Y...¿CÓMO TE LO EXPLICO?...
-Eres fantástica... tienes todo lo que un hombre puede desear... pero también un gran defecto: eres muy testaruda.
A veces no ves más allá de tus ojitos, no te conformas con lo que tienes, y estiras y estiras del muelle hasta que se deforma...
(...y cómo te explico que es la primera vez que me pasa esto; que sólo contigo soy capaz de mostrar mi vulnerabilidad y que me aferro a ti como el naufrago se agarra al tronco de madera...
que a tu lado me siento a salvo, que a veces el mundo me desborda y sólo tú consigues que mis lágrimas broten... solo que a veces no puedo pararlas...)
-Te deseo como nunca he deseado a nadie... te quiero muchísimo... pero creo ( y esto no es una certeza, sólo una opinión, que puede ser errónea) que no estoy enamorado...
(...y cómo te explico que con sólo mirarte sufro de extrasístoles... que mi corazón se desboca, y que cuando me rozas, mi piel experimenta tal cantidad de sensaciones que a veces siento que no voy a poder disimular mi deseo ante los demás;
que cada mensaje tuyo, cada llamada, me inunda de felicidad;
que el fin de semana para mí es una tortura y estoy deseando que llegue el lunes para poder verte, oírte, tocarte...
cómo te explico que mi cama vacía la llena tu imagen en mis sueños, donde eres sólo mío, donde no te comparto...)
-Tienes una gran habilidad, puedes hacer que los demás hagan cosas de las que no están totalmente seguros, la inseguridad da paso a un "me dejo llevar" fruto de tu personalidad persuasiva, que te da muchos éxitos en el terreno profesional pero que en lo sentimental puede acarrearte problemas...
(... y cómo te explico que mi capacidad de persuasión se ve mermada ante ti... que desearía ser tu centro y tus extremos, formar parte de lo más profundo de tu mente, sin que mi amor por ti se vea mediatizado por nada... dime cómo, por favor...)
- Tienes un instinto!... Hoy sabías que algo no iba bien,...
Acertaste, estoy de nuevo en crisis; me ha venido bien que no nos viéramos hoy; no lo creerás, pero desde hace algunos días me estaba sintiendo de nuevo mal; me vas a odiar por mi sinceridad pero no quería que llegara el lunes por la vida paralela que llevo de lunes a viernes, quizás estupenda para cualquiera de los mortales, pero no para mí, que llevo mal esta dualidad.
Llevo mal el que una mujer fantástica esté enamorada de mí, cuantos desearían esta experiencia...
Cada día me cuesta más trabajo llevar esta doble vida; me siento hipócrita, traidor y otros calificativos, ninguno bueno.
Ahora más que ansiedad tengo desesperación, necesito tiempo de soledad para valorar esto que emprendimos juntos y que por dos veces estuvo a punto de derrumbarse pero tú apuntalaste para que no ocurriera; quizás tenías que haber dejado que se derrumbara para bien quedarse como solar vacío toda la vida o resurgir un edificio nuevo con cimientos reforzados.
Me llamaras mañana, me dirás que todo esto lo hablemos, que te lo diga todo a la cara, me convencerás de nuevo... soy débil, blando, como quieras llamarlo; tú no aceptas un no por respuesta y yo cuando veo tu cara, tus ojos, doy marcha atrás.
Es cobardía o sentimiento de lástima, pero lástima de mí mismo por no coger tu camino y coger el sendero que ya conozco porque no tengo fuerzas para rescribir la historia.
Te sigo queriendo, no lo dudes, pero necesito un tiempo sin ti. Los que más te quieren te harán llorar y tener que decir todo esto me está costando un trabajo sobrehumano pero contigo no quiero ser hipócrita.
Déjame este tiempo, por favor...
(...y cómo te explico que me he vuelto adicta a tus besos, a tus miradas, a tus palabras... que me duele sobremanera ser para ti un elemento de presión, aun sin pretenderlo...
no quería nada más de lo que tú me dabas, pero en el fondo lo quería todo... no me des más de lo que puedas darme, pero tampoco menos, ¿recuerdas que te lo dije mil veces?.
Cómo te explico que cuando hacías el amor con ella lo notaba en tu piel y en tus ojos, y aun así, me parecía honesto por tu parte que nunca me lo ocultases... aunque fueran pocas veces y “por cumplir”.
Pero el cumplimiento de ciertas obligaciones puede generar en los demás dosis de angustia casi letales...)
-Creo que el estar conmigo te está impidiendo conocer al hombre que puede hacerte feliz... ese hombre que te dé todo lo que te mereces, todo lo que yo no puedo darte...
(...y cómo te explico que lo que necesito me lo das tú; que no necesito la figura del príncipe azul que venga a salvarme...
soy autosuficiente, estoy acostumbrada a luchar, a valerme por mí misma, a morir y renacer cada día sin apoyarme en un hombro masculino... que mi felicidad está en mí misma, y en mi entorno, del que tú formas parte... pero que pese a todo, nunca más permitiré que nadie que no cumpla con los mínimos que mi criterio determine, intente suplantar tu figura...
