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Vivir Viviendo
Vida y obra de un joven sin demasiadas vivencias y ninguna obra
Acerca de
De gargantas cortadas, baños sin limpiar, patoaventuras varias y personas que siempre se piden escalope con patatas en lugar del menú del día. Alguna vez hablaré del resto de las cosas, si bien no será lo habitual.
Sindicación
 
El Sentido de la Vida
Nadie lo sabe, pero soy demasiado consciente de lo que sucede a mi alrededor. Lo psicólogos lo denominan síndrome del espectador.

Es como si en lugar de ser el actor de una película y vivir mi propia historia, fuese un espectador que la ve en el cine.

Durante años todo eso me hizo pensar que el cuerpo tan sólo es un instrumento de interacción con el mundo y que podía hacer con él lo que quisiera. Como quien desplaza de manera circular una cucharilla para disolver el azúcar en el café, pero a todos los níveles físicos.

De esta manera me decidí a experimentar, a comprobar los límites de mi cuerpo y a jugar con la interacción con los demás. Al verme, nadie diría que he dirigido ejércitos, que he conquistado mundos. Que he desafiado a la naturaleza y al tiempo y he salido vencedor. He subido más alto que cualquier otro y jamás me he detenido en buscar amparo en las leyes de la física.

Así fue como, con el tiempo, descubrí todos los secretos que antaño dejaron mis predecesores con la esperanza de que su empeño y su poder no cedieran ante el dilatado paso del tiempo. Pero, finalmente, sucumbieron. Y el interminable paso de los años dio lugar a que sus conocimientos, que jamás debieron perderse en las raíces del olvido, fueran ignorados. Hasta mi llegada.

Ahora lo sé todo. Conozco demasiado sobre la naturaleza humana como para afrontar la inexistencia de algo incomprensible pero ineludible para la conciencia del resto de los hombres. Sé lo que hay despues de la vida. Pero, sobretodo, se lo que hay durante.

Lo descubrí en una ambigua tarde de otoño, mientras escuchaba el estridente sonido de una cucharilla de café al golpear contra el borde de un vaso de cristal, y mi conciencia emanaba odio.

Durante la vida de un ser humano sólo existe la infranqueable voluntad de buscar el sentido de la vida. Yo ya sé cual es, quizá por eso no me obsesione tanto como al resto de los hombres.

Lo descubrí en uno de mis viajes temporales, en el que conocí a un pintor que me enseño su obra más famosa. Le manifesté mi desaprobación, y él, me señalo otra obra. Está me agradó más. Me miró, sonriente, y me dijo: "con diez años, pintaba como uno de los grandes del renacimiento. Con veinte, era el mejor. Pero he tardado medio siglo en aprender a pintar como un niño".

Definitivamente, Pablo tenía razón. Buscar el sentido de la vida es estúpido. Es un error que conlleva la propia pérdida de sí misma. La vida no tiene sentido.

Pero la muerte sí.
 
El fanarro perfecto
Un auténtico fanarro no pilla, y si pilla, pilla mal

Un auténtico fanarro no limpia, y si limpia, limpia por encima

Un auténtico fanarro usa su ordenador para 3 cosas: Vicio, porno y mirar el foro fanarro

Un auténtico fanarro nunca prepara un plato que tarde mas de 10 minutos en hacerse

Un auténtico fanarro estudia poco y si aprueba, es con un cinco pelao

Un auténtico fanarro bebe un mínimo de media botella cada vez que sale, y sale entre 2 y 7 noches por semana

Un auténtico fanarro siempre da un paso más, sea el contexto que sea

Un auténtico fanarro no se lee un libro, ve la película, y si no se ha hecho película, entonces será que el libro no es bueno

Un auténtico fanarro jamás se compra una botella de agua, rellena en el grifo las de cocacola que han sobrado del botellón

Un auténtico fanarro no va a clase, salvo que pasen lista, y si pasan, apura todas las faltas que se puedan hacer

Un auténtico fanarro se la pela al menos una vez al día

Un auténtico fanarro reserva una parte importante de su disco duro a Silvia Saint

Un auténtico fanarro tiene el DNI caducado o simplemente no tiene

Un auténtico fanarro no folla, y si folla, folla borracho


 
De la mar, el mero
Camino perdido y desdibujado por los senderos torcidos mal escritos con aroma de barra de bar. Entretanto, me encuentro recuerdos.

Recuerdos que se revisten a sí mismos de papel brillante espolvoreado con azúcar glasé.

Recuerdos como este

Y sonrío amargado. Porque comparto ese recuerdo. Y porque sé que nunca volverá. Al menos no así. No sin arrastrar el sentir de que lo vivido es una intención de vivir un recuerdo. Entonces no vivíamos recordando. Vivíamos viviendo.

Ahora los senderos no se suelen desvíar. Están torcidos, pero no por mí, sino por las leyes de la vida. Que te da y luego transforma lo que te dá en caramelos que ya te has comido y que ya no venden en ninguna tienda.

Ahora los senderos tratan de hacernos mayores. Y no podemos hacer nada. Nada porque de la tierra, el cordero, y de la mar, el mero...

...alguien me ayuda a enseñar a nadar al cordero?
 
Saber esperar
Del diseño ejedrezado con acabados en burdeos de su maleta, surgían continuas emanaciones espirituales en mi desventurada cabeza, complementarios al constante derrumbamiento de mi corazón que seguía los pasos de una cremallera. Esa siniestra cremallera que ponía punto final al “estoy” y le abría los brazos de par en par al “me voy”.

Cada uno de sus gestos recorrían una y otra vez su rostro. Observé todos ellos buscando desesperadamente recuerdos a los que agarrarme.

La besé por última vez. Despacio, como solemos hacerlo. Dejando tiempo a los sentidos para que asimilen nuestro nuevo estado, para que cada vez parezca la primera. Sus labios me recibieron tan hospitalarios como siempre suelen hacerlo conmigo. Cerramos los ojos y sentimos como si fuera la última vez que sucedía.

En su última expresión sus labios dibujaron la más beldada de las sonrisas, sus ojos la más triste de las miradas. Su cara fue tan agria y tan dulce como la muerte de la primavera, dejándome con la sublime añoranza del reencuentro.

Amar no es solo dar. También es saber recibir...

...es saber esperar.
 
Los cortauñas
Una noche soñé con una casa en la que había cortauñas por todas partes, y cada uno de ellos tenía escrita una frase. Lo más normal era que esta frase fuese un fragmento de un diálogo de una película o un proverbio chino.

El caso es que al despertarme no recordaba nada. Hasta que con el paso de los días me encontré en la vida real con algunas de estas frases. Frases que creía no haber escuchado antes salvo en mi sueño y que me hicieron pensar en el destino, en mensajes celestiales y cosas así.

Descubrí, tras mucho pensar, que nuestras reflexiones no son tan ilimitadas y que la cantidad de relaciones entre unas y otras vivencias tienen más de casualidad que de inteligencia.

Los científicos que defienden la teoría de las cuerdas apoyaron mi propuesta y se plantearon incluirla en sus próximas publicaciones. La desarrollaron y perfeccionaron sumergiendola en un galimatías de terminología físicotécnica. Y la publicaron, y entonces me dí cuenta de una cosa:

Alguien había soñado todo este post antes que yo