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Espiandonos el Alma
*---->>A ti...Por enseñarme que toda persona interesante... Esconde algún Secreto <<----*
Acerca de
A veces me pregunto donde van los sueños que dejan de importarnos. A veces porque quedan demasiado lejos, otras demasiado grandes… O quizás, porque solo son eso. (Sueños…)
Sindicación
 
Sin daños a terceros
Es el titulo de una canción, y posiblemente de muchas historias…

El Martes estuve apunto de mandarlo todo a la mierda. A Cristian, a nuestra historia, a mis esfuerzos, a mi.
Sé que estábamos hablando tumbados los dos en la cama y sin querer, me eche a llorar.

Como os dije en anteriores posts, nos encontramos y nos perdemos en los últimos tiempos demasiado. Me irrito con facilidad, no le paso ninguna, la paciencia se me escapa de las manos, y no hago mas que exigirle depende del día una cosa u otra.

En la última discusión me vino a la cabeza una conversación con él.

-A veces necesito acariciar un sueño. Un Alma, romper con la rutina, con la monotonía, con el tiempo. Con la vida… ¿A ti no te pasa? Entonces apareces tú con tu sonrisa y…
*Pero no es justo.
-No… lo sé. Por eso es mejor dejarlo aquí. Solo puedo darte momentos de una vida. Solo puedo escaparme de la mia, a veces, para dedicarte a ti lo poco que me queda o tengo, solo…

Sin querer, me lleve las manos a la cara, quería esconder su nombre, los recuerdos, ese viejo amