LA HISTORIA DEL AUTOBÚS (o cómo controlar los nervios para no atentar en una estación).
Nada más llegar a Bilbao el viernes fui directamente a la taquilla de Alsa para comprar mi billete de vuelta. Lo pedí para ayer, domingo, a las 17.15 horas. Muy bien. Pues llego ayer al autobús y cuando le doy el billete al conductor y me dispongo a subir al coche me dice: -Oye, pero este billete es para mañana, lunes. (Imaginad mi absoluta estupefacción...) –Pero si yo lo pedí para el domingo, le respondo al chófer. –Pues aquí pone para el día 26, asi que ve a taquilla a ver que te dicen.
Rauda y veloz me acerco a la taquilla donde le explico mi sutuación a una chica de uniforme de rayas. Me dice: -No hay problema, te cambiamos el billete, pero este autobús está completo así que tendrás que esperar hasta las nueve...
Se desató la histeria... Grité, insulté, amenacé, rellené tres hojas de reclamaciones y me cagué en la madre del cordero a voz en grito ante cientos de pasajeros que observaban la escena entre la sorpresa y la risa (salvo un indigente alcohólico que vino a apoyarme y me vigiló la maleta mientras escribía un misal de quejas en el libro de reclamaciones). Ni llantos ni disgusto sirvieron para nada. Allí me quedé como un perro abandonado con la maleta y el sofoco durante cuatro horas en la estación de autobuses, en una cafetería, dando vueltas... Hasta que pude montarme en el bus de las nueve para pasar uno de los peores viajes de mi vida con un compañero de asiento apestoso y un terrible dolor de piernas y espalda... Hasta que llegué mi casita y me metí en la cama (01.15 horas) a olvidar la trágica tarde en la que aprendí a controlar mis nervios para no atentar en una estación de autobuses...
P.D. En Bilbao muy bien. Muchas risas con LaLoca (te quiero, jefa), muchos pinchos, muchísima cerveza, muchos reencuentros y un poquito de nostalgia. Poquita...
P.D 2. Estoy empezando a temer engancharme con alguien con quien no debo engancharme... ¡Socorro!
De despedida cuelgo un trocito de una canción que descubrí ayer en el autobús (algo bueno tuvo que tener el viaje) y que me pareció preciosa (Jarabe de Palo con Jorge Drexler):
..Te dejas, me dejo
me besas, te muerdo.
Te lamo, te huelo,
qué bueno, qué bueno.
Te pido, te ofrezco
(te amo, te miento)
te abrazo, te aprieto
me duermo, te sueño
qué bueno, qué bueno...
Rauda y veloz me acerco a la taquilla donde le explico mi sutuación a una chica de uniforme de rayas. Me dice: -No hay problema, te cambiamos el billete, pero este autobús está completo así que tendrás que esperar hasta las nueve...
Se desató la histeria... Grité, insulté, amenacé, rellené tres hojas de reclamaciones y me cagué en la madre del cordero a voz en grito ante cientos de pasajeros que observaban la escena entre la sorpresa y la risa (salvo un indigente alcohólico que vino a apoyarme y me vigiló la maleta mientras escribía un misal de quejas en el libro de reclamaciones). Ni llantos ni disgusto sirvieron para nada. Allí me quedé como un perro abandonado con la maleta y el sofoco durante cuatro horas en la estación de autobuses, en una cafetería, dando vueltas... Hasta que pude montarme en el bus de las nueve para pasar uno de los peores viajes de mi vida con un compañero de asiento apestoso y un terrible dolor de piernas y espalda... Hasta que llegué mi casita y me metí en la cama (01.15 horas) a olvidar la trágica tarde en la que aprendí a controlar mis nervios para no atentar en una estación de autobuses...
P.D. En Bilbao muy bien. Muchas risas con LaLoca (te quiero, jefa), muchos pinchos, muchísima cerveza, muchos reencuentros y un poquito de nostalgia. Poquita...
P.D 2. Estoy empezando a temer engancharme con alguien con quien no debo engancharme... ¡Socorro!
De despedida cuelgo un trocito de una canción que descubrí ayer en el autobús (algo bueno tuvo que tener el viaje) y que me pareció preciosa (Jarabe de Palo con Jorge Drexler):
..Te dejas, me dejo
me besas, te muerdo.
Te lamo, te huelo,
qué bueno, qué bueno.
Te pido, te ofrezco
(te amo, te miento)
te abrazo, te aprieto
me duermo, te sueño
qué bueno, qué bueno...
CAMBIOS, CAMBIOS, EL TIEMPO QUE PASA DEPRISA...
