¿POR QUÉ?
Me siento fatal. Una gilipollas, una persona incapaz de controlar sus sentimientos... ¿Hace cuántos días que escribí el artículo titulado “Pulsión”? ¡Tres semanas! ¿Por qué entonces, a pesar de todo, sigo sintiéndome así? ¿Por qué me entran ganas de llorar cada dos por tres? ¿Por qué no puedo evitar sentirme repudiada, despechada y sola? ¿Por qué cuando está el Zorrito me tengo que beber diez cervezas para poder controlar medianamente la tensión que de mi se apodera? ¿Por qué me creo una mierda día sí y día también? Ya nada nuevo puedo saber, lo sé todo... ¿Por qué entonces sigo con la misma matraca? ¿Por qué no aprendo de una puta vez a anteponer la razón a la pasión, la cabeza a los sentimientos?...
El otro día compré en una feria medieval una Rosa de Jericó. Dicen que espanta lo malo y que atrae lo bueno. El señor que me la vendió me dijo que me traería el amor en forma de chico moreno de ojos negros y dientes blancos y que me querría mucho. Yo tampoco aspiro a tanto, pero mañana la pondré en el agua (sólo puede hacerse martes o viernes) y esperaré a que me ayude a despojarme de todo eso que tanto daño me hace...
El otro día compré en una feria medieval una Rosa de Jericó. Dicen que espanta lo malo y que atrae lo bueno. El señor que me la vendió me dijo que me traería el amor en forma de chico moreno de ojos negros y dientes blancos y que me querría mucho. Yo tampoco aspiro a tanto, pero mañana la pondré en el agua (sólo puede hacerse martes o viernes) y esperaré a que me ayude a despojarme de todo eso que tanto daño me hace...





