Cuando no se te ocurre nada
Joder, 3 meses sin escribir en el blog. Y encima con la payasada de los Chocos en primer plano. Ahora debería de escribir algo bonito para quedar bien.
Pero miro a mi alrededor y no tengo ideas. Muchachada Nuí ¡Nuí! en la tele. Papeles y bolis en la mesa. Fotos, cuadros. El Kill Paff en el enchufe. Hay de todo en todas partes, menos en mi cabeza.
Es igual que cuando me pongo a hacer un logotipo y no me sale nada. Como cuando antaño atacaba a las chicas con un puñado de silencios o como cuando te aburres tanto que si empiezas a hacer algo también se contagia con tu aburrimiento.
Y lo peor de todo es que durante el día pienso o me ocurren cosas que digo "mira, esto pega en el blog". Bueno según parece en este blog pega casi todo.
Y cuando no se me ocurre nada me planteo que quizás sea la hora de dejar el blog, como hizo el Asturiano en Londres, o como hicieron otros menos sonados. Pero ellos también cerraban una etapa de sus vidas a la que su blog estaba ligado. Y el día que empecé este blog (ya va para 4 años) lo empecé porque necesitaba contar cosas. No sé el que, pero lo necesito tanto como otros necesitan echar un polvo y otros insulina. Y me da igual que lo lean (leáis) cuatro. Me da igual que no se me ocurra nada y me tire meses sin escribir, o que un día me salga una poesía y a la semana siguiente una historia estúpida como la de los chocos. Y me da igual porque, lo que necesitaba contar, todavía no he terminado de contarlo. Y tal vez nunca lo termine. Y por si acaso, aquí estará este blog para contarlo.
Pero miro a mi alrededor y no tengo ideas. Muchachada Nuí ¡Nuí! en la tele. Papeles y bolis en la mesa. Fotos, cuadros. El Kill Paff en el enchufe. Hay de todo en todas partes, menos en mi cabeza.
Es igual que cuando me pongo a hacer un logotipo y no me sale nada. Como cuando antaño atacaba a las chicas con un puñado de silencios o como cuando te aburres tanto que si empiezas a hacer algo también se contagia con tu aburrimiento.
Y lo peor de todo es que durante el día pienso o me ocurren cosas que digo "mira, esto pega en el blog". Bueno según parece en este blog pega casi todo.
Y cuando no se me ocurre nada me planteo que quizás sea la hora de dejar el blog, como hizo el Asturiano en Londres, o como hicieron otros menos sonados. Pero ellos también cerraban una etapa de sus vidas a la que su blog estaba ligado. Y el día que empecé este blog (ya va para 4 años) lo empecé porque necesitaba contar cosas. No sé el que, pero lo necesito tanto como otros necesitan echar un polvo y otros insulina. Y me da igual que lo lean (leáis) cuatro. Me da igual que no se me ocurra nada y me tire meses sin escribir, o que un día me salga una poesía y a la semana siguiente una historia estúpida como la de los chocos. Y me da igual porque, lo que necesitaba contar, todavía no he terminado de contarlo. Y tal vez nunca lo termine. Y por si acaso, aquí estará este blog para contarlo.





