Er Bikinis
Todos los años el mismo martirio… comprarse un bikini, cada año lo retraso más, todos los veranos prometo lo mismo: ponerme a régimen, darme unos rayos uva y depilarme hasta las cejas antes de ir a probarme un bikini… pero es imposible cumplir esas promesas y menos este año que estoy más liada que la pata de un romano.
He ido de compras con una de mis hijas, hay una herencia genética en mi familia que es como una maldición, en mi casa no hay tetas pequeñas, las mujeres de mi familia venimos al mundo con los genes preparados para no tener que pasar nunca por un quirófano a ponernos silicona, eso suele representar bastante problema sobretodo en la adolescencia, cuando tanto llama la atención, tus amigas no tienen “donde” ponerse el sujetador y tú ves como día a día eso va tomando forma y además es incontrolable, ya puedes rezar lo que quieras antes de dormir, que eso no se frena por propia voluntad.
Si tienes distinta talla de parte de arriba y parte de abajo, es una verdadera tortura ir a comprarte un bikini, cuando te está bien de arriba, te queda la braga como para darte dos vueltas, o ponértela de cuello alto, en este país parece que no haya mujeres pechugonas, pides ayuda a la dependienta, te mira las tetas con ánimo excrutador y te dice: “uy¡¡ es que tienes mucho pecho¡¡… ; Pero tía… ¿tú te has mirado el culo kilométrico que tienes?, hasta que te pruebas cinco mil bikinis, y ninguno te queda bien, y te entran ganas de echarte a llorar… para encontrar algo que te esté bien de arriba, recurres al socorrido color liso, bikini negro, y luego te compras una braga suelta en algún sitio de saldos donde las tienen de puro milagro, te gastas 60 euros en un bikini, del que sólo puedes usar la parte de arriba, pero eso sí, te los gastas, como si te piden 120, lo importante es que te quede bien, te tape y te recoja.

He encontrado con mucha más facilidad ropa interior y bikinis en Londres que en España, en España está prohibido tener las tetas grandes.
Una vez una dependienta que quiso atenderme, me miró el pecho con cara de asco (envidia podrida), y me dijo: ¿tú qué llevas?, ¿una ciento veinte ??????????, yo me quedo mirando y con sonrisa de “te voy a fulminar con mi saliva venenosa de dragón de Komodo” le digo: NO… aunque en realidad lo que he querido decirle es: ¡¡ciento veinte ostias que te voy a dar hijalagranbretaña¡¡.
Esa misma es la que te saca un triángulo minúsculo y te dice: “pruébatelo, este sienta muy bien y da talla…” tú miras ese mini tirachinas de parte de arriba y dices: ¿qué quieres, que me tape sólo los pezones?, ¿Qué me parezco yo en algo a la “marraya carey”?.

Qué bonito es verse en el probador ante el espejo, recogiéndote todo lo que te sobra detrás de esas cortinillas que tanto respetan la intimidad (¡cuánto daño han hecho a este país los probadores de Zara!), con la barriga blanca como la leche, sin depilar y si vas en abril con calcetines negros… como para salir corriendo, ¿de qué? ¿De tí misma?, no del espejo, que me quiten este espejo de delante por Dios¡¡
Luego te consuelas cuando ves cosas como las de “Aída”… y piensas: “tía, y ¿para esa mierda te pones en el inteviú?... ya no son las mías mona, que si mi madre con 69 años te las enseña, te sumes en una profunda depresión. (Suspiro profundo).
Cosas que pasan en mi vida.
Comentario:
Ay Sabelilla... no sabes cuánto me estoy pareciendo a un dragón de Komodo, cada día más, un día me voy a morder la lengua y me voy a envenenar...
No Wolfferas, no hay documento gráfico del día del estreno del bikinis que encontré a precio razonable, se ve que cada día se contemplan más las tallas grandes. Nos vemos por Madrid primor. Besos.
No Wolfferas, no hay documento gráfico del día del estreno del bikinis que encontré a precio razonable, se ve que cada día se contemplan más las tallas grandes. Nos vemos por Madrid primor. Besos.
Comentario:
El asunto es: ¿lo encontraste este año? ¿Hay documento gráfico del día del estreno?
La franqueza con la que hablas de las tetas grandes me hace querer acompañarte la próxima vez que vayas a comprarte uno.
Y ya era hora de que escribieras, coraçao...
Mil besos, wapa.
La franqueza con la que hablas de las tetas grandes me hace querer acompañarte la próxima vez que vayas a comprarte uno.
Y ya era hora de que escribieras, coraçao...
Mil besos, wapa.
Comentario:
Oiisshhh, es verdad tía, qué tortura de anatomía... mmmm... pero es que a mí me encantan tus tetas!! jaja
Un beso sin saliva venenosa de dragón de Komodo (me he tronchao imaginándote con expresión de bichejo de esos)
Un beso sin saliva venenosa de dragón de Komodo (me he tronchao imaginándote con expresión de bichejo de esos)





