logotipo

img_google
Viviendo despacio
No son mejores que nosotros, sólo intentan parecerlo.
Acerca de
Viviendo despacio es mi modo de ver la vida, sin prisas, sin agobios, sustentado por la que es mi máxima verdad: hay muy pocas cosas que sean realmente importantes y merezcan la pena. Todo lo demás no me debe afectar.
Sindicación
 
Cansado
Esta semana estoy completamente destrozado, mi cuerpo y mi mente no están aún acostumbrados a la nueva vida. El año pasado iba un par de horitas a clase, pasaba otras dos horas en el laboratorio haciendo un par de tonterías y me volvía a casita, me iba a jugar al basket, etc. Pero este año ya no es así, curro hasta las siete y tengo que levantarme antes, pero mi vida sigue siendo igual que la del año pasado: sigo yéndome a dormir cuando me da la gana, sigo teniendo un millón de cosas que hacer cada día aunque no tenga tiempo.
Todo esto se ha unido para que hoy pase todo el día en casa durmiendo, tirado en el sofá, viendo la tele.... Estoy destrozado.
En estas condiciones tengo el blog un poco abandonado (aparte de que últimamente mi vida no es tan interesante como solía, no es que sea mala, pero no interesante), y aunque siempre digo que voy a ponerme con él luego no lo cumplo. Y hoy no va a ser una excepción, no tengo muchas fuerzas para escribir. Hasta otra.
 
Sin tiempo
Los últimos experimentos que hice la semana pasada han salido bastante bien (o por lo menos no han salido completamente mal), lo que ha hecho que pueda seguir avanzando hacia nuevas fases donde el trabajo se multiplica por mucho y salgo del laboratorio a las 3, para volver a las 4:30 y quedarme otras tres horitas. Y si a eso le sumamos que últimamente tengo más hobbies que nunca (este fin de semana he tenido ajedrez el sabado y Magic el domingo), resulta que no tengo tiempo para casi nada, y el blog está un poco abandonadillo. Así que haré un resumen de mi vida en la última semana: no me ha pasado nada interesante.
Toda la semana ha consistido en ir al laboratorio, hacer la comida, limpiar la casa y ver a Selene de vez en cuando. He salido dos días de fiesta sin que ocurra nada demasiado bueno ni demasiado malo, en fin, los primeros días de mi vida como currante son tan aburridos como siempre había pensado.
 
Empieza la temporada
Por fin ha empezado la temporada de uno de mis vicios más absurdo (no porque ello sea absurdo en sí, sino porque a la gente que se lo digo le parece absurdo que me vicie). Bueno, pues que este fin de semana jugué el primer torneo de ajedrez de este verano. El torneo fue en Medina del Campo, en el castillo de la Mota, y además fui invitado a pasar la noche y comer allí por ser campeón provincial. Estaba emocionado por lo de pasar la noche en un castillo, pero la verdad es que por dentro decepciona un poco: no tiene paredes de piedra como las que imaginas en un castillo medieval, sinocom pletamente blancas con cuadros y sin casi adornos. Por fuera en cambio es impresionante, cuando llegué allí lo primero que pensé es que me había equivocado y que me iban a mandar para casa, me parecía demasiado bueno.
Y del torneo mejor no hablar, el nivel era medio, había muchos premios, pero mi juego actualmente está en un nivel lamentable y a pesar de tener mucha suerte en algunas partidas al final no me llevé nada. Lo bueno es que al llegar a casa me dijeron que me habían dado dinero por unas simultáneas que di hace un mes, así que ahora tengo 50 euros para gastarme en algún capricho.
Y el próximo sábado empieza el campeonato provincial por equipos, desde que estoy en el equipo de la universidad no lo hemos ganado nunca, a ver si esta año ya toca. Lo peor de todo es que hay partidas los domingos por la mañana, la cara de resaca con la que llego a jugar tiene que ser impresionante.
 
Los de Retecal nos quieren timar
Últimamente tengo esto de los blogs un poco desatendido por culpa de mi actividad política, aunque tampoco hay mucho que contar.
La mayor novedad es que por fin tenemos internet en el piso, y que hemos perdido la inocencia de golpe al ver cómo se comportan las grandes compañías, en este caso Retecal.
La cosa es que dos chicas muy majas vinieron un día a preguntarnos si estábamos interesados en conectarnos a internet. Les hicimos un montón de preguntas, entre ellas cuántos ordenadores podríamos conectar. Prometieron volver en unos días con el contrato y con nuestras dudas resueltas. Cuando volvieron nos dijeron que no había ningún problema para conectar dos ordenadores, pero que a partir del tercero ya habría que conectar un aparatito que no sé cómo se llama. Firmamos el contrato, les dimos el número de cuenta y todos felices. Una semana después llega el técnico y nos dice que sólo nos pone una conexión. Con el técnico no se puede discutir, porque pertenece a una subcontrata y él hace lo que le mandan, así que llamamos de nueva a las chicas que nos habían hecho el contrato y empiezan a darnos largas: que si ellas no habían dicho eso, que podemos conectarnos más pero comprando no sé qué cables... y claro, en el contrato que firmamos no pone nada de si tenemos una conexión o dos porque no nos esperábamos que nos hubieran engañado. Pau es el que habló con ellas, y al final sólo consiguió que le prometieran que su jefe nos llamaría al día siguiente. Dos días después llega esta llamada, el jefe nos sigue dando largas y diciendo cosas como "si son unas chicas muy majas". En fin, que Pau si pilla un rebote de la hostia, le llama timador y estafador, el tío dice que si nos copramos un nosequé nos ponen la segunda conexión, nosotros le decimos que no vamos a pagar por algo que nos han prometido... Y al final acaba con que nos llamarán en unos días. Al final todos cabreados y yo no vuelvo a firmar nada que no me indique hasta la dirección del presidente de la compañía, por si un día me cabreo de verdad.