El fin de semana
Cada vez que viene a verme mi hermana pasa lo mismo: cuando salimos de fiesta hay algún día en el que tengo que dejarla con mis amigos e irme a casa. Para mí es imposible aguantar su ritmo.
Esta vez llegó aquí el viernes después de haber dormido dos horas, ya que también salió el jueves, y después del correspondiente botellón y tras unos cuantos bares tuve que retirarme a las 6:30, ya que ella aún insistía en quedarse un poco más. Llegó a casa tres horas después, cuando yo ya estaba soñando felizmente.
Al día siguiente el botellón fue bastante más light, así que no acabé demasiado mal y pude aguantar con ella hasta las 9:30, hacía muchísimo tiempo que no volvía a casa de día, de hecho se me hizo muy raro ver la luz del sol antes de irme a dormir, estuve a punto de quedarme despierto haciendo cualquier tontería.
Pero bueno, hoy es lunes, vuelta a la rutina, a seguir haciendo experimentos que no salen (las placas que tenía que ver hoy estaban contaminadas con alguna bacteria cabrona) y entre tanto pasar las horas en el mundo virtual. Entre semana tengo más relación con los blogs y con la gente de los simuladores que con el mundo real, e incluso cuando hablo con alguno de mis amigos nuestro principal tema de conversación es lo que pasa en algún simulador. Nunca creí que mi vida virtual fuese a suplantar a la real, pero es que es realmente mucho más interesante (qué malo es dejar de ser estudiante).
Esta vez llegó aquí el viernes después de haber dormido dos horas, ya que también salió el jueves, y después del correspondiente botellón y tras unos cuantos bares tuve que retirarme a las 6:30, ya que ella aún insistía en quedarse un poco más. Llegó a casa tres horas después, cuando yo ya estaba soñando felizmente.
Al día siguiente el botellón fue bastante más light, así que no acabé demasiado mal y pude aguantar con ella hasta las 9:30, hacía muchísimo tiempo que no volvía a casa de día, de hecho se me hizo muy raro ver la luz del sol antes de irme a dormir, estuve a punto de quedarme despierto haciendo cualquier tontería.
Pero bueno, hoy es lunes, vuelta a la rutina, a seguir haciendo experimentos que no salen (las placas que tenía que ver hoy estaban contaminadas con alguna bacteria cabrona) y entre tanto pasar las horas en el mundo virtual. Entre semana tengo más relación con los blogs y con la gente de los simuladores que con el mundo real, e incluso cuando hablo con alguno de mis amigos nuestro principal tema de conversación es lo que pasa en algún simulador. Nunca creí que mi vida virtual fuese a suplantar a la real, pero es que es realmente mucho más interesante (qué malo es dejar de ser estudiante).
Muchas cosas
Otra vez he estado unos cuantos días sin escribir nada. La semana pasada fue la mejor fiesta de entre todas las fiestas que existen en el mundo: San Alberto Magno, patrón de biología. Me lo pasé de lujo a pesar de que me fui pronto a casa, al menos si lo comparo con otros años. La fiesta empezó para mí a las 11 (después de hora y media de clases de doctorado) y acabó a las 8:30 de la tarde. La fiesta era en un complejo deportivo que estaba lleno hasta los topes (de hecho uno de los recuerdos que más se fijó en mi mente fue el de abrirme paso entre la multitud para llegar a una zona vacía donde mear), así que todos acabamos llenos de barro, calimocho y otras cosas que espero que también sean barro o calimocho. Yo creía que no iba demasiado mal hasta que al día siguiente vi algunas fotos que no recordaba haberme hecho, aunque para consolarme está el hecho de que la gente que se las hizo conmigo tampoco se acuerda.
Y el fin de semana vino de visita la que fue mi primera novia más o menos seria. La verdad es que duró muy poco y acabó un tanto mal, pero ahora me llevo muy bien con ella y siempre está bien ver a gente que llevas mucho tiempo si encontrarte. En vez de salir pasamos todo el fin de semana en casa de unas amigas fumando petas, y a pesar de eso sigo cansadísimo. Esta mañana he pasado una par de horas horribles en clase, sobre todo porque la profesora trabaja en el mismo departamento que yo y podía ver perfectamente que estaba haciendo unos esfuerzos tremendos por no caerme dormido.
Y por último cuando llamé a casa mi hermana me confirmó que va a venir a verme el próximo fin de semana, a ver que le preparo para que no se aburra.
Y el fin de semana vino de visita la que fue mi primera novia más o menos seria. La verdad es que duró muy poco y acabó un tanto mal, pero ahora me llevo muy bien con ella y siempre está bien ver a gente que llevas mucho tiempo si encontrarte. En vez de salir pasamos todo el fin de semana en casa de unas amigas fumando petas, y a pesar de eso sigo cansadísimo. Esta mañana he pasado una par de horas horribles en clase, sobre todo porque la profesora trabaja en el mismo departamento que yo y podía ver perfectamente que estaba haciendo unos esfuerzos tremendos por no caerme dormido.
Y por último cuando llamé a casa mi hermana me confirmó que va a venir a verme el próximo fin de semana, a ver que le preparo para que no se aburra.
¡Feliz día de San Alberto!
Bueno, esto va con un poco de retraso, pero para quien no lo sepa ayer fue el día de San Alberto Magno, patrón de biología y de alguna otra carrera de segunda fila. Como un lunes no parece el mejor día para montar una fiesta los organizadores la han pasado al jueves, pero el decano (que nos odia y es un cabrón y etc etc) dio ayer como día de fiesta, y ha puesto clase el jueves. En fin, que a mí eso me da igual porque ahora tengo el horario del laboratorio, así que ayer fui a currar y el jueves me darán fiesta.
La cosa es que ayer llegué a casa a las 7 y me encontré a tres sujetos (Pau, uno de mis compañeros de piso, y dos ex compañeros de la resi) bebiendo calimocho en el salón. Evidentemente me uní a ellos, hicimos un poco el tonto, y a la una llevaba una tajada encima tremenda. Esta mañana me he despertado todavía medio borracho, y en clase casi me da algo, no sé si la profesora habrá visto alguna vez a alguien que bostezara tanto.
Lo único malo fue que Selene se marchó del piso cuando estábamos todos de fiesta. No quiso decirme qué le pasaba, sólo que había tenido ganas de llorar sin saber por qué (odio esa frase, y casi nunca la entiendo), y hoy me ha contado que últimamente no coincide nunca con sus amigas y pasa mucho tiempo sola.
Bueno, pues lo dejo ya que son las 7:15 y aún tengo que fregar los platos de la comida. Nunca me acostumbraré a esta vida de piso.
La cosa es que ayer llegué a casa a las 7 y me encontré a tres sujetos (Pau, uno de mis compañeros de piso, y dos ex compañeros de la resi) bebiendo calimocho en el salón. Evidentemente me uní a ellos, hicimos un poco el tonto, y a la una llevaba una tajada encima tremenda. Esta mañana me he despertado todavía medio borracho, y en clase casi me da algo, no sé si la profesora habrá visto alguna vez a alguien que bostezara tanto.
Lo único malo fue que Selene se marchó del piso cuando estábamos todos de fiesta. No quiso decirme qué le pasaba, sólo que había tenido ganas de llorar sin saber por qué (odio esa frase, y casi nunca la entiendo), y hoy me ha contado que últimamente no coincide nunca con sus amigas y pasa mucho tiempo sola.
Bueno, pues lo dejo ya que son las 7:15 y aún tengo que fregar los platos de la comida. Nunca me acostumbraré a esta vida de piso.
Mi laboratorio
No sé si alguna vez os había hablado del laboratorio en el que trabajo a cambio de nada (esto de ser aspirante a becario debe ser una de las cosas más bajas que hay en la vida).
Bueno, pues la "jefa" del laboratorio es una investigadora del CSIC casado con un japonés, que también trabaja allí ya que tiene una beca del ministerio. El japonés apenas habla español, y además tiene un acento rarísimo, así que hay que entenderse con él en inglés, lo que tampoco es demasiado problema porque casi no habla. Además de ellos hay una profesora que pasa más de la mitad de los días en otro laboratorio (creo) que está en otra ciudad, así que casi no la veo, y por último está Vega, que lleva algo más de un año allí y ya es becaria.
Y para rematarlo está el hijo de los jefes, un niño de 11 o 12 años con cara de japonés y llamado Fernando que se pasa por allí todos los días cuando sale del cole y de vez en cuando pinta algún dibujo en la pizarra que hay en mitad del laboratorio.
Últimamente no está habiendo nada de control allí, ya que la Jefa tiene problemas en la espalda (creo que un pinzamiento de nervio) y estuvo un montón de tiempo sin venir, y ahora sigue faltando a veces, y el japonés pasa todo el tiempo allí pensando (piensa sentado frente al ordenador sin tocarlo, piensa en su mesa frente a un millón de papeles), pero ya no recuerdo si alguna vez le he visto trabajar. Vega y yo estamos estos días trabajando a nuestra bola y pasando los resultados a nuestros jefes (ella más que yo, ya que la mitad de lo que hago sale mal) para que ellos piensen un rato y nos digan qué más hacer. Y para rematar el otro día se pusieron a discutir a gritos sobre algo de los experimento durante media hora. Salió el japonés del despacho a coger algo, nos dijo "Nothing wrong", y siguieron con la discusión. En resumen, que paso la mitad del día sin hacer nada, no está del todo mal.
Bueno, pues la "jefa" del laboratorio es una investigadora del CSIC casado con un japonés, que también trabaja allí ya que tiene una beca del ministerio. El japonés apenas habla español, y además tiene un acento rarísimo, así que hay que entenderse con él en inglés, lo que tampoco es demasiado problema porque casi no habla. Además de ellos hay una profesora que pasa más de la mitad de los días en otro laboratorio (creo) que está en otra ciudad, así que casi no la veo, y por último está Vega, que lleva algo más de un año allí y ya es becaria.
Y para rematarlo está el hijo de los jefes, un niño de 11 o 12 años con cara de japonés y llamado Fernando que se pasa por allí todos los días cuando sale del cole y de vez en cuando pinta algún dibujo en la pizarra que hay en mitad del laboratorio.
Últimamente no está habiendo nada de control allí, ya que la Jefa tiene problemas en la espalda (creo que un pinzamiento de nervio) y estuvo un montón de tiempo sin venir, y ahora sigue faltando a veces, y el japonés pasa todo el tiempo allí pensando (piensa sentado frente al ordenador sin tocarlo, piensa en su mesa frente a un millón de papeles), pero ya no recuerdo si alguna vez le he visto trabajar. Vega y yo estamos estos días trabajando a nuestra bola y pasando los resultados a nuestros jefes (ella más que yo, ya que la mitad de lo que hago sale mal) para que ellos piensen un rato y nos digan qué más hacer. Y para rematar el otro día se pusieron a discutir a gritos sobre algo de los experimento durante media hora. Salió el japonés del despacho a coger algo, nos dijo "Nothing wrong", y siguieron con la discusión. En resumen, que paso la mitad del día sin hacer nada, no está del todo mal.
¿Y qué le voy a hacer si no vamos a la misma velocidad?
Como ya he dicho en mis últimos posts, ahora mismo no tengo demasiado tiempo libre. Y esto se junta con el hecho de que hay un montón de cosas que me encanta hacer y a las que no puedo renunciar de ninguna forma: leer, oír música, el ajedrez, baloncesto, correr, ver fútbol por la tele (porque no tengo con quien jugarlo), Magic, internet, escribir, jugar al rol, salir de fiesta... En fin, que no sé si serán más o menos de las que tiene una persona normal, pero para mí son más de las que puedo permitirme, de hecho hace muchísimo que no escribo nada y el libro que empecé hace un mes, Tiempo de silencio, lo tengo muy abandonado.
Y entre todo esto también tengo una relación con Selene, quien no tiene tantas cosas en su vida, y además la mayoría de sus amigas se han ido ya de aquí. Todo esto se resume en que ella cree que pasamos poco tiempo juntos y a mí me parece todo lo contrario. No es que me agobie con ella ni nada de eso, pero hay veces, especialmente los fines de semana, en las que me parece que ella lo único que quiere es pasar todo el tiempo conmigo, y yo precisamente quiero esos días para hacer todo lo que no he podido durante la semana. Hubo una temporada que yo hice más o menos lo que quería, pero noté que estaba algo molesta y ahora tenemos un cierto equilibrio, que no es que esté mal pero de vez en cuando me apetecería pasar un rato solo, encerrado en mi cuarto con mis cosas, pero parece que no es tan fácil.
Y entre todo esto también tengo una relación con Selene, quien no tiene tantas cosas en su vida, y además la mayoría de sus amigas se han ido ya de aquí. Todo esto se resume en que ella cree que pasamos poco tiempo juntos y a mí me parece todo lo contrario. No es que me agobie con ella ni nada de eso, pero hay veces, especialmente los fines de semana, en las que me parece que ella lo único que quiere es pasar todo el tiempo conmigo, y yo precisamente quiero esos días para hacer todo lo que no he podido durante la semana. Hubo una temporada que yo hice más o menos lo que quería, pero noté que estaba algo molesta y ahora tenemos un cierto equilibrio, que no es que esté mal pero de vez en cuando me apetecería pasar un rato solo, encerrado en mi cuarto con mis cosas, pero parece que no es tan fácil.
Peridiendo
Este fin de semana he perdido en todo lo que podía perder. Primero fue el campeonato de ajedrez provincial por equipos, donde sólo nos hacía falta un empate para ganar el torneo. Perdimos 3-1 (yo fui uno de los derrotados) y quedamos segundos, lo que no es mucho considerando que sólo hay 4 equipos. Al día siguiente tenía campeonato de Magic (para el que no sepa lo que es, se trata de un juego de cartas en un mundo fantástico donde eres un hechicero y debes cargarte al otro), y quedé sexto de 10 participantes, y por una vez no fue culpa de las cartas sino mía.
Y por lo demás tampoco hay mucho que contar. Sigo con mi extraño cansancio de los últimos días, que me ha hecho volverme a casa, los días que he salido por la noche, a las 4 y ¡a las 2!, directamente del botellón a la cama, sin pasar por los bares.
Mis buenas intenciones de esta semana incluyen empezar a hacer deporte, a ver si mejoro mi estado físico, y pasarme de una vez por las tiendas de tatuajes a ver dibujos, que tengo el dinero guardado desde hace cinco meses y se me va a pudrir. Cuando ya tenga el dragón en mi espalda intentaré colgar una foo.
Y por lo demás tampoco hay mucho que contar. Sigo con mi extraño cansancio de los últimos días, que me ha hecho volverme a casa, los días que he salido por la noche, a las 4 y ¡a las 2!, directamente del botellón a la cama, sin pasar por los bares.
Mis buenas intenciones de esta semana incluyen empezar a hacer deporte, a ver si mejoro mi estado físico, y pasarme de una vez por las tiendas de tatuajes a ver dibujos, que tengo el dinero guardado desde hace cinco meses y se me va a pudrir. Cuando ya tenga el dragón en mi espalda intentaré colgar una foo.





