Sin título
Mariposas amarillas volando sobre las campanas negras de un piano,
zíngaros con panderetas...
La fuerza y el poder susurrando a la Verdad,
cuando todo anochece.
El despreciable tiempo
la arena bajo el escudo de Hefesto,
un viento poderoso que
sacude la mentira vendrá cabalgando sobre la palabra plateada,
y la armonía eterna dará fin a todo.
La Sabiduría, el enigma más protegido
que en un rabioso enjambre se esconde
a todos con un rayo de oro estremecerá
mientras los juglares se mofan de los precavidos,
que, translúcidos, como el hielo en estatuas
permanecerán en el exterior inconscientes;
mientras, la danza dislocada hará temer
que el agua como el vino añejo
no despierta ni aturde los sentidos,
sólo hace que el alma exulte libre,
despojada de las penas invisibles.
Y los necios serán los reyes,
y de la balanza, el fiel mismo,
en esquizofrénica actitud, rodará
de oriente a occidente...
sembrando la discordia entre unos y otros
olvidándose del daño que en su rechinante oscilar
también se hizo a sí mismo.
Pero la trompeta con voz brillante
rescatará de la región de los sepulcros
lo que del valor de la Virtud
todavía no se haya vilmente escarnecido,
y el anhelo de Justicia será saciado.
(07/08/2002)





