Gran tsunami de crecimiento económico
Ayer nos levantamos con la noticia de que contamos con la tasa interanual del IPC de enero, de un 2,4%, la más baja desde marzo de 2004. Y hoy nos informa el Instituto Nacional de Estadística que el PIB español creció en todo el 2006 a un ritmo de 3,9% -el mejor dato de los últimos 6 años-.
La política económica del Gobierno está batiendo récords históricos, y además afortunadamente está siendo reconocida por diferentes organismos internacionales; por ejemplo, el Banco Mundial sitúa a España como la séptima economía del mundo; la OCDE y la Comisión Europea indican que la ratio de rentabilidad de inversiones en España se encuentra entre las más elevadas; la buena gestión de las cuentas públicas son positivamente valoradas por Agencias Internacional de calidad financiera como Moody's (que califica con una puntuación de Aaa), Standard & Poors y por Fitch (que valoran con la máxima calificación, con la triple AAA). Por otro lado, periódicos económicos internacionales como The Economist o Financial Times también ponen de manifiesto la acertada política económica española, y clasifican la calidad de vida en España en el décimo puesto mundial. Todo ello, gracias a un modelo de crecimiento económico basado en mayor productividad, libertad económica, transparencia, estabilidad presupuestaria y competitividad.
Incluso la Fundación FAES -sobradamente conocida por otros avatares y no precisamente afin al Gobierno- presenta un Indice de Libertad Económica, que pone de manifiesto los excelentes resultados que está generado la bien enfocada estrategia política en materia económica, que es la envidia de otros países que nos rodean.
Pero es que además que crecemos mucho, crecemos bien -recordar, que el PIB español para el conjunto del año 2006, creció a un 3,9%, la mejor cifra de los últimos 6 años, supera el crecimiento de la zona euro, que se sitúa en sólo 2,7%. La composición del crecimiento mejora; la inversión en bienes de equipo aumentó al 9,7% en el 2006 –mejor dato desde 1999-, la productividad crece al doble, las exportaciones aumentan en un 6,2%, el empleo crece en un 3,1% y se crean 550.000 empleos en España. Si comparamos a los tiempos de Sr. Rato, como Ministro, -también hay que recordar que la economía también crecía-, pero con una salvedad, a costa de que estaba basada en un crecimiento de consumo interno, en perjuicio del incremento de endeudamiento de las familias, y esto a la larga no es bueno, como se ha podido comprobar recientemente.