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W. R. A. L. P. - 2006
Sindicación
 
A vueltas con el sistema (des)educativo

«No abelea do emcono Me [ilegible] re Mo sepeletele
Meca guga Mes el besbol
ese e ga el febol
No se be le i
el febol con Mea Me ojo con sermanoberto
biem en clese
pemos al le ferea Nobele a enclase
pomos olebe sena».

No, no es un texto en ningún idioma extraño. Ha de suponerse que es castellano, porque procede de un examen real de una asignatura de apoyo a Lengua hecho por un alumno de primero de secundaria de un instituto de la provincia de Cáceres. El ejercicio consistía en describir una situación cotidiana y resulta (por si no se habían dado cuenta) que es absolutamente ininteligible, tanto por la ínfima calidad caligráfica como por la ausencia de significado en las «palabras». Lo máximo que se puede llegar a intuir es que puede tener algo que ver con la televisión (sepeletele), con el béisbol (besbol), con el fútbol (febol), con (su) hermano Alberto, o Roberto, o Berto, o lo que proceda (sermanoberto), y con las clases (enclase); cualquier otra cosa que se pueda decir, es pura especulación.

Y todo esto es de alguien que, por el curso en que se halla, debe tener... doce o trece años. Ante semejante agresión literaria, ejercicio de «violación» lingüística, ¿qué cabe pensar?

Lo primero es la autocomparación: a su edad, yo estaba en el octavo y último curso de E. G. B., y lo mismo que la generalidad de mis compañeros, leíamos y comprendíamos aquello que leíamos: si se pide un texto de diez líneas, no es para que con ocho esté colmada la exigencia, y mucho menos si tenemos en cuenta la extensión de algunas de las líneas transcritas al inicio.

Debo adelantar que siempre fui "buen" estudiante, no de los de sobresaliente en todo, pero sí muchos sobresalientes y muchos notables (y en la actualidad dos veces licenciado y con el DEA)... y claro, particularmente mis amigos y yo, además de leer y escribir sabíamos algo de matemáticas (llegábamos a los sistemas de ecuaciones y ecuaciones de segundo grado), ciencias naturales (ya en 6.º mi profesora D.ª Paula nos hizo aprendernos lo más importante de los cuadros de clasificaciones de los seres vivos o el nombre y función de los sistemas del cuerpo humano, las glándulas, las hormonas...), "sociales" (capitales y ciudades importantes de todo el mundo, accidentes geográficos de todo el planeta, Historia de España con cierta profundidad...), etc. Y además iba al conservatorio donde estudié Piano, Solfeo, Música de Cámara, Conjunto Coral, Historia, Estética, Arte, Armonía, Contrapunto y Fuga, Repentización y Transporte, Acústica... de donde tampoco salí muy malparado del todo.

¿Qué ha pasado con la educación, que se ha hundido tanto en tan poco tiempo? Dos alternativas: o ha habido un falle en las políticas educativas; o la especie humana ha degenerado hasta los límites de la imbecilidad.

Vamos a ver, si la especie humana hubiera llegado a tales extremos de indigencia intelectual, sería algo común a todo el planeta, a todos los individuos de la especie... y esto vemos que no es así. Por poner un ejemplo que esta vez no servirá para comentar la música, recurro una vez más a los medios audiovisuales:


http://es.youtube.com/watch?v=_8GJ2CWjQSc

¿Alguien se ha fijado que los que cantan son en gran medida niños? ¿De que esos zagales pueden oscilar entre los 7 y los 11 años? ¿Que además cantan como los ángeles? ¿Que se nota que tienen una formación musical sólida? ¿Que además, se supone, tendrán que compatibilizarla con lo que en el colegio estudien? ¿Que es arrisgado pensar que pueden ir bien en música y mal en lo demás, y que es mucho más sensato concederles que son buenos en todo lo que hacen, si lo que vemos que hacen lo hacen con ese nivel de excelencia? Conclusión: No, la especie no ha degenerado; y demostrado queda.

Ergo: la política educativa es una auténtica birria, donde prima más ser políticamente correto y utilizar eufemismos para no "herir" la supuesta sensibilidad y autoestima de los chavales que exigirles verdaderamente aquello que pueden y deben dar a cambio de la educación que reciben. Un niño no se va a frustrar psicológicamente porque a un compañero le premien por saberse mejor la lección, y sostener lo contrario es una auténtica memez. Por el contrario, tratar a todos los igual con desprecio del esfuerzo y los resultados del que ha trabajado sí que desmotiva y provoca la bajada del rendimiento y del nivel de un alumno que, de no seguirse esa política nefasta, estaría llamado, a lo mejor, a metas más elevadas.

¿Por qué pueden hacer ese tipo de alardes los chiquillos británicos y no los españoles? Porque los responsables de la educación en España, y no me refiero a los pobres y sufridos docentes que están con los muchachos al pie del cañón, pisando tierra, son unos auténtidos lerdos que so la búsqueda de no se sabe qué intereses bastardos, están generando no ya una, sino desgraciadamente varias generaciones de borregos que son incapaces de hilvanar dos ideas seguidas, y cuya capacidad de disciplina y sacrificio es nula, y cuyo máximo interés es el botellón del fin de semana, o la carcasa nueva del móvil, o del politono, o de cosas similares.

Vale (por ahora, aunque seguro que volveré sobre el tema).
 
Comentario:
Celebro esta opinión. Sé que muchos pensamos de forma similar, y por ello no me siento como un extraterrestre cuando me expreso de esta forma, sino arropado por el buen sentido común de las personas de bien.
 
Comentario:
Tengo un amigo maestro que cuando nos describe sus clases bien podrímos pensar que se inventa todo para arrancarnos unas risas. Pero, tristemente, son ciertas.

Hay una laxitud generalizada en todos los aspecto, no solo en la enseñanza. Sin embargo, el tema de la enseñanza es para preocuparnos, son los hombres y mujeres del futuro.
Garcí opinaba ayer sobre el cine actual, y según él, se están haciendo películas para adolescentes. Por eso creo que hay un dejarse llevar no solo por los niños y los adolescentes, en gran medida también los adultos participan de ello. No entiendo que personas adultas acudan al cine para ver determinados bodrios que, casualmente, siempre suelen ser americanos.

El botellón, el móvil, o otras cosas vacías ocupan el vacío de estas nuevas generaciones.

Pero hay excepciones. Como en todo. Pero falta un espíritu de sacrificio y de pasión por las cosas que me preocupa.

Ser los más guays del grupo. Y poco más.

No