A BUEN ENTENDEDOR...
Siempre me he tenido por buena conversadora; tengo facilidad de palabra y me desenvuelvo bien en multitud de temas, gracias a mi formación y a mi insaciable curiosidad por aprender.
Mis interlocutores se han mostrado de acuerdo con esto, por lo que mis momentos de mayor placer se han encontrado siempre en las interminables charlas mantenidas con mis amigos masculinos (es curioso; con las mujeres mantengo conversaciones más triviales...sólo con un par de ellas me atrevo a ser yo misma...pero eso es otra historia...).
Con ellos me siento segura, natural...Con ellos puedo abordar todo tipo de cuestiones, profundas, frívolas, provocadoras...sin sentirme incómoda. Además, así dejan de verme como una “ tía buena” ,y me valoran como persona. Me siento bien entre hombres. No me siento juzgada .
El caso es que esta virtud sólo se resiente en una ocasión: cuando me encuentro ante Dan .
Mi discurso se vuelve torpe, mis conocimientos se esfuman y paso a formar parte de la multitud de rubias tontas que pueblan el planeta...
Sólo puedo sonreir absurdamente y mirarle a los ojos mientras escucho sus palabras sabias, su voz viril...
Entonces paso a ser “la buena entendedora”...asimilo aparentemente todos y cada uno de los conceptos que me explica asintiendo con cara de niña buena...aunque la mayor parte de las veces mi mente divaga recordando sus caricias, su pasión, nuestras risas, y las veces que ,cuando le digo “hoy no me has dicho que me quieres”,me responde:”te lo diré tres veces: te quiero (me besa la comisura de los labios)te quiero (me besa el centro)te quiero (me besa el otro extremo)”.
Entonces, cuando le invade la ternura al mirarme, cuando me acaricia suavemente la espalda, pienso lo cierto que es el refrán ..
.”A buen entendedor...pocas palabras bastan”..
Mis interlocutores se han mostrado de acuerdo con esto, por lo que mis momentos de mayor placer se han encontrado siempre en las interminables charlas mantenidas con mis amigos masculinos (es curioso; con las mujeres mantengo conversaciones más triviales...sólo con un par de ellas me atrevo a ser yo misma...pero eso es otra historia...).
Con ellos me siento segura, natural...Con ellos puedo abordar todo tipo de cuestiones, profundas, frívolas, provocadoras...sin sentirme incómoda. Además, así dejan de verme como una “ tía buena” ,y me valoran como persona. Me siento bien entre hombres. No me siento juzgada .
El caso es que esta virtud sólo se resiente en una ocasión: cuando me encuentro ante Dan .
Mi discurso se vuelve torpe, mis conocimientos se esfuman y paso a formar parte de la multitud de rubias tontas que pueblan el planeta...
Sólo puedo sonreir absurdamente y mirarle a los ojos mientras escucho sus palabras sabias, su voz viril...
Entonces paso a ser “la buena entendedora”...asimilo aparentemente todos y cada uno de los conceptos que me explica asintiendo con cara de niña buena...aunque la mayor parte de las veces mi mente divaga recordando sus caricias, su pasión, nuestras risas, y las veces que ,cuando le digo “hoy no me has dicho que me quieres”,me responde:”te lo diré tres veces: te quiero (me besa la comisura de los labios)te quiero (me besa el centro)te quiero (me besa el otro extremo)”.
Entonces, cuando le invade la ternura al mirarme, cuando me acaricia suavemente la espalda, pienso lo cierto que es el refrán ..
.”A buen entendedor...pocas palabras bastan”..
Comentario:
puagggggg, pero muy bien,,,a buen entendedor....





