Dos décimas a dos amigas
DÉCIMA I.
Tu voz suave y susurrante
me hechiza y está embriagando,
de tal manera embrujando,
que mi andar ya es vacilante.
Quédate de mi delante,
no retires tu mirada,
que si tu voz me es preciada,
más tu mirar tierno y claro
que el tiempo por él yo paro
y en el mismo tomo posada.
DÉCIMA IV.
Que no se apague el fulgor,
la chispa de su mirada,
pero amigo, no es mi amada,
no sentimos ese amor.
De la amistad el calor
guardamos como un tesoro,
que de su candor me azoro
pues nunca existe malicia
en el beso, la caricia...
como amiga yo la adoro.
Tu voz suave y susurrante
me hechiza y está embriagando,
de tal manera embrujando,
que mi andar ya es vacilante.
Quédate de mi delante,
no retires tu mirada,
que si tu voz me es preciada,
más tu mirar tierno y claro
que el tiempo por él yo paro
y en el mismo tomo posada.
DÉCIMA IV.
Que no se apague el fulgor,
la chispa de su mirada,
pero amigo, no es mi amada,
no sentimos ese amor.
De la amistad el calor
guardamos como un tesoro,
que de su candor me azoro
pues nunca existe malicia
en el beso, la caricia...
como amiga yo la adoro.





