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W. R. A. L. P. - 2006
Sindicación
 
De re aedificatoria (I)
Hace tiempo que quería escribir algo sobre arquitectura... sobre las catedrales góticas, para ser más exactos. A ello me empujaba, en primer lugar, la indeleble impresión que me dejó "El Nombre de la Rosa"; en segundo lugar, el hecho de encontrar en el medievo, al igual que el autor de la obra citada, mi ideario y mi medio natural, a su vez por otras razones, las cuales no juzgo conveniente ahora mismo poner de manifiesto; en tercer lugar, encontrarme cómodo leyendo y encontrar fascinantes los planos y levantamientos que de estas magníficas construcciones han caído en mis manos; en último lugar, la lectura de otras dos obras que si bien no me han satisfecho literariamente en su totalidad, algún placer me han proporcionado: "Los Pilares de la Tierra" y "La Catedral del Mar".



Nada o casi nada tiene que ver "El Nombre de la Rosa" con el gótico, puesto que no es objeto de la narración, aunque el tiempo en que se encuadra sea ya de plenitud del gótico (y aunque en Italia, de hecho, el gótico tuvo poca influencia y desarrollo en comparación con otras regiones europeas). La ideación del laberinto, sin embargo, algo remueve en la conciencia arquitectónica personal, y ello también con independencia de las imágenes tanto de la obra literaria como de su recreación cinematográfica.

De "Los Pilares de la Tierra", y sin que preteda en ningún caso hacer una crítica literaria, me entusiasmaron algunos detalles de verdadera calidad medieval (por poner un ejemplo, los impuestos por entrar a la ciudad con carros de llanta, con sorpresa para los personajes); y, por supuesto, la verdaderamente bien fundamentada narración de lo que debió ser la construcción de una Catedral (que no es una opinón personal, sino de un amigo arquitecto, y de los buenos).

"La Catedral del Mar", desafortunadamente, es demasiado "catalanista" para mi gusto. Si se omitieran las referencias a Barcelona (en cuanto que parecen ser de un barcelonés que ejerce de tal, que son como las del salmantino que ejerce de lo mismo, o el sevillano que cree que nada el mundo hay mas grande que Sevilla), y a Cataluña (desconectada del su entorno medieval, la Corona de Aragón, y enfrentada a Castilla) la novela mejoraria bastante. No obstante, algo bueno tiene: Santa María del Mar, posiblemente la iglesia que mayor pureza arquitectónica gótica tiene en nuestro entorno cultural.

Y a partir de ahí... la culturilla de cada uno en esta cuestión le permitirá deambular siquiera imaginariamente por las girolas como bajo palio, admirando los terceletes y las caprichosas crucerias, los cimborrios, y las filigranas de los capiteles y molduras, admirando el perfecto sistema de empujes y contrapesos, al ritmo pausado y equilibrado de los pilares y los arcos, envueltos en nubes de aromático incienso y entre los ecos sobrenaturales de las voces recias del órgano, mientras la luz, insuperablemente tamizada en los vitrales, define un contraste de claridad y sombras provocando, además, un efecto dinámico: la Catedral siempre igual, se revela continuamente nueva y distinta.

Mucho sospecho que no he agotado lo que quería escribir... sino que apenas lo he esbozado. En fin, limitaciones de espacio y tiempo (no tanto de aquello como de esto) me impiden seguir ahora, con lo que auguro más posts sobre la materia. Por ahora, vale.
 
Comentario:
Enrique Redel dice que «Los libros de Impedimenta son aquellos que no olvidarías en una mudanza». En mi reciente mundanza dejé "olvidados" Los pilares de la tierra y El Ocho.
Sin embargo, si comparto esta fascinación por la época medieval, sobretodo teniendo en cuenta el despertar que originó en el Renacimiento. Y también la fascinación por El NOmbre de la Rosa, libro que por devorar en tan breve espacio de tiempo, soy una lectora impaciente, ya lo dice Uberri, quizás no saboree toda la belleza de la catedral de Eco. Recuerdo especialmente la descripción de la biblioteca, el jorobado, el encuentro que, dejemoslo en amoroso, en aquel cuarto oscuro y lleno de rancio polvo.

Magnífica etapa. Espero que vuelvas a traerla al recuerdo de todos.
No