Playboy + Adolescencia I
Ojala hubiera existido internet hace unos años, cuado era un adolescente... la de diunero que me habría ahorrado. Yo era un adicto al Playboy... bueno, dicho así, suena mal... la verdad es que tan sólo estuve como un año y medio comprándolo, y alguna vez choriceandolo, tambén es cierto.
Era el mejor día del mes y sin lugar a dudas la mejor paja. Quedarte sólo en la habitación, viendo fotos de tías a cada cual más despampanante... aunque eso sí, como la Playmate del mes no fuera de mi agrado, que también pasaba, la cosa estaba jodida.
Mi primer amor fue Barbara Moore, una rubia deliciosa, Miss Enero, que salía fotografiada en la típica cafetería americana. Las veces que soñé con entrar en una cafetería y que estuviera ella de camarera... pero nada, los sueños suesños son. Ya con internet, ví fotos suyas de más mayor y aunque ha envejecido bastante, sigue igual de maciza.

También me enamoré de Anna Nicole Smith, que por cierto, ésta sí que ha envejecido mal. Así que, lo mejor es poner una foto de las antiguas. Recuerdo que esta foto la tenía en el escritorio, y cada vez que me aburría estudiando, alé... pues dale que te pego.

Ya no hablo más, que me pongo melancólico... otro día continuaré con mis amores de papel.
Era el mejor día del mes y sin lugar a dudas la mejor paja. Quedarte sólo en la habitación, viendo fotos de tías a cada cual más despampanante... aunque eso sí, como la Playmate del mes no fuera de mi agrado, que también pasaba, la cosa estaba jodida.
Mi primer amor fue Barbara Moore, una rubia deliciosa, Miss Enero, que salía fotografiada en la típica cafetería americana. Las veces que soñé con entrar en una cafetería y que estuviera ella de camarera... pero nada, los sueños suesños son. Ya con internet, ví fotos suyas de más mayor y aunque ha envejecido bastante, sigue igual de maciza.

También me enamoré de Anna Nicole Smith, que por cierto, ésta sí que ha envejecido mal. Así que, lo mejor es poner una foto de las antiguas. Recuerdo que esta foto la tenía en el escritorio, y cada vez que me aburría estudiando, alé... pues dale que te pego.

Ya no hablo más, que me pongo melancólico... otro día continuaré con mis amores de papel.





