Solo, porque si
“Gracias por todo, gracias por ser y por estar, y ser cada día mas. Por hoy, por ayer, y por entenderme. Te Amo”
Nadie dijo que sería fácil.
(A estas horas de la mañana, he visto el cielo teñido tímidamente de naranja, a pasar a ser sin apenas percibirlo, un gris entre pálido, y frío)
Fue tanto Amor… Demasiado Amor. Y sin querer, se convirtió en Nada.
La noche del Miércoles fue de esas que sabes que existen, porque has odio hablar de ellas. Sin querer, recupere una juventud perdida. Conocí a todo tipo de hombres, aunque solo me detuve en uno.
Argentino.
Si, como Cristian. Desde hace unos meses, todo mi mundo se mezcla sin querer con esa parte del mundo. Desconocida para mis ojos, pero impresa en mi piel.
Sé que le gusto, pero también sé que sin querer, quiero a Cristian. Nunca haría nada que pudiera poner en duda lo que siento hacía él.
Tuvimos una conversación trivial. De esas en las que hablas de todo, pero no dices nada. Es solo una forma de insinuar, no de decir, “Quédate” No, no te vayas.
Es tan fácil romperlo todo. Acabar con todo.
Podría haber olvidado cada noche, cada tarde, cada paseo… todo, por la labia de aquel chico, por sus ojos negros estudiando lo míos, y a mi, y a mi voz, y a mi mirada perdida.
Descarada. Me llamo descarada.
Yo me reí, por la experiencia que un día tuve, y el miedo con el que vivo.
Me cogió de la mano, mientras los dos estábamos sentados en un taburete. Él apoyado en la barra, yo sosteniéndome a mi misma.
Por un momento quise sentir, esa sensación en el que sabes que vas a romper con todo lo que tienes en ese momento. Como sigue el día a día, después, de fallarle a alguien que confia en ti, y que te quiere.
Que te enseño que no todo el amor duele.
No. Algunos pueden llegar a darte tanto, que sea demasiado para ti. Demasiado para tus brazos. Y tienes que huir, sin querer, o cerrar una puerta todo lo fuerte que puedas, creyendo que el ruido que separara su mano, de tu cuerpo, será suficiente para despertar.
No lo intente. No quería ser como tú. Como él.
No quería empezar algo que sabía de sobra que nunca acabaría.
Solo porque le quiero. Si. Quiero a Cristian.
Por todo lo que me ha dado. Por su paciencia. Por saber que un día me rendí, y aun así, lo intento. Por haber estudiado aquellas cartas que escribí en silencio, para alguien que nunca estaba.
Por haberme abrazado, cuando sabía que no lloraba por él.
Me despedí de aquel argentino, sabiendo ambos que volveremos a vernos. A encontrarnos.
Me despedí de ti, sabiendo que lo que paso estas navidades, no volverá a repetirse.
Tú no tendrás ganas de intentarlo. Y yo… por cansancio.
Me despido de todo, porque Cristian, me lo devuelve. Porque lo reinventa. Porque lo hace mas bonito, mas sincero, mas acogedor.
Porque me gusta sentirme así. Porque a veces la rutina, es lo mejor que le puede pasar a una persona.
Y si acaba, y si se rompe… al menos, después de haberlo intentado.
No a medias. No a ratos, no pequeños instantes.
Sino, dándolo todo, aunque después… No encuentre momento para olvidar.
Nadie dijo que sería fácil.
(A estas horas de la mañana, he visto el cielo teñido tímidamente de naranja, a pasar a ser sin apenas percibirlo, un gris entre pálido, y frío)
Fue tanto Amor… Demasiado Amor. Y sin querer, se convirtió en Nada.
La noche del Miércoles fue de esas que sabes que existen, porque has odio hablar de ellas. Sin querer, recupere una juventud perdida. Conocí a todo tipo de hombres, aunque solo me detuve en uno.
Argentino.
Si, como Cristian. Desde hace unos meses, todo mi mundo se mezcla sin querer con esa parte del mundo. Desconocida para mis ojos, pero impresa en mi piel.
Sé que le gusto, pero también sé que sin querer, quiero a Cristian. Nunca haría nada que pudiera poner en duda lo que siento hacía él.
Tuvimos una conversación trivial. De esas en las que hablas de todo, pero no dices nada. Es solo una forma de insinuar, no de decir, “Quédate” No, no te vayas.
Es tan fácil romperlo todo. Acabar con todo.
Podría haber olvidado cada noche, cada tarde, cada paseo… todo, por la labia de aquel chico, por sus ojos negros estudiando lo míos, y a mi, y a mi voz, y a mi mirada perdida.
Descarada. Me llamo descarada.
Yo me reí, por la experiencia que un día tuve, y el miedo con el que vivo.
Me cogió de la mano, mientras los dos estábamos sentados en un taburete. Él apoyado en la barra, yo sosteniéndome a mi misma.
Por un momento quise sentir, esa sensación en el que sabes que vas a romper con todo lo que tienes en ese momento. Como sigue el día a día, después, de fallarle a alguien que confia en ti, y que te quiere.
Que te enseño que no todo el amor duele.
No. Algunos pueden llegar a darte tanto, que sea demasiado para ti. Demasiado para tus brazos. Y tienes que huir, sin querer, o cerrar una puerta todo lo fuerte que puedas, creyendo que el ruido que separara su mano, de tu cuerpo, será suficiente para despertar.
No lo intente. No quería ser como tú. Como él.
No quería empezar algo que sabía de sobra que nunca acabaría.
Solo porque le quiero. Si. Quiero a Cristian.
Por todo lo que me ha dado. Por su paciencia. Por saber que un día me rendí, y aun así, lo intento. Por haber estudiado aquellas cartas que escribí en silencio, para alguien que nunca estaba.
Por haberme abrazado, cuando sabía que no lloraba por él.
Me despedí de aquel argentino, sabiendo ambos que volveremos a vernos. A encontrarnos.
Me despedí de ti, sabiendo que lo que paso estas navidades, no volverá a repetirse.
Tú no tendrás ganas de intentarlo. Y yo… por cansancio.
Me despido de todo, porque Cristian, me lo devuelve. Porque lo reinventa. Porque lo hace mas bonito, mas sincero, mas acogedor.
Porque me gusta sentirme así. Porque a veces la rutina, es lo mejor que le puede pasar a una persona.
Y si acaba, y si se rompe… al menos, después de haberlo intentado.
No a medias. No a ratos, no pequeños instantes.
Sino, dándolo todo, aunque después… No encuentre momento para olvidar.
Comentario:
Ves? Dejando pasar los días... dejandote querer... has conseguido esa rutina que en el fondo siempre buscamos y que a veces no apreciamos lo suficiente. Quédate en tu rutina, en sus brazos, que no duelen y sigue intentandolo, fuera sólo hace frio.
Comentario:
Mmmm que triste... pero bueno, cada uno sabe lo que es mejor para uno...
Y tienes razón por lo menos lo intentaron y eso es muy valioso, tremendamente valioso.
Saludos!
Y tienes razón por lo menos lo intentaron y eso es muy valioso, tremendamente valioso.
Saludos!