Tú me complementas, tú me haces crecer, tú creas en mi interior un mariposario mágico... Eres tú, con tus circunstancias, y no otro...
Que no quiero alguien que esté las 24 horas del día conmigo, al principio ilusionado y después decepcionado por el desgaste de la convivencia... que no quiero a nadie que maneje mi vida, que no quiero a nadie que me impida ser como soy...
Que te quiero cómplice, amigo, amante, maestro, defensor...
Pero dime... ¿cómo te explico todo esto sin que te sientas presionado ni condicionado por mis sentimientos?)
CITA EN EL HOTEL
-Cariño... ¿por qué no quedamos esta tarde y nos embarcamos en una aventura romántica?
-¿Esta tarde? No sé... a ver cómo me busco una excusa... ¿y dónde vamos, si se puede saber?
-Bueno, he hecho una reserva en un hotel grande, bonito y sobre todo, que está en un lugar discreto... pasaremos desapercibidos...
-No sé cómo lo haces, pero siempre me convences... Vale, allí estaré.
Y ahí estaba yo, ilusionada como una quinceañera, acudiendo a una cita con mi hombre.
Me preparé adecuadamente: baño con sales, para que quedasen impregnados con su aroma todos los poros de mi piel; depilación total y absoluta; kilos y kilos de crema hidratante, con objeto de dejar mi piel suave como la de un bebé y perfume en zonas estratégicas...
Después escogí la ropa interior; sí, me pondría ese conjunto negro con bordados aguamarina de La Perla, con tanga semitransparente; el sujetador realza mi pecho y el tanga hace que mi culo parezca el de una brasileña, como a él le gusta.
Un vestido de crepe de seda negro y tacón alto.
Pelo suelto.
Pendientes de aro dorados.
Lista para seducir.
Llegué al hotel, que estaba a 20 kilómetros del centro, con antelación, como siempre.
-Amor, ¿te falta mucho?
-Ya llego; sabes que los atascos a esta hora son terribles.
-Es que no quiero entrar sola...
-¡Qué manía tienes con eso! Anda, espérame en la habitación...
-No, dame ese capricho... deja que por un momento nuestra relación se revista de respetabilidad... que parezca algo convencional...
-Últimamente estás muy pesadita con el tema... vale, quédate en el coche y vamos a coger la llave juntos...
Me dio tiempo a pintarme los labios 15 veces, a fumar unos cuantos cigarros y a comerme otros tantos chicles... no iba a descuidar ningún factor, y por supuesto, no quería que mi perfume fuese el de la Tabacalera Española...
Cuando le vi llegar, bajé de mi coche y le sonreí, contenta.
-¡Pero si es imposible aparcar! Anda, sube conmigo y buscamos un sitio entre los dos...
Hasta que encontramos aparcamiento, fuimos riéndonos y calentándonos a partes iguales..
-¡Por fin! Venga, vamos a coger nuestra habitación... no puedo esperar más.
Cogidos de la cintura, entramos juntos entre risas por la puerta giratoria.
Y de repente...
-¡¡Verdadera!! ¡Qué sorpresa! ¿Qué haces por aquí?
-¡Karapatus! ¿Tú también? ¡Qué casualidad que hayáis coincidido! ¿Habéis venido a la conferencia? ¿Y quién os ha invitado?...
Había por lo menos 100 personas en la recepción, donde se estaba ofreciendo un cóctel, cortesía de una empresa de la competencia, para promocionar un producto, también competencia directa.
Nuestros clientes, nuestros colegas... toda la ciudad estaba allí...
La gente venía a saludarnos; Karapatus se puso lívido y por mi rostro pasó toda la gama de colores posibles...
Me escabullí como pude, fingiendo una llamada de teléfono, mientras mi querido y deseado amante se tragó una charla de tres cuartos de hora...
Yo, con un ataque de risa histérica, llamé 200 veces a mi amigo Toni escondida en mi coche mientras repetía mecánicamente:
-Que nos han pillao, que nos han pillao...
Cuando al final él salió del hotel, su rostro había envejecido 15 años.
Nos alejamos de la zona y buscamos un bar tranquilo para tomar una cerveza.
Casi no podíamos hablar.
Al despedirnos, me abrazó fuerte y me dijo..
-¿Tú crees que mañana saldremos en el periódico?...
FUMANDO ESPERO
Hay esperas que se me hacen interminables. Son aquellas en las que toda la sangre se concentra en la punta de mis dedos, marcándome un compás regular, mientras que mi estómago se encoge a la vista del acontecimiento que vendrá.
Recuerdo el momento previo a un examen. Sobre todo si lo tenía bien preparado.
O la antesala a una entrevista de trabajo.
O esperando en la puerta de embarque del aeropuerto.
Ahora estoy en la cafetería de un hotel.
Espero a mi amante.
