COMIENZA LA SEMANA... con mi coche en el depósito
Lunes. 7:45 A.M. Con la legaña pegada y el estógamo indigesto tras un domingo de gula incontrolable me dispongo a contar (ya desde el trabajo) mi comienzo de semana. Que no ha sido ni más ni menos que comprobar que, en efecto, los servicios municipales de grúa y depósito funcionan perfectamente. Y que si aparcas tu coche en una plaza reservada para la policía local cuando vayas a por él lo habrán sustituído por una pegatina triangular y fosforita donde te ponga: puede llamar al XXX XX XX XX para recoger su vehículo... 88 euros la broma, y eso que, gracias a dios, pesa menos de 1.000 kilos (o algo así). Y luego la multa aparte. Calculo que serán otros 80 o 90 eurazos. Genial. Qué gran manera de comenzar la semana...
Claro que es lo que hay. Si dejas el coche donde no debes y si, en lugar de bajar a cambiarlo cuando hay que cambiarlo mandas a una amiga colocada como un perro que creerá ver que no hay señal alguna que impida aparcar, es lógico que cuando vayas a por te encuentres con la desagradable sorpresa. Cojonudo, si señor...
Gran comienzo de semana. Menos mal que mañana es fiesta y esta semana puedo aprovechar las tardes y el viernes me piraré al pueblo para las fiestas y tengo el corazón de puro callo y cada vez me afectan menos ciertos comportamientos incomprensibles de cierto personaje incomprensible...
Qué más da que sea lunes, que me duela la tripa, que haya una Borbón más que alimentar, que mi coche esté en el depósito, que tenga que pagar de golpe 160 o 180 eurazos, que tenga que replantearme (otra vez) las cosas... Estoy viva. Mi mundo está en mis manos. Y todos los males sean como estos...
Claro que es lo que hay. Si dejas el coche donde no debes y si, en lugar de bajar a cambiarlo cuando hay que cambiarlo mandas a una amiga colocada como un perro que creerá ver que no hay señal alguna que impida aparcar, es lógico que cuando vayas a por te encuentres con la desagradable sorpresa. Cojonudo, si señor...
Gran comienzo de semana. Menos mal que mañana es fiesta y esta semana puedo aprovechar las tardes y el viernes me piraré al pueblo para las fiestas y tengo el corazón de puro callo y cada vez me afectan menos ciertos comportamientos incomprensibles de cierto personaje incomprensible...
Qué más da que sea lunes, que me duela la tripa, que haya una Borbón más que alimentar, que mi coche esté en el depósito, que tenga que pagar de golpe 160 o 180 eurazos, que tenga que replantearme (otra vez) las cosas... Estoy viva. Mi mundo está en mis manos. Y todos los males sean como estos...