AQUEL CUATRO DE AGOSTO... AQUEL VUELCO...
Hace dos años ya de aquel vuelco entre las piedras viejas del Prepirineo... 24 meses desde que descubriera tu rostro y me enamorara como una adolescente sin ni siquiera conocerte... Tu pelo rizado coronando la blancura de tu cara fue el espejo que me descubrió la vida a pálpitos, la ilusión de buscarte entre pasillos... y encontrarte, a veces tan lejos, otras tan cercano...
Hoy celebro el aniversario de un pinchazo en mi corazoncito... Un pinchazo que hace unos meses tomó la forma del regalo más bonito: tus labios sobre los míos, mis dedos entre tu pelo, el olor de tu saliva, tu sudor mojando mis sábanas, tu cariño cada día, tus palabras en mi oído, nuestro amor que no descansa y el camino que, pasito a pasito, recorremos juntos y abrazados...
Porque ya no eres "el chico de la radio", sino TÚ... y porque yo soy más YO... y soy más feliz aun que aquel cuatro de agosto que descubrí tu gesto entre las piedras gastadas del Prepirineo...
Hoy celebro el aniversario de un pinchazo en mi corazoncito... Un pinchazo que hace unos meses tomó la forma del regalo más bonito: tus labios sobre los míos, mis dedos entre tu pelo, el olor de tu saliva, tu sudor mojando mis sábanas, tu cariño cada día, tus palabras en mi oído, nuestro amor que no descansa y el camino que, pasito a pasito, recorremos juntos y abrazados...
Porque ya no eres "el chico de la radio", sino TÚ... y porque yo soy más YO... y soy más feliz aun que aquel cuatro de agosto que descubrí tu gesto entre las piedras gastadas del Prepirineo...
BREVES FRAGMENTOS VACACIONALES
- Aitana, de unos cinco años de edad, moja sus piedecitos en la cala de Port Lligat. Está feliz, hace buen día y descubre emocionada que hay muchos peces pequeñitos nadando muy cerca de ella. "¡¡¡Peixos petitons!!" le señala a su abuela para que no se pierda el espectáculo... Los peces, el mar... Son demasiadas emociones juntas para Aitana... La niña no puede reprimirse y se hace pis en su minúsculo bikini.
- Dos chicas muy jóvenes, casi adolescentes, toman el sol en la playa. Son rubias, guapas y están muy bronceadas. Hablan un idioma que presupongo noreuropeo. De repente dos chicos se acercan, parecen amigos suyos, pero lejos de eso les preguntan: -¿De donde sois?- -De Noruega- responden ellas. -Ah, nosotros somos italianos-. Las chicas no responden. Ellos continúan: -Ahora vamos a ir al hotel a tomar una ducha, tantas horas al sol... Después saldremos por ahí, ¿qué vais a hacer vosotras esta noche?-. Y las chicas, con sinceridad y contundencia: -Estar con nuestros padres.
- Dos chicos jóvenes, no tan adolescentes como las norueguitas, toman el sol en la playa después de darse un baño. Hablan sobre el doblaje de algunas series de televisión, de lo graciosa que es la voz de Peter Griffin y la personalidad de la de House. Enseguida se van por otros derroteros, concretamente comentan la escasa afluencia de chicas que hay en la playa. -"Y encima son feas"- sentencia uno de ellos. Yo, que me encuentro a escasos dos metros, no puedo evitar pensar "Pero qué pareja de capullos, ¡ni que ellos fueran Henry y Jon Kortajarena!". Al rato se levantan y se marchan. Entonces descubro que el se quejaba de la fealdad de las bañistas no sólo es poco agraciado, también sufre una terrible cojera.
- Mientras hago fila en la taquilla de la casa de Gala y Dalí en Port Lligat para retirar mis entradas se me ocurre que quizás con el carné de prensa me hagan un descuento. Mi madre asegura que no, pero por si acaso lo muestro. ¡Bingo!, no sólo me hacen descuento, ¡entro gratis! ¡Al fin siento que mi altísima tasa de socia de la APA sirve para algo! (Luego me enteré que con una simple tarjeta no oficial que garantice tu trabajo en un medio de comunicación hubiera sido suficiente).
- Un oso disecado, un rinoceronte con alas de águila y el Cristo de los Escombros, de la casa de Gala y Salvador Dalí en Port Lligat, son imágenes que impresionan. Tanto que luego la siesta puede convertirse en un sueño puramente surrealista... Gala, Dalí y yo charlamos y reímos en una habitación. El ambiente es distendido, animado y yo quiero contarles esta anécdota sobre Luis Buñuel que leí una vez en Internet. Lo intento, pero la pareja se revuelca apasionadamente sobre la cama y me interrumpen. Cuando recuperan el interés por mi, reanudo mi intención de terminar la historia, pero una charanga que pasa por allí me lo vuelve a impedir. Después de bailar un rato, al fin consigo contarles la historia del genial calandino... pero resulta que no les hace gracia.
- Dos chicas muy jóvenes, casi adolescentes, toman el sol en la playa. Son rubias, guapas y están muy bronceadas. Hablan un idioma que presupongo noreuropeo. De repente dos chicos se acercan, parecen amigos suyos, pero lejos de eso les preguntan: -¿De donde sois?- -De Noruega- responden ellas. -Ah, nosotros somos italianos-. Las chicas no responden. Ellos continúan: -Ahora vamos a ir al hotel a tomar una ducha, tantas horas al sol... Después saldremos por ahí, ¿qué vais a hacer vosotras esta noche?-. Y las chicas, con sinceridad y contundencia: -Estar con nuestros padres.
- Dos chicos jóvenes, no tan adolescentes como las norueguitas, toman el sol en la playa después de darse un baño. Hablan sobre el doblaje de algunas series de televisión, de lo graciosa que es la voz de Peter Griffin y la personalidad de la de House. Enseguida se van por otros derroteros, concretamente comentan la escasa afluencia de chicas que hay en la playa. -"Y encima son feas"- sentencia uno de ellos. Yo, que me encuentro a escasos dos metros, no puedo evitar pensar "Pero qué pareja de capullos, ¡ni que ellos fueran Henry y Jon Kortajarena!". Al rato se levantan y se marchan. Entonces descubro que el se quejaba de la fealdad de las bañistas no sólo es poco agraciado, también sufre una terrible cojera.
- Mientras hago fila en la taquilla de la casa de Gala y Dalí en Port Lligat para retirar mis entradas se me ocurre que quizás con el carné de prensa me hagan un descuento. Mi madre asegura que no, pero por si acaso lo muestro. ¡Bingo!, no sólo me hacen descuento, ¡entro gratis! ¡Al fin siento que mi altísima tasa de socia de la APA sirve para algo! (Luego me enteré que con una simple tarjeta no oficial que garantice tu trabajo en un medio de comunicación hubiera sido suficiente).
- Un oso disecado, un rinoceronte con alas de águila y el Cristo de los Escombros, de la casa de Gala y Salvador Dalí en Port Lligat, son imágenes que impresionan. Tanto que luego la siesta puede convertirse en un sueño puramente surrealista... Gala, Dalí y yo charlamos y reímos en una habitación. El ambiente es distendido, animado y yo quiero contarles esta anécdota sobre Luis Buñuel que leí una vez en Internet. Lo intento, pero la pareja se revuelca apasionadamente sobre la cama y me interrumpen. Cuando recuperan el interés por mi, reanudo mi intención de terminar la historia, pero una charanga que pasa por allí me lo vuelve a impedir. Después de bailar un rato, al fin consigo contarles la historia del genial calandino... pero resulta que no les hace gracia.