NORMALIDAD
Entre las miles de historias y de imágenes que cada día nos llegan me llama hoy la atención la de un bebé mejicano que ha pesado al nacer 6 kilos y medio. Súper Toño, le llaman las enfermeras, que para dejar más constancia de su enorme tamaño le colocan al lado a otro recién nacido, de tamaño normal, que parece lógicamente un bebé pequeño sin serlo. Porque su tamaño es normal.
Remarco mucho este adjetivo porque otra de las cosas que también me llaman la atención (entre las miles de historias que nos llegan cada día) es la continua alusión a este término que hace Don Mariano Rajoy, registrador de la propiedad de profesión, líder del partido de extrema derecha más numeroso del Estado y últimamente, víctima de un extraño "tic" en los ojos. "En una democracia NORMAL esto no puede pasar", dice. Por lo que debemos deducir que la democracia española es anormal... "Los ciudadanos NORMALES exigen que el Gobierno no negocie con Eta", redunda. O sea, que los que como yo no pensamos como él y ese reducto fascistoide llamado Partido Popular somos, también, anormales. Típico de la derecha: los que son como yo son los buenos, los que no son como yo son ANORMALES, y ya de paso amigos de terroristas y asesinos.
Y digo yo... ¿es normal que se use la palabra normal para argumentar en política y se aluda a la anormalidad de los adversarios para desligimitar sus proyectos y convicciones?. No es normal, don Mariano, no es normal. Y si quiere un consejo: abandone la política, vuelva a su Galicia natal a trabajar en el registro y a leer el marca y la interviú, y ya verá como se le pasa ese extraño movimiento ocular que tanto le acecha en los últimos tiempos (sobre todo cuando nombra la palabra maldita... batasuna...).
Dicho esto me gustaría terminar reivindicando la anormalidad. Si ell@s son los normales, nosotr@s l@s orgullos@s anormales. Viva la diferencia, viva la anormalidad, y viva Súper Toño que gracias a sus seis kilos y medio no es un recién nacido normal y nos alegra el día a través de la pantalla.
Remarco mucho este adjetivo porque otra de las cosas que también me llaman la atención (entre las miles de historias que nos llegan cada día) es la continua alusión a este término que hace Don Mariano Rajoy, registrador de la propiedad de profesión, líder del partido de extrema derecha más numeroso del Estado y últimamente, víctima de un extraño "tic" en los ojos. "En una democracia NORMAL esto no puede pasar", dice. Por lo que debemos deducir que la democracia española es anormal... "Los ciudadanos NORMALES exigen que el Gobierno no negocie con Eta", redunda. O sea, que los que como yo no pensamos como él y ese reducto fascistoide llamado Partido Popular somos, también, anormales. Típico de la derecha: los que son como yo son los buenos, los que no son como yo son ANORMALES, y ya de paso amigos de terroristas y asesinos.
Y digo yo... ¿es normal que se use la palabra normal para argumentar en política y se aluda a la anormalidad de los adversarios para desligimitar sus proyectos y convicciones?. No es normal, don Mariano, no es normal. Y si quiere un consejo: abandone la política, vuelva a su Galicia natal a trabajar en el registro y a leer el marca y la interviú, y ya verá como se le pasa ese extraño movimiento ocular que tanto le acecha en los últimos tiempos (sobre todo cuando nombra la palabra maldita... batasuna...).
Dicho esto me gustaría terminar reivindicando la anormalidad. Si ell@s son los normales, nosotr@s l@s orgullos@s anormales. Viva la diferencia, viva la anormalidad, y viva Súper Toño que gracias a sus seis kilos y medio no es un recién nacido normal y nos alegra el día a través de la pantalla.
Comentario:
snif! Y mi teoria de la conspiración? Me costo varias drogas juntas y tres preciosos minutos de mi vida...
Comentario:
hombreeeee, ya era hora de que me escribieses!! Pues ahí andamos, aguantando que no es poco. ¿Y tu fiebre?
Comentario:
VIVA SUPER TOÑO!!!?!?!?!
¿Cómo vais? Mi fiebre remite poco a poco...
¿Cómo vais? Mi fiebre remite poco a poco...