Mi vista ha hecho recuento de todas las bebidas alcohólicas que están frente a mí... Cardhú, Absolut Vodka, Bombay, Martini...
-Un café, por favor.
Un cigarro entre mis dedos.
Una manada de elefantes en mi interior.
La música ambiental, en lugar de relajarme, consigue que me crispe cada vez más.
El tiempo no avanza, pero las manecillas del reloj no dejan de dar vueltas.
Estoy nerviosa...
...¿Por qué tarda tanto?...
...¿Me pido otro café? ¿O mejor una copa?...
El aire acondicionado está tan alto, que me está entrando frío.
Ya vendrá él a calentarme...
30 minutos...
...¿me marcho?...
...¿le dejo plantado?...
...no lo entiendo...
Otro cigarro.
¡Ya le veo!
-Hola guapa, ¡qué mal está hoy el tráfico! ¿Llevas mucho tiempo esperando?
-¡Qué va! Acabo de llegar.....
SUTILEZA
Necesito aprender a decir sumisamente “SÍ” cuando quiero decir (y digo) No.
Que alguien me enseñe, por favor, a bajar mis párpados con falsa modestia y devoción y a caminar dos pasos por detrás del hombre que considere oportuno manejar mi vida.
Es que no sé hacerlo...
Por favor, ayudadme a ser sutil... a no decir lo que pienso, por diferente que sea, en reuniones de toda clase.
Que quiero ser una niña buena, muy buena...
Enseñadme a hablar de trapos; quiero dar grititos y saltos cuando se me rompa una uña, quiero que alguien decida por mí en los restaurantes y en la vida.
Quiero escandalizarme con los chistes verdes, quiero abandonar las frasecitas con doble sentido.
Quiero sonreír y no reírme a carcajadas.
Muy importante también: quiero dejar de disfrutar del sexo.
No volveré a ser activa ni a pedir lo que me gusta.
Faltaría más.
Pero ante todo, nunca más quiero volver a sentirme libre de pensamiento.
Nunca más me formaré mis propias opiniones, adoptaré las de los demás, seré el estereotipo de “mujer vacía”.
Que mi temperamento se limite a ser aplicado en los fogones; que mi alma y mi cuerpo se cubra voluntariamente con un burka.
Así dejaré de oír lo de “eres mucha mujer” o “das miedo”.
¡Coño, que se va a convertir en mi mantra!.......
DESAPARECIDA EN COMBATE
Entono mi mea culpa. He tenido mi blog abandonado durante demasiados días, lo sé, pero en cuanto os lo explique lo entenderéis...
Todo comenzó el día que me dio por comprarme una de estas mega fabulosas revistas llamadas “femeninas” con dos mil regalos incluidos.
La revista en sí era un regalo para la vista: papel sensualmente satinado, portada con muchacha ligerita de ropa en pose desenfadada y entorno tropical. Me zambullí inmediatamente en su interior.
Después de pasar más o menos 30 páginas de anuncios, eso sí, de productos extremadamente lujosos, de los que te cambian el aspecto y la vida, llegué al primer editorial, que decía algo así como “¡¡Cómpralo ya!!”.
Vale, vale, ya lo hago... pero... es que el bolsito cuesta 3000 euros... no sé si me llega el presupuesto... ah, perdón, que lo tengo que conjuntar con las sandalias de cuña... total, 4500 de nada...
Siguiente página.”El must have”.
Divino el vestido lencero... pelín transparente...
Pero es que debo tenerlo, ya que me lo dicen los gurús de la moda... Y sólo cuesta 2000.
Me lo voy a tener que poner para dormir, debido a las dimensiones del trapito, pero bueno...
Teniendo en cuenta que como mínimo me tengo que dejar más de 6000 euros en el guardarropa, paso al siguiente reportaje.
Culos.
No, que no me he vuelto grosera de repente. Que se llamaba así.
Por lo visto, como toca enfrascarse en la llamada operación bikini, el objetivo de este año es la retaguardia. Vamos, estrategia militar pura y dura.
Y oye, qué cantidad de requisitos tiene que cumplir esa zona para pasar el examen con nota...
Por lo visto, hay más de 5 tipos.
Que si de pera, que si manzana, respingón, caido, corazón... y cada uno de ellos tiene unos ejercicios específicos para cambiar su forma.
Porque ninguno es válido, no señor.
Para tener un culo de moda tiene que parecerse al de tu hermana pequeña.
Sí, la de 6 años.
Pero como todo tiene solución, te ofrecen multitud de tratamientos estéticos y quirúrgicos para subsanar semejante problema.
Vuelta a hacer cuentas... Y eso que yo estaba contenta con esa zona de mi anatomía...
Pues eso... que he desaparecido porque además de mi glamoroso trabajo habitual, ahora por las tardes tengo que trabajar en un Burger King, por las noches pongo copas en la disco de moda, y los fines de semana los dedico a traducir libros técnicos del sueco al español.
Todo sea por lucir tipo y modelitos este verano.....