Que hablen mis Silencios
Hacía tiempo que tenía ganas de perderme sola entre la multitud, pero sin notar una mano que acariciase la mía.
El paseo duro aproximadamente dos horas. Me encendí en el transcurso, dos cigarros, mientras me planteaba que serían los últimos. Entre tantas cosas…
Él no volvió.
Nunca os hablé de su manía por hacerse notar, sin que nadie lo perciba. Estas Navidades también lo hizo. En cada fecha señalada… cumpleaños de ambos, Noche buena, Navidad, Año nuevo… tuve llamadas perdidas. Casi siempre esperaban a que respondiera, pero nadie me hablaba. Todas con número oculto. No le di importancia. No preste atención a las fechas. Hasta que días después, cuando Enero estaba por despedirse, recibí un e-mail de él.
No me decía que me quería. Tampoco que me echase de menos. Solo quería que supiera que fue él. Y que sin yo saberlo, volvió a tocarme. Al escucharme.
No respondí.
El Viernes, volvió a llamar. Quizá por error, olvido ocultar el número. Nunca lo sabré. Sé que a causa de esa llamada con Cristian todo empieza a tocar fin.
No es que quiera que eso ocurra, pero tampoco me veo con fuerzas para arreglar algo que realmente, no fue mi culpa.
Aquel miedo que se me instalo en el Alma hace tiempo, volvió aparecer cuando Cristian me acorralo en el pasillo, justo antes de salir, para decirme que él me había llamado.
Pensé que era una broma. Pensé que quería ver mi reacción. Pensé… hasta que cogí el móvil y ví su nombre reflejado en la pantalla.
Sé que me odió. Posiblemente, todavía lo siga haciendo. Desde entonces todo roce conmigo es brusco, autoritario, y con unas gotas de daño.
El Sábado salimos los dos solos, y estuve prácticamente sola toda la noche. Solo se acercaba cuando veía algún pesado, luego desaparecía.
Ayer fue otro tanto de lo mismo, podríamos haber pasado una tarde bonita, a pesar del tiempo, a pesar del cansancio de los trabajos, a pesar de todo… y decidió estar en un silencio, que hacía daño.
Reacciono cuando cogí mis cosas para marcharme, tratando de contener mi pena, a ras de los ojos, de los parpados, de las pestañas, de la piel, de la cara… hasta que acariciaban el suelo, ya cansadas de ocultarse.
Le dije adiós sin mirarlo. Y me pregunto que pasaba con su beso.
No dije nada. Cerré la puerta con cuidado… pensando que no la volvería abrir mas.
Por la noche hablamos, si por hablar se entiende que me cogiera la cara y me preguntara que pasaba… y yo le dijese que nada, que estaba triste… y cansada.
-¿De que?
Hoy lo pensé.
Y estoy triste y cansada, por extrañar a alguien que se despidió de mi a través del e-mail mas frío que jamás se allá escrito.
Por haber aprendido a querer a Cristian, y ver que cualquier roce, o mirada, o palabra, con un desconocido, le produce desconfianza. Y miedo de que pueda engañarlo.
Me considera una persona fría por haber mantenido una relación de 3 años con un hombre casado.
Pero claro… nunca me detuve, y le mire, para decirle que hubo Amor. Que siempre hubo Amor. Que le quise sin condiciones, sin preguntas, sin respuestas. Siempre sola, siempre entre silencios, y con miedo de que cada día a su lado, fuera la última vez.
Aunque pudiera, no quiero explicar esa parte de mi. No quiero que la sienta. Odio cuando me abraza al verme llorar. No siente sus reproches, ni siente cuando busca hacerme daño con las palabras. Solo siente verme llorar.
Esta noche nos veremos…
Espero encontrar de nuevo ese amor en sus ojos. Sentir que me quiere. Sus abrazos, sus besos sonando en las sabanas de la cama al deslizarse por mi cuerpo…
Con Cristian necesito intentarlo. Él… ya esta demasiado lejos.
El paseo duro aproximadamente dos horas. Me encendí en el transcurso, dos cigarros, mientras me planteaba que serían los últimos. Entre tantas cosas…
Él no volvió.
Nunca os hablé de su manía por hacerse notar, sin que nadie lo perciba. Estas Navidades también lo hizo. En cada fecha señalada… cumpleaños de ambos, Noche buena, Navidad, Año nuevo… tuve llamadas perdidas. Casi siempre esperaban a que respondiera, pero nadie me hablaba. Todas con número oculto. No le di importancia. No preste atención a las fechas. Hasta que días después, cuando Enero estaba por despedirse, recibí un e-mail de él.
No me decía que me quería. Tampoco que me echase de menos. Solo quería que supiera que fue él. Y que sin yo saberlo, volvió a tocarme. Al escucharme.