Dentro de tres horas cogeré un autobús rumbo Bilbao. Voy a pasar el fin de semana allá, con LaLoca y otros amigos. Tengo ganas, principalmente para escapar de mi desidia y rutina aquí, pero también para ver a estos amigos (que son de lo más grande que tengo) y para pasar un par de días en la ciudad donde pasé mis cuatro años de universidad. Ah, Bilbao, cuántos porros me has visto fumar, cuantas lágrimas me has visto soltar, cuántos kilos me hiciste engordar, cuántas batallas internas libré en tus agujeros, cómo me enseñaste a continuar con el pulso sin descanso... Ir a Bilbao es inevitablemente nostálgico para mí. Por todo lo que allí viví pero también porque me hace pensar en lo rápido que pasa el tiempo. Cada vez que voy hay una nueva línea de metro, otro hotel alrededor del Guggenheim ... y yo que paso y casi no me acuerdo de los nombres de las calles...
Cambios, más cambios. Me cambio de piso porque mi (hasta ahora) compañero se marcha (con su novia pegada, lógicamente) a otro sitio. Visto lo visto (no esta vez sino en muchos años), he decido dar el paso definitivo e irme a vivir SOLA. Sin nadie. Sin compañeros que no friegan, o que traen a sus novios/as para crear en mi presencia sus niditos de amor, sin nadie que me ponga malas caras, sin nadie a quien tener que ponérselas yo... Sola. Así que vuelvo a la búsqueda de piso pequeño /apartamento /estudio. En el centro. Para mi sola. Para vivir mi vida.
Cambios, más cambios. Me cambio de piso porque mi (hasta ahora) compañero se marcha (con su novia pegada, lógicamente) a otro sitio. Visto lo visto (no esta vez sino en muchos años), he decido dar el paso definitivo e irme a vivir SOLA. Sin nadie. Sin compañeros que no friegan, o que traen a sus novios/as para crear en mi presencia sus niditos de amor, sin nadie que me ponga malas caras, sin nadie a quien tener que ponérselas yo... Sola. Así que vuelvo a la búsqueda de piso pequeño /apartamento /estudio. En el centro. Para mi sola. Para vivir mi vida.
FELIZ, FELIZ (entre tus piernaaaaas)
Que fui feliz durante ese rato. Mientras él hacía bacalao à bras, con Bukowski amenizando la cena, el rioja que me sacó los colores y la maría que me espesó las palabras, olía a cebolla frita y a su saliva besándome los labios, vino el postre entre las sábanas y yo me quebré con las lágrimas en el cielo de Clapton y con otras más que no recuerdo, luego los párpados se me cerraban mientras notaba sus dedos por mi espalda, y fui feliz, fui feliz entre sus piernas, fui feliz durante ese rato.

Vuelven los más grandes: HÉROES DEL SILENCIO, y también esa noticia me hace feliz. 12 de octubre, la Romareda. Los nervios que se me ponen en la boca del estómago sólo de pensarlo, sacar los discos y escucharlos sin parar intentando adelantar el tiempo, la entrada ya encargada, la emoción de comentarlo con mis amigas... Y soy feliz, soy feliz, porque los amo y porque se juntan de nuevo en el escenario. Más gordos, más calvos,con más ojeras, más viejos al fin y al cabo. Y soy feliz porque no espero pero el destino ha querido darme una buena noticia. Y soy feliz porque escribo que fui feliz durante un rato y soy feliz porque el 12 de octubre lo seré durante otro.

Vuelven los más grandes: HÉROES DEL SILENCIO, y también esa noticia me hace feliz. 12 de octubre, la Romareda. Los nervios que se me ponen en la boca del estómago sólo de pensarlo, sacar los discos y escucharlos sin parar intentando adelantar el tiempo, la entrada ya encargada, la emoción de comentarlo con mis amigas... Y soy feliz, soy feliz, porque los amo y porque se juntan de nuevo en el escenario. Más gordos, más calvos,con más ojeras, más viejos al fin y al cabo. Y soy feliz porque no espero pero el destino ha querido darme una buena noticia. Y soy feliz porque escribo que fui feliz durante un rato y soy feliz porque el 12 de octubre lo seré durante otro.
DOMINGO BONITO
Sol que calienta, sonrisa al despertarme, polvo mañanero, resaca controlable, comida casera, día libre... bonito domingo.
MUNDO IMAGINARIO vs DURA REALIDAD
Cuando alguien se empeña en vivir en un mundo imaginario tarde o temprano termina llevándose el batacazo. Porque es fácil proyectar en lugar de conocer, inventarse un rostro al lado, en la almohada, desear mirar sus ojos y sentir sus labios detrás de las orejas... Pero el mundo real no es como el de los sueños (que se sueñan con conciencia)... Aquí no hay manos de hombre por debajo de las sábanas, ni el aire huele a gominola, ni entra el sol y me despierta con una sonrisa en la boca...
...Y el globo imaginario un día explota y te das de bruces contra el suelo duro (durísimo) de la realidad...
....Y por enésima vez dices que esta es la última, por enésima vez te sientes ridícula, por enésima vez notas el rubor de la vergüenza subiéndote por las mejillas, por enésima vez luchas con la pantalla que se te pone ante los ojos, por enésima vez te cagas en la vida y te preguntas hasta cuando volarán los pájaros en la cabeza y te muerdes los labios y buscas en el humo una vida paralela que tarde o temprano terminará en batacazo...
...Y el globo imaginario un día explota y te das de bruces contra el suelo duro (durísimo) de la realidad...
....Y por enésima vez dices que esta es la última, por enésima vez te sientes ridícula, por enésima vez notas el rubor de la vergüenza subiéndote por las mejillas, por enésima vez luchas con la pantalla que se te pone ante los ojos, por enésima vez te cagas en la vida y te preguntas hasta cuando volarán los pájaros en la cabeza y te muerdes los labios y buscas en el humo una vida paralela que tarde o temprano terminará en batacazo...
NORMALIDAD
Entre las miles de historias y de imágenes que cada día nos llegan me llama hoy la atención la de un bebé mejicano que ha pesado al nacer 6 kilos y medio. Súper Toño, le llaman las enfermeras, que para dejar más constancia de su enorme tamaño le colocan al lado a otro recién nacido, de tamaño normal, que parece lógicamente un bebé pequeño sin serlo. Porque su tamaño es normal.
Remarco mucho este adjetivo porque otra de las cosas que también me llaman la atención (entre las miles de historias que nos llegan cada día) es la continua alusión a este término que hace Don Mariano Rajoy, registrador de la propiedad de profesión, líder del partido de extrema derecha más numeroso del Estado y últimamente, víctima de un extraño "tic" en los ojos. "En una democracia NORMAL esto no puede pasar", dice. Por lo que debemos deducir que la democracia española es anormal... "Los ciudadanos NORMALES exigen que el Gobierno no negocie con Eta", redunda. O sea, que los que como yo no pensamos como él y ese reducto fascistoide llamado Partido Popular somos, también, anormales. Típico de la derecha: los que son como yo son los buenos, los que no son como yo son ANORMALES, y ya de paso amigos de terroristas y asesinos.
Y digo yo... ¿es normal que se use la palabra normal para argumentar en política y se aluda a la anormalidad de los adversarios para desligimitar sus proyectos y convicciones?. No es normal, don Mariano, no es normal. Y si quiere un consejo: abandone la política, vuelva a su Galicia natal a trabajar en el registro y a leer el marca y la interviú, y ya verá como se le pasa ese extraño movimiento ocular que tanto le acecha en los últimos tiempos (sobre todo cuando nombra la palabra maldita... batasuna...).
Dicho esto me gustaría terminar reivindicando la anormalidad. Si ell@s son los normales, nosotr@s l@s orgullos@s anormales. Viva la diferencia, viva la anormalidad, y viva Súper Toño que gracias a sus seis kilos y medio no es un recién nacido normal y nos alegra el día a través de la pantalla.
Remarco mucho este adjetivo porque otra de las cosas que también me llaman la atención (entre las miles de historias que nos llegan cada día) es la continua alusión a este término que hace Don Mariano Rajoy, registrador de la propiedad de profesión, líder del partido de extrema derecha más numeroso del Estado y últimamente, víctima de un extraño "tic" en los ojos. "En una democracia NORMAL esto no puede pasar", dice. Por lo que debemos deducir que la democracia española es anormal... "Los ciudadanos NORMALES exigen que el Gobierno no negocie con Eta", redunda. O sea, que los que como yo no pensamos como él y ese reducto fascistoide llamado Partido Popular somos, también, anormales. Típico de la derecha: los que son como yo son los buenos, los que no son como yo son ANORMALES, y ya de paso amigos de terroristas y asesinos.
Y digo yo... ¿es normal que se use la palabra normal para argumentar en política y se aluda a la anormalidad de los adversarios para desligimitar sus proyectos y convicciones?. No es normal, don Mariano, no es normal. Y si quiere un consejo: abandone la política, vuelva a su Galicia natal a trabajar en el registro y a leer el marca y la interviú, y ya verá como se le pasa ese extraño movimiento ocular que tanto le acecha en los últimos tiempos (sobre todo cuando nombra la palabra maldita... batasuna...).
Dicho esto me gustaría terminar reivindicando la anormalidad. Si ell@s son los normales, nosotr@s l@s orgullos@s anormales. Viva la diferencia, viva la anormalidad, y viva Súper Toño que gracias a sus seis kilos y medio no es un recién nacido normal y nos alegra el día a través de la pantalla.