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CADA UNO CONJURA EL ABSURDO UNIVERSAL A SU MANERA
...o cómo aguantar la cordura sin caer de rodillas...
Acerca de
Géminis, 27 años. Juego a ser periodista. Enamorada y feliz. Me gusta la música, leer y ver la tele mientras (xXxCensuredxXx) . A menudo no encuentro sentido a las cosas y sueño con el día en que todo cambie y mis ilusiones se hagan realidad.
Sindicación
 
LA HISTORIA DEL AUTOBÚS (o cómo controlar los nervios para no atentar en una estación).
Nada más llegar a Bilbao el viernes fui directamente a la taquilla de Alsa para comprar mi billete de vuelta. Lo pedí para ayer, domingo, a las 17.15 horas. Muy bien. Pues llego ayer al autobús y cuando le doy el billete al conductor y me dispongo a subir al coche me dice: -Oye, pero este billete es para mañana, lunes. (Imaginad mi absoluta estupefacción...) –Pero si yo lo pedí para el domingo, le respondo al chófer. –Pues aquí pone para el día 26, asi que ve a taquilla a ver que te dicen.
Rauda y veloz me acerco a la taquilla donde le explico mi sutuación a una chica de uniforme de rayas. Me dice: -No hay problema, te cambiamos el billete, pero este autobús está completo así que tendrás que esperar hasta las nueve...
Se desató la histeria... Grité, insulté, amenacé, rellené tres hojas de reclamaciones y me cagué en la madre del cordero a voz en grito ante cientos de pasajeros que observaban la escena entre la sorpresa y la risa (salvo un indigente alcohólico que vino a apoyarme y me vigiló la maleta mientras escribía un misal de quejas en el libro de reclamaciones). Ni llantos ni disgusto sirvieron para nada. Allí me quedé como un perro abandonado con la maleta y el sofoco durante cuatro horas en la estación de autobuses, en una cafetería, dando vueltas... Hasta que pude montarme en el bus de las nueve para pasar uno de los peores viajes de mi vida con un compañero de asiento apestoso y un terrible dolor de piernas y espalda... Hasta que llegué mi casita y me metí en la cama (01.15 horas) a olvidar la trágica tarde en la que aprendí a controlar mis nervios para no atentar en una estación de autobuses...

P.D. En Bilbao muy bien. Muchas risas con LaLoca (te quiero, jefa), muchos pinchos, muchísima cerveza, muchos reencuentros y un poquito de nostalgia. Poquita...

P.D 2. Estoy empezando a temer engancharme con alguien con quien no debo engancharme... ¡Socorro!

De despedida cuelgo un trocito de una canción que descubrí ayer en el autobús (algo bueno tuvo que tener el viaje) y que me pareció preciosa (Jarabe de Palo con Jorge Drexler):

..Te dejas, me dejo
me besas, te muerdo.
Te lamo, te huelo,
qué bueno, qué bueno.
Te pido, te ofrezco
(te amo, te miento)
te abrazo, te aprieto
me duermo, te sueño
qué bueno, qué bueno...




 
Comentario:
¡Ay Bilbo! ¿Qué tienen sus pintxos, sus zuritos, sus txikitos y sus potes?... Enamorar el alma, entre otras cosas...

A mi me ocurrió algo parecido este verano en Soria. Miré mal los horarios de un autobús y en lugar de fijarme en los Soria-Zaragoza, por intercesión de la madre que parió al que puso el cartel, miré los horarios de los autobuses Zaragoza-Soria y me quedé seis horas encerrado en la ciudad del Duero, leyendo el Heraldo mientras tomaba cafés de a dos euros en la Alameda...
No