Mi laboratorio
No sé si alguna vez os había hablado del laboratorio en el que trabajo a cambio de nada (esto de ser aspirante a becario debe ser una de las cosas más bajas que hay en la vida).
Bueno, pues la "jefa" del laboratorio es una investigadora del CSIC casado con un japonés, que también trabaja allí ya que tiene una beca del ministerio. El japonés apenas habla español, y además tiene un acento rarísimo, así que hay que entenderse con él en inglés, lo que tampoco es demasiado problema porque casi no habla. Además de ellos hay una profesora que pasa más de la mitad de los días en otro laboratorio (creo) que está en otra ciudad, así que casi no la veo, y por último está Vega, que lleva algo más de un año allí y ya es becaria.
Y para rematarlo está el hijo de los jefes, un niño de 11 o 12 años con cara de japonés y llamado Fernando que se pasa por allí todos los días cuando sale del cole y de vez en cuando pinta algún dibujo en la pizarra que hay en mitad del laboratorio.
Últimamente no está habiendo nada de control allí, ya que la Jefa tiene problemas en la espalda (creo que un pinzamiento de nervio) y estuvo un montón de tiempo sin venir, y ahora sigue faltando a veces, y el japonés pasa todo el tiempo allí pensando (piensa sentado frente al ordenador sin tocarlo, piensa en su mesa frente a un millón de papeles), pero ya no recuerdo si alguna vez le he visto trabajar. Vega y yo estamos estos días trabajando a nuestra bola y pasando los resultados a nuestros jefes (ella más que yo, ya que la mitad de lo que hago sale mal) para que ellos piensen un rato y nos digan qué más hacer. Y para rematar el otro día se pusieron a discutir a gritos sobre algo de los experimento durante media hora. Salió el japonés del despacho a coger algo, nos dijo "Nothing wrong", y siguieron con la discusión. En resumen, que paso la mitad del día sin hacer nada, no está del todo mal.
Bueno, pues la "jefa" del laboratorio es una investigadora del CSIC casado con un japonés, que también trabaja allí ya que tiene una beca del ministerio. El japonés apenas habla español, y además tiene un acento rarísimo, así que hay que entenderse con él en inglés, lo que tampoco es demasiado problema porque casi no habla. Además de ellos hay una profesora que pasa más de la mitad de los días en otro laboratorio (creo) que está en otra ciudad, así que casi no la veo, y por último está Vega, que lleva algo más de un año allí y ya es becaria.
Y para rematarlo está el hijo de los jefes, un niño de 11 o 12 años con cara de japonés y llamado Fernando que se pasa por allí todos los días cuando sale del cole y de vez en cuando pinta algún dibujo en la pizarra que hay en mitad del laboratorio.
Últimamente no está habiendo nada de control allí, ya que la Jefa tiene problemas en la espalda (creo que un pinzamiento de nervio) y estuvo un montón de tiempo sin venir, y ahora sigue faltando a veces, y el japonés pasa todo el tiempo allí pensando (piensa sentado frente al ordenador sin tocarlo, piensa en su mesa frente a un millón de papeles), pero ya no recuerdo si alguna vez le he visto trabajar. Vega y yo estamos estos días trabajando a nuestra bola y pasando los resultados a nuestros jefes (ella más que yo, ya que la mitad de lo que hago sale mal) para que ellos piensen un rato y nos digan qué más hacer. Y para rematar el otro día se pusieron a discutir a gritos sobre algo de los experimento durante media hora. Salió el japonés del despacho a coger algo, nos dijo "Nothing wrong", y siguieron con la discusión. En resumen, que paso la mitad del día sin hacer nada, no está del todo mal.
Comentario:
Lo de pensar delante del ordenador sin hacer nada me parece una idea estupenda. Mañana me voy a pasar así toda la mañana y si mi jefa me dice que por qué no trabajo, la respuesta es perfecta: "estoy pensando!"
La verdad es que parece un sitio bastante surrealista, pero sinceramente no suena nada mal. Supongo que lo peor es no ver ni un duro pero probablemente, valga la pena
Besos
La verdad es que parece un sitio bastante surrealista, pero sinceramente no suena nada mal. Supongo que lo peor es no ver ni un duro pero probablemente, valga la pena
Besos





