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Vivir Viviendo
Vida y obra de un joven sin demasiadas vivencias y ninguna obra
Acerca de
De gargantas cortadas, baños sin limpiar, patoaventuras varias y personas que siempre se piden escalope con patatas en lugar del menú del día. Alguna vez hablaré del resto de las cosas, si bien no será lo habitual.
Sindicación
 
Al este del oeste
Una de las preguntas que más me han hecho en los últimos meses, no siempre con las mismas palabras, tiene que ver con la posibilidad de cambiar de ciudad. Ya se sabe, la juventud, ampliar horizontes laborales...e incluso hay quien no solo no lo entiende, sino que lo considera un error.

Los encantos de una ciudad tienen valores diferentes según quien los viva. Y a veces, incluso una misma persona los valora de modo diferente en momentos de su vida.

Cuando tenía 17 años y quería irme de Gijón, quería irme harto de la rutina, de la vida con mis padres. Quería libertad, aventuras y papeles en blanco. Ahora tengo 25 y en ese tiempo descubrí que en otros sitios la rutina tambien te atrapa, que la libertad es tan sólo un estado de ánimo, que las aventuras las prende el corazón y que en casi todas partes hay bolígrafos y papeles en blanco.

Una vez eliminados estos factores a la hora de decidir, debería de haber otros por los que valorar los encantos de la ciudad en la que me quiero quedar. Una temperatura agradable, una población lo suficientemente grande como para que haya de todo, decenas de playas, deportes, actividades de ocio, gente cordial, inquietudes, trabajo, oportunidades...porque se vive mucho y se vive bien. Esto descarta muchos lugares, pero sigue habiendo muchos que siguen reuniendo estas condiciones.

Decía el asturiano en Londres una vez que una ciudad la hace la gente que en ella vive. Estoy de acuerdo, y me siento afortunado de tener unos amigos activos y unos planes variados, además de una buena familia. Pero tambien pienso, sin ánimo de menospreciar, que esto se puede encontrar en otros lugares.

Pero hay un factor, subjetivo, que determina mi preferencia. Y es la misma respuesta que doy cuando alguien me pregunta que por qué no me animo a irme a otro sitio, a madrid, al extranjero...

ésta es mi casa
 
Una historia del pro
Aviso: Post especialmente friki

Corría septiembre de 2006 cuando el W.E. United comenzaba su andadura en la segunda división de la liga A. El equipo, sumido en el despropósito, con jugadores de escasa calidad y siendo favorito de ninguna quiniela, flaqueaba en esperanza. Esperanza que yo estaba dispuesto a darles.

Buen juego y duros entrenamientos se convirtieron en mis consignas, pero el renovado ánimo de Castolo, Espimaz, Ordaz, Stremer y cía no era suficiente. Tras la cuarta jornada, sólo habíamos conseguido 2 empates y marchábamos últimos en la clasificación. Las tensiones en el vestuario se multiplicaban, la afición increpaba sin cesar a los jugadores quienes escandalizaban con provocadoras ruedas de prensa y salidas nocturnas de jugadores como Ivarov y especialmente de Castolo, más preocupado por las delanteras de los puticlubs que por la de su propio equipo.

En navidades exigí a la directiva la llegada de, al menos, un par de jugadores. Tras durísimas negociaciones llegaban dos jugadores contrastados, uno por viejo, Larsson, y otro por tener mucho futuro pero escaso presente, como Dos Santos.

La delantera del equipo empezó a funcionar. Con Larsson en punta y el joven Dos Santos en la media punta, Le dí una oportunidad al joven Burchet, un chaval que empezaba a despuntar en los entrenamientos, un verdadero diablo de la velocidad, de esos que te coge por la banda y te mata.

Los resultados llegaban y el equipo se reconciliaba con la afición. En la última jornada conseguimos alcanzar el segundo puesto, que nos abría las puertas del ascenso a la liga A, y un empresario árabe decidió comprar el club, permitiendo la llegada en verano de jugadores de mucho nivel, como Villa, Wright-Philips, Baros, Iniesta o Riise.

La afición del W.E. United se sentía feliz, el equipo arrollaba a sus rivales, ridiculizando a Madrid, Barsa o Valencia, y ganando Liga y Copa. Luego llegaron Los Kaká, Ronaldinho y las grandes estrellas del panorama futbolísitico, y en una temporada sin precedentes ganamos todos los títulos.


Mis padres dicen que los videojuegos son para los niños. Quizás será que, jugando, me vuelvo a sentir como un niño.

Por cierto, actualmente Castolo se encuentra en Brasil jugando a Voley Playa.