Balada (ah, echo de menos un guante y una herreruza)
Venid ya musas, deprisa,
ved la alegre melodía
que ya al despuntar el día
levanta la suave brisa.
Mi mano tu pelo alisa
y ya mi mirar se aclara
porque la luz de tu cara
amanece en tu sonrisa.
Tu bondad, tu luz, avisa
de que eres un ser celeste
que como el Viento del Este
la tierra ni el agua pisa.
Adoro tu fresca risa
que hace que venga el mañana
que en la mañana lozana
amanece en tu sonrisa.
Ésa, amiga, es tu divisa
que en la dulzura de un hada
tienes mi alma encantada
y enteramente sumisa.
Eres la sacerdotisa
que consagra la frescura
del día que en tu dulzura
amanece en tu sonrisa.
Final:
Por irme no tengo prisa
porque por tus labios rojos,
con la llama de tus ojos,
amanece en tu sonrisa.
ved la alegre melodía
que ya al despuntar el día
levanta la suave brisa.
Mi mano tu pelo alisa
y ya mi mirar se aclara
porque la luz de tu cara
amanece en tu sonrisa.
Tu bondad, tu luz, avisa
de que eres un ser celeste
que como el Viento del Este
la tierra ni el agua pisa.
Adoro tu fresca risa
que hace que venga el mañana
que en la mañana lozana
amanece en tu sonrisa.
Ésa, amiga, es tu divisa
que en la dulzura de un hada
tienes mi alma encantada
y enteramente sumisa.
Eres la sacerdotisa
que consagra la frescura
del día que en tu dulzura
amanece en tu sonrisa.
Final:
Por irme no tengo prisa
porque por tus labios rojos,
con la llama de tus ojos,
amanece en tu sonrisa.
De re aedificatoria (I)
Hace tiempo que quería escribir algo sobre arquitectura... sobre las catedrales góticas, para ser más exactos. A ello me empujaba, en primer lugar, la indeleble impresión que me dejó "El Nombre de la Rosa"; en segundo lugar, el hecho de encontrar en el medievo, al igual que el autor de la obra citada, mi ideario y mi medio natural, a su vez por otras razones, las cuales no juzgo conveniente ahora mismo poner de manifiesto; en tercer lugar, encontrarme cómodo leyendo y encontrar fascinantes los planos y levantamientos que de estas magníficas construcciones han caído en mis manos; en último lugar, la lectura de otras dos obras que si bien no me han satisfecho literariamente en su totalidad, algún placer me han proporcionado: "Los Pilares de la Tierra" y "La Catedral del Mar".

Nada o casi nada tiene que ver "El Nombre de la Rosa" con el gótico, puesto que no es objeto de la narración, aunque el tiempo en que se encuadra sea ya de plenitud del gótico (y aunque en Italia, de hecho, el gótico tuvo poca influencia y desarrollo en comparación con otras regiones europeas). La ideación del laberinto, sin embargo, algo remueve en la conciencia arquitectónica personal, y ello también con independencia de las imágenes tanto de la obra literaria como de su recreación cinematográfica.
De "Los Pilares de la Tierra", y sin que preteda en ningún caso hacer una crítica literaria, me entusiasmaron algunos detalles de verdadera calidad medieval (por poner un ejemplo, los impuestos por entrar a la ciudad con carros de llanta, con sorpresa para los personajes); y, por supuesto, la verdaderamente bien fundamentada narración de lo que debió ser la construcción de una Catedral (que no es una opinón personal, sino de un amigo arquitecto, y de los buenos).
"La Catedral del Mar", desafortunadamente, es demasiado "catalanista" para mi gusto. Si se omitieran las referencias a Barcelona (en cuanto que parecen ser de un barcelonés que ejerce de tal, que son como las del salmantino que ejerce de lo mismo, o el sevillano que cree que nada el mundo hay mas grande que Sevilla), y a Cataluña (desconectada del su entorno medieval, la Corona de Aragón, y enfrentada a Castilla) la novela mejoraria bastante. No obstante, algo bueno tiene: Santa María del Mar, posiblemente la iglesia que mayor pureza arquitectónica gótica tiene en nuestro entorno cultural.
Y a partir de ahí... la culturilla de cada uno en esta cuestión le permitirá deambular siquiera imaginariamente por las girolas como bajo palio, admirando los terceletes y las caprichosas crucerias, los cimborrios, y las filigranas de los capiteles y molduras, admirando el perfecto sistema de empujes y contrapesos, al ritmo pausado y equilibrado de los pilares y los arcos, envueltos en nubes de aromático incienso y entre los ecos sobrenaturales de las voces recias del órgano, mientras la luz, insuperablemente tamizada en los vitrales, define un contraste de claridad y sombras provocando, además, un efecto dinámico: la Catedral siempre igual, se revela continuamente nueva y distinta.