No respondí.
El Viernes, volvió a llamar. Quizá por error, olvido ocultar el número. Nunca lo sabré. Sé que a causa de esa llamada con Cristian todo empieza a tocar fin.
No es que quiera que eso ocurra, pero tampoco me veo con fuerzas para arreglar algo que realmente, no fue mi culpa.
Aquel miedo que se me instalo en el Alma hace tiempo, volvió aparecer cuando Cristian me acorralo en el pasillo, justo antes de salir, para decirme que él me había llamado.
Pensé que era una broma. Pensé que quería ver mi reacción. Pensé… hasta que cogí el móvil y ví su nombre reflejado en la pantalla.
Sé que me odió. Posiblemente, todavía lo siga haciendo. Desde entonces todo roce conmigo es brusco, autoritario, y con unas gotas de daño.
El Sábado salimos los dos solos, y estuve prácticamente sola toda la noche. Solo se acercaba cuando veía algún pesado, luego desaparecía.
Ayer fue otro tanto de lo mismo, podríamos haber pasado una tarde bonita, a pesar del tiempo, a pesar del cansancio de los trabajos, a pesar de todo… y decidió estar en un silencio, que hacía daño.
Reacciono cuando cogí mis cosas para marcharme, tratando de contener mi pena, a ras de los ojos, de los parpados, de las pestañas, de la piel, de la cara… hasta que acariciaban el suelo, ya cansadas de ocultarse.
Le dije adiós sin mirarlo. Y me pregunto que pasaba con su beso.
No dije nada. Cerré la puerta con cuidado… pensando que no la volvería abrir mas.
Por la noche hablamos, si por hablar se entiende que me cogiera la cara y me preguntara que pasaba… y yo le dijese que nada, que estaba triste… y cansada.
-¿De que?
Hoy lo pensé.
Y estoy triste y cansada, por extrañar a alguien que se despidió de mi a través del e-mail mas frío que jamás se allá escrito.
Por haber aprendido a querer a Cristian, y ver que cualquier roce, o mirada, o palabra, con un desconocido, le produce desconfianza. Y miedo de que pueda engañarlo.
Me considera una persona fría por haber mantenido una relación de 3 años con un hombre casado.
Pero claro… nunca me detuve, y le mire, para decirle que hubo Amor. Que siempre hubo Amor. Que le quise sin condiciones, sin preguntas, sin respuestas. Siempre sola, siempre entre silencios, y con miedo de que cada día a su lado, fuera la última vez.
Aunque pudiera, no quiero explicar esa parte de mi. No quiero que la sienta. Odio cuando me abraza al verme llorar. No siente sus reproches, ni siente cuando busca hacerme daño con las palabras. Solo siente verme llorar.
Esta noche nos veremos…
Espero encontrar de nuevo ese amor en sus ojos. Sentir que me quiere. Sus abrazos, sus besos sonando en las sabanas de la cama al deslizarse por mi cuerpo…
Con Cristian necesito intentarlo. Él… ya esta demasiado lejos.
Comentario:
Es dificil para alguien que esta fuera, comprender el por qué de relacionarse con un hombre casado...
Obviamente eso es dificil de explicar y aunque lo expliques no querran comprenderlo...
Yo sé que no se justifica, pero las cosas por desgracia se dan asì...yo creo que nadie quiere enamorarse de alguien comprometido pero las cosas simplemente pasan...
Cristian, supongo debe sentirse dolido por lo que sucedio y he ahì la razòn de su frialdad momentanea, pero si te ama de verdad, sabrá pasar este bache...
Eso de hacerse notar si que es curioso...pero asì son, supongo...quieren marcar y remarcar que pasaron por tu vida dejando huellas...
Por el llamado pense que habia regresado, pero no sabia lo que nos acabas de contar, ahora se entiende todo...
Saludos y si, sigue intentandolo con Cristian que finalmente es quien esta a tu lado...
Obviamente eso es dificil de explicar y aunque lo expliques no querran comprenderlo...
Yo sé que no se justifica, pero las cosas por desgracia se dan asì...yo creo que nadie quiere enamorarse de alguien comprometido pero las cosas simplemente pasan...
Cristian, supongo debe sentirse dolido por lo que sucedio y he ahì la razòn de su frialdad momentanea, pero si te ama de verdad, sabrá pasar este bache...
Eso de hacerse notar si que es curioso...pero asì son, supongo...quieren marcar y remarcar que pasaron por tu vida dejando huellas...
Por el llamado pense que habia regresado, pero no sabia lo que nos acabas de contar, ahora se entiende todo...
Saludos y si, sigue intentandolo con Cristian que finalmente es quien esta a tu lado...