logotipo

img_google
Viviendo despacio
No son mejores que nosotros, sólo intentan parecerlo.
Acerca de
Viviendo despacio es mi modo de ver la vida, sin prisas, sin agobios, sustentado por la que es mi máxima verdad: hay muy pocas cosas que sean realmente importantes y merezcan la pena. Todo lo demás no me debe afectar.
Sindicación
 
Mi tobillo y yo
Pues aquí sigo con mi tobillo izquierdo fastidiado, lo que ya no sólo duele y no me deja jugar al baloncesto, sino que también ha empezado a afectarme económicamente. Ayer por la mañana fui al médico, me hice las radiografías de rigor, y entonces quisieron ponerme una férula y darme unas muletas. Me negué y por la tarde fui a un fisioterapeuta, el que me miró 5 minutos, me dijo que sólo tenía que tomar antiinflamatorios y ponerme hielo, y me cobró 50 euros.
Por otra parte el fin de semana en casa de Selene estuvo muy bien. Hicimos turismo por unos yacimientos con grabados paleolíticos y un antiguo fuerte en ruinas, conocí a sus amigos (un poco raros) y a parte de su familia. Su padre y su abuelo estaban de vacaciones, así que sólo quedaban en casa su madre, su abuela y su hermana (bueno, a ésta ya la conocía). Lo del esguince me vino de lujo, no me dejaron poner ni quitar la mesa ni ayudar de ninguna manera en todo el fin de semana, me obligaban a tumbarme en el sofá y descansar viendo la tele. Me trataron de lujo, yo elegía el menú de todas las comidas, que luego preparaban en cantidades industriales y luego me cebaban a galletas y basuras de esas. Hasta su abuela nos dio dinero para ir a un bar a tomar algo.
Pero lo mejor fue nada más llegar. Primero fuimos a ver a su abuela, y me quedé yo sólo hablando unos minutos con ella. Entonces de repente me dice:
"Esta casa es mía, pero dentro de unos años será vuestra"
No sé si me hizo gracia o me dio miedo.
 
Empezando a currar
Hace dos días empecé la nueva etapa en mi vida, en la que empiezo en el escalón más bajo que existe: aspirante a becario. De momento mi trabajo es bastante escaso porque la que será mi directora de tesis está enferma, así que cada día me dan un par de tonterías para hacer y el resto del tiempo me escaqueo buscando un ordenador donde sea(pero esto se acabará pronto, el próximo mes tendré internet en casa y podré estar todo el día conectado).
El gran acontecimiento de esta semana es que el viernes me voy al pueblo de Selene para pasar allí el fin de semana. Por suerte su padre está de vacaciones, así que no voy tan acojonado como pensaba en un principio, aunque de todas formas no sé cómo voy a reaccionar cuando tenga que hablar con su madre, aún no he tenido que enfrentarme nunca a una situación así.
Y cambiando de tema, estoy más o menos acostumbrándome a la vida en piso. Ya sé cocinar arroz insípido y alubias un poco menos insípidas, no sé cuál será el próximo plato que tengo que perpetrar, mis posibilidades se reducen a un cuaderno en el que mi madre me ha apuntado las recetas de la forma más simple posible (y aún así me cuesta un montón entenderlo). Pero bueno, supongo que al final le pillaré el truco, después de todo currar en un laboratorio y cocinar son cosas bastante parecidas.
 
Vicio, vicio
Después de cinco años alejado del mayor vicio que he tenido en toda mi vida (y no por elección mía, sino porque no tuve más remedio), hoy he vuelto a disfrutar de él. Y espero que no sea cosa de un día, ahora (espero) voy a tener un poco de dinero para gastar y ya he decidido en qué hacerlo.
En fin, sin más rodeos, ya puedo anunciar que hoy he vuelto a jugar a Magic. Para el que no lo conozca es un juego de cartas en el que eres un hechicero que debes cargarte al contrario a base de tirarle hechizos, invocar bichos y esas cosas típicas de la literatura fantástica. Es el típico juego en el que como empieces a jugar ya no sales nunca, en seguida te vicias y pasas horas y horas jugando sin cansarte. Yo tuve que dejarlo cuando vine a estudiar aquí porque no tenía con quien jugar, pero siempre a echado de menos esos fines de semana jugando con los amigos y picándonos de una forma brutal, el que más partidas perdía no tenía otro objetivo en toda la semana que mejorar su mazo de cartas y ganar el próximo día.
Bueno, si no habéis jugado nunca esto puede sonaros un poco de colgado, pero si lo comprabáis (y os advierto que no lo hagáis si no disponéis de bastante dinero) veréis que es el juego más adictivo que hayáis probado nunca.
 
No vuelvo a beber jamás ;)
Escribía el otro día que me había pasado bebiendo después del último examen, pero aún no sabía hasta que punto. Cuando salí del ciber empecé a sentirme mucho peor, me arrastré hasta casa y me tumbé en el sofá a ver el fútbol. No sé si el lamentable partido del Madrid influyó, pero mi estado fue empeorando hasta que ya no podía levantarme sin tener unas horribles ganas de vomitar. Finalmente cené un poco, me tomé un almax y me tiré en la cama mientras los demás salían de fiesta. Menos mal que Selene se quedó esa noche a hacer de enfermera...
Y esto empieza a ser preocupante, que exceptuando mis primeras borracheras adolescentes no me había pasado demasiado con el alcohol y en los últimos meses ya llevo unas cuantas noches de no acordarme de nada y/o levantarme potando la mañana anterior, y después de la hiperresaca de 24 horas que acabo de pasar voy a replantearme mi relación con el alcohol (tampoco es cuestión de acabar con ella definitivamente, que para algo es la relación más larga que he tenido), pero de momento voy a cortar con el vodka y cualquier otra bebida que tenga tantos grados, y dedicarme de forma casi monógama al calimocho.
 
¡¡¡¡Soy biólogo!!!!!
Por fin he terminado los exámenes, y si no me he equivocado contando créditos y eligiendo optativas, ¡ya soy licenciado!. La verdad es que tampoco me hace tanta ilusión porque el curso pasado tenía dos horas diarias de clase, y este empezaré a hacer la tesis y tendré que pasar unas ocho horas al día en el laboratorio, pero bueno, supongo que peor es trabajar.
Tengo bastantes cosas que contar de estos días, pero no me siento capacitado para hacerlo porque aún me duran los efectos de la noche de ayer (para que os hagáis una idea, no recuerdo la mitada de la noche, no sé cómo volví a casa y he vomitado tres veces), la maldita absenta me dejó destrozado.
Ahora me vuelvo a casita a disfrutar de unas minivacaciones de cuatro días y el lunes vuelvo aquí a empezar el curro. Lo peor de todo va a ser el acostumbrarme a vivir en el piso después de cinco años en residencia, darme cuenta de que los platos no se friegan solo o que cuando llego a mi habitación nadie me ha hecho la cama (pues sí, vivir en residencia te vuelve un poco consentido). Supongo que no será tan difícil acostumbrarse, la gente suele vivir en pisos y no les va tan mal.
Y por hoy ya vale, que estoy muy espeso y tengo un montón de blogs por leer.