Mucho sospecho que no he agotado lo que quería escribir... sino que apenas lo he esbozado. En fin, limitaciones de espacio y tiempo (no tanto de aquello como de esto) me impiden seguir ahora, con lo que auguro más posts sobre la materia. Por ahora, vale.
Nada o casi nada tiene que ver "El Nombre de la Rosa" con el gótico, puesto que no es objeto de la narración, aunque el tiempo en que se encuadra sea ya de plenitud del gótico (y aunque en Italia, de hecho, el gótico tuvo poca influencia y desarrollo en comparación con otras regiones europeas). La ideación del laberinto, sin embargo, algo remueve en la conciencia arquitectónica personal, y ello también con independencia de las imágenes tanto de la obra literaria como de su recreación cinematográfica.
De "Los Pilares de la Tierra", y sin que preteda en ningún caso hacer una crítica literaria, me entusiasmaron algunos detalles de verdadera calidad medieval (por poner un ejemplo, los impuestos por entrar a la ciudad con carros de llanta, con sorpresa para los personajes); y, por supuesto, la verdaderamente bien fundamentada narración de lo que debió ser la construcción de una Catedral (que no es una opinón personal, sino de un amigo arquitecto, y de los buenos).
"La Catedral del Mar", desafortunadamente, es demasiado "catalanista" para mi gusto. Si se omitieran las referencias a Barcelona (en cuanto que parecen ser de un barcelonés que ejerce de tal, que son como las del salmantino que ejerce de lo mismo, o el sevillano que cree que nada el mundo hay mas grande que Sevilla), y a Cataluña (desconectada del su entorno medieval, la Corona de Aragón, y enfrentada a Castilla) la novela mejoraria bastante. No obstante, algo bueno tiene: Santa María del Mar, posiblemente la iglesia que mayor pureza arquitectónica gótica tiene en nuestro entorno cultural.
Y a partir de ahí... la culturilla de cada uno en esta cuestión le permitirá deambular siquiera imaginariamente por las girolas como bajo palio, admirando los terceletes y las caprichosas crucerias, los cimborrios, y las filigranas de los capiteles y molduras, admirando el perfecto sistema de empujes y contrapesos, al ritmo pausado y equilibrado de los pilares y los arcos, envueltos en nubes de aromático incienso y entre los ecos sobrenaturales de las voces recias del órgano, mientras la luz, insuperablemente tamizada en los vitrales, define un contraste de claridad y sombras provocando, además, un efecto dinámico: la Catedral siempre igual, se revela continuamente nueva y distinta.
Mucho sospecho que no he agotado lo que quería escribir... sino que apenas lo he esbozado. En fin, limitaciones de espacio y tiempo (no tanto de aquello como de esto) me impiden seguir ahora, con lo que auguro más posts sobre la materia. Por ahora, vale.
Representación de "La Casa de Bernarda Alba"
El grupo amateur de teatro "Duende", de Orellana la Vieja, me ha impresionado muy gratamente este sábado pasado, y eso que la obra no es fácil, ni de lejos. Más al contrario, la profundidad y complejidad de los personajes de "La Casa de Bernarda Alba", considerada como la culminación del proceso dramatúrgico de Federico García Lorca, no hacía presagiar una intepretación especialmente memorable, habida cuenta de ese carácter no profesional que tiene dicho grupo de teatro. A estas alturas del "post", huelga decir que me equivoqué enteramente con mis prejuicios, y salí realmente satisfecho.
Obviamente, no todo fue perfecto, y que en algún crítico momento se vino abajo gran parte del clímax trágico por causas involuntarias (cuestión de tropezones, de arneses, en fin, cosas de mecánica...), explicables en gran medida por la modestia en los medios.
Colosales las interpretaciones de Bernarda (Visi Crucera), Martirio (Yoli Sierra) y Poncia (Mari Carmen). Francamente buenas todas las demás.
Vamos, a años luz (pero por delante, que conste) de la infausta noche en que decidí asistir a una representación de "Cleopatra" (creo que no era ese el título siquiera), en el marco del Festival de Teatro Clásico de Cáceres, en que fue absolutamente plana la representación. Allí Marco Antonio debió gritar "¡¡Cleopatra, me hierve la sangre!!", y pareció que en lugar de sangre, y no por no recurrir a la tan traída y llevada horchata, lo que el buen hombre tenía en la venas era anticongelante o lubricante de máquinas...
