CERRANDO CIRCULOS
El círculo que se cierra... tres mil años de historia transformados en terrazas de verano con 12 horas de música techno... y compruebo que es fácil y barato herir a otros, y doy un portazo más en esta vida de mierda...
Salivas y más salivas, una tras otra, mezcladas, sabores que no se distinguen, los acentos esparcidos por esta cama que no es mía, primero para olvidarte, más tarde para tapar los agujeros que yo misma fui creando... y unos ojos negros que todo lo nublan, calor y más calor, sudor y más salivas, y los ecos que me llegan gritando que hay quien no quiere ni que los muertos descansen, mientras yo busco los ojos negros que me miran con desprecio y se marchan tan deprisa...
Buceo, me sumerjo, veo a los peces que quieren ir más profundo y a mi me falta el oxígeno para seguirlos, y no hay respuesta a mis preguntas y no entiendo cómo pueden volarse diez años de un plumazo, perder el control y sentir la adolescencia, en esta puta isla con un único paraíso que sabe a tequila barato, pero la sangre a veces es demasiado caliente, y espesa, y asoma por todos los poros, y vuelvo a comprobar que es muy fácil hacerse daño, que no hay límites impuestos, sólo estúpidas normas de comportamiento, que resulta sencillo usarse y tirarse y pasear por encima de cristales afilados... y doy el último portazo que faltaba para que este círculo se cierre.
Sliema, Malta, 26 de junio de 2007.
Salivas y más salivas, una tras otra, mezcladas, sabores que no se distinguen, los acentos esparcidos por esta cama que no es mía, primero para olvidarte, más tarde para tapar los agujeros que yo misma fui creando... y unos ojos negros que todo lo nublan, calor y más calor, sudor y más salivas, y los ecos que me llegan gritando que hay quien no quiere ni que los muertos descansen, mientras yo busco los ojos negros que me miran con desprecio y se marchan tan deprisa...
Buceo, me sumerjo, veo a los peces que quieren ir más profundo y a mi me falta el oxígeno para seguirlos, y no hay respuesta a mis preguntas y no entiendo cómo pueden volarse diez años de un plumazo, perder el control y sentir la adolescencia, en esta puta isla con un único paraíso que sabe a tequila barato, pero la sangre a veces es demasiado caliente, y espesa, y asoma por todos los poros, y vuelvo a comprobar que es muy fácil hacerse daño, que no hay límites impuestos, sólo estúpidas normas de comportamiento, que resulta sencillo usarse y tirarse y pasear por encima de cristales afilados... y doy el último portazo que faltaba para que este círculo se cierre.
Sliema, Malta, 26 de junio de 2007.





