y darme a fondo perdido
porque no mereces nada.
Y me quedé,
con las ganas de aclararte
que no eres el mejor de los amantes,
ni mucho menos «cariño», el hombre de mi vida,
y que a tu edad
deberías saber que hay más caminos
que practicar el yo, mi, me, conmigo,
y que el mundo no gira por debajo de tu ombligo.
Así que, si no supiste darme la miel,
no eches ahora sal en mis heridas.
Mejor te olvido y me olvidas
o hacemos como si nada de esto hubiese pasado,
pero si alguna vez, piensas en mí
recuerda que lo que te di
fue sólo la punta del iceberg
de una mujer
que pudo derretirse entre tus manos.