Yo propondría dar una oportunidad a estos buenos grupos de teatro que con mucho trabajo y esfuerzo, pero con una ilusión desbordante también, son capaces de hacernos estremecer con una excelente representación. Yo propondría llamar a estos grupos, a éste en concreto, al Festival de Cáceres, porque realmente merecen estar ahí.
Mi aplauso más efusivo para todas las personas que dentro y fuera del escenario nos han hecho disfrutar de la obra una vez más.
A vueltas con el sistema (des)educativo
«No abelea do emcono Me [ilegible] re Mo sepeletele
Meca guga Mes el besbol
ese e ga el febol
No se be le i
el febol con Mea Me ojo con sermanoberto
biem en clese
pemos al le ferea Nobele a enclase
pomos olebe sena».
No, no es un texto en ningún idioma extraño. Ha de suponerse que es castellano, porque procede de un examen real de una asignatura de apoyo a Lengua hecho por un alumno de primero de secundaria de un instituto de la provincia de Cáceres. El ejercicio consistía en describir una situación cotidiana y resulta (por si no se habían dado cuenta) que es absolutamente ininteligible, tanto por la ínfima calidad caligráfica como por la ausencia de significado en las «palabras». Lo máximo que se puede llegar a intuir es que puede tener algo que ver con la televisión (sepeletele), con el béisbol (besbol), con el fútbol (febol), con (su) hermano Alberto, o Roberto, o Berto, o lo que proceda (sermanoberto), y con las clases (enclase); cualquier otra cosa que se pueda decir, es pura especulación.
Y todo esto es de alguien que, por el curso en que se halla, debe tener... doce o trece años. Ante semejante agresión literaria, ejercicio de «violación» lingüística, ¿qué cabe pensar?
Lo primero es la autocomparación: a su edad, yo estaba en el octavo y último curso de E. G. B., y lo mismo que la generalidad de mis compañeros, leíamos y comprendíamos aquello que leíamos: si se pide un texto de diez líneas, no es para que con ocho esté colmada la exigencia, y mucho menos si tenemos en cuenta la extensión de algunas de las líneas transcritas al inicio.
Debo adelantar que siempre fui "buen" estudiante, no de los de sobresaliente en todo, pero sí muchos sobresalientes y muchos notables (y en la actualidad dos veces licenciado y con el DEA)... y claro, particularmente mis amigos y yo, además de leer y escribir sabíamos algo de matemáticas (llegábamos a los sistemas de ecuaciones y ecuaciones de segundo grado), ciencias naturales (ya en 6.º mi profesora D.ª Paula nos hizo aprendernos lo más importante de los cuadros de clasificaciones de los seres vivos o el nombre y función de los sistemas del cuerpo humano, las glándulas, las hormonas...), "sociales" (capitales y ciudades importantes de todo el mundo, accidentes geográficos de todo el planeta, Historia de España con cierta profundidad...), etc. Y además iba al conservatorio donde estudié Piano, Solfeo, Música de Cámara, Conjunto Coral, Historia, Estética, Arte, Armonía, Contrapunto y Fuga, Repentización y Transporte, Acústica... de donde tampoco salí muy malparado del todo.
¿Qué ha pasado con la educación, que se ha hundido tanto en tan poco tiempo? Dos alternativas: o ha habido un falle en las políticas educativas; o la especie humana ha degenerado hasta los límites de la imbecilidad.
Vamos a ver, si la especie humana hubiera llegado a tales extremos de indigencia intelectual, sería algo común a todo el planeta, a todos los individuos de la especie... y esto vemos que no es así. Por poner un ejemplo que esta vez no servirá para comentar la música, recurro una vez más a los medios audiovisuales:
http://es.youtube.com/watch?v=_8GJ2CWjQSc
¿Alguien se ha fijado que los que cantan son en gran medida niños? ¿De que esos zagales pueden oscilar entre los 7 y los 11 años? ¿Que además cantan como los ángeles? ¿Que se nota que tienen una formación musical sólida? ¿Que además, se supone, tendrán que compatibilizarla con lo que en el colegio estudien? ¿Que es arrisgado pensar que pueden ir bien en música y mal en lo demás, y que es mucho más sensato concederles que son buenos en todo lo que hacen, si lo que vemos que hacen lo hacen con ese nivel de excelencia? Conclusión: No, la especie no ha degenerado; y demostrado queda.
Ergo: la política educativa es una auténtica birria, donde prima más ser políticamente correto y utilizar eufemismos para no "herir" la supuesta sensibilidad y autoestima de los chavales que exigirles verdaderamente aquello que pueden y deben dar a cambio de la educación que reciben. Un niño no se va a frustrar psicológicamente porque a un compañero le premien por saberse mejor la lección, y sostener lo contrario es una auténtica memez. Por el contrario, tratar a todos los igual con desprecio del esfuerzo y los resultados del que ha trabajado sí que desmotiva y provoca la bajada del rendimiento y del nivel de un alumno que, de no seguirse esa política nefasta, estaría llamado, a lo mejor, a metas más elevadas.
¿Por qué pueden hacer ese tipo de alardes los chiquillos británicos y no los españoles? Porque los responsables de la educación en España, y no me refiero a los pobres y sufridos docentes que están con los muchachos al pie del cañón, pisando tierra, son unos auténtidos lerdos que so la búsqueda de no se sabe qué intereses bastardos, están generando no ya una, sino desgraciadamente varias generaciones de borregos que son incapaces de hilvanar dos ideas seguidas, y cuya capacidad de disciplina y sacrificio es nula, y cuyo máximo interés es el botellón del fin de semana, o la carcasa nueva del móvil, o del politono, o de cosas similares.
Vale (por ahora, aunque seguro que volveré sobre el tema).
Dos décimas a dos amigas
DÉCIMA I.
Tu voz suave y susurrante
me hechiza y está embriagando,
de tal manera embrujando,
que mi andar ya es vacilante.
Quédate de mi delante,
no retires tu mirada,
que si tu voz me es preciada,
más tu mirar tierno y claro
que el tiempo por él yo paro
y en el mismo tomo posada.
DÉCIMA IV.
Que no se apague el fulgor,
la chispa de su mirada,
pero amigo, no es mi amada,
no sentimos ese amor.
De la amistad el calor
guardamos como un tesoro,
que de su candor me azoro
pues nunca existe malicia
en el beso, la caricia...
como amiga yo la adoro.
Tu voz suave y susurrante
me hechiza y está embriagando,
de tal manera embrujando,
que mi andar ya es vacilante.
Quédate de mi delante,
no retires tu mirada,
que si tu voz me es preciada,
más tu mirar tierno y claro
que el tiempo por él yo paro
y en el mismo tomo posada.
DÉCIMA IV.
Que no se apague el fulgor,
la chispa de su mirada,
pero amigo, no es mi amada,
no sentimos ese amor.
De la amistad el calor
guardamos como un tesoro,
que de su candor me azoro
pues nunca existe malicia
en el beso, la caricia...
como amiga yo la adoro.
Jerusalem
"And did those feet in ancient time
walk upon England’s mountains green?
And was the holy Lamb of God
on England’s pleasant pastures seen?
And did the countenance divine
shine forth upon our clouded hills?
And was Jerusalem builded here
among these dark Satanic Mills?
Bring me my bow of burning gold!
Bring me my arrows of desire!
Bring me my spear! O clouds, unfold!
Bring me my chariot of fire!
I will not cease from mental fight,
nor shall my sword sleep in my hand,
till we have built Jerusalem
In England’s green and pleasant Land"
Sin duda, un gran poema (al margen de su contenido de discutible ortodoxia teológica) de William Blake, que fue uno de los mayores artistas que Gran Bretaña ha producido. Y a su lado, la incomparable orquestación de Sir Edward Elgar.
Para muestra, un botón, de nuevo me permito citar por medio de la imagen y el sonido, que valen más que mil palabras.
http://es.youtube.com/watch?v=RZmgF8aksEc
Es una de esas melodías que constituyen un hito musical ante el que detenerse.
walk upon England’s mountains green?
And was the holy Lamb of God
on England’s pleasant pastures seen?
And did the countenance divine
shine forth upon our clouded hills?
And was Jerusalem builded here
among these dark Satanic Mills?
Bring me my bow of burning gold!
Bring me my arrows of desire!
Bring me my spear! O clouds, unfold!
Bring me my chariot of fire!
I will not cease from mental fight,
nor shall my sword sleep in my hand,
till we have built Jerusalem
In England’s green and pleasant Land"
Sin duda, un gran poema (al margen de su contenido de discutible ortodoxia teológica) de William Blake, que fue uno de los mayores artistas que Gran Bretaña ha producido. Y a su lado, la incomparable orquestación de Sir Edward Elgar.
Para muestra, un botón, de nuevo me permito citar por medio de la imagen y el sonido, que valen más que mil palabras.
http://es.youtube.com/watch?v=RZmgF8aksEc
Es una de esas melodías que constituyen un hito musical ante el que detenerse.





