Dos poemas del posiblemente mejor poeta del siglo XX, Blas de Otero
-Tú, que hieres-
Arrebatadamente te persigo.
arrebatadamente, desgarrando
mi soledad mortal, te voy llamando
a golpes de silencio. Ven, te digo
como un muerto furioso. Ven. Conmigo
has de morir. Contigo estoy creando
mi eternidad. (De qué. De quién.) De cuando
arrebatadamente esté contigo.
Y sigo, muerto, en pie. Pero te llamo
a golpes de agonía. Ven. No quieres.
Y sigo, muerto, en pie. Pero te amo
a besos de ansiedad y de agonía.
No quieres. Tú, que vives. Tú, que quieres
arrebatadamente el ansia mía.
-Torno-
Torno
los ojos a mi patria.
Meseta de Castilla
la Vieja, hermosa Málaga,
Córdoba doblando la
cintura, Vizcaya
de robles y nogales,
pinos y añosas hayas,
clara Cataluña, puro
León, lenta Granada,
Segovia de oro viejo,
Jaén ajazminada.
Moncayo azul, altivos
Gredos y Guadarrama,
blanca Vinaroz,
Extremadura grávida,
patria de pueblo y pan
partido injustamente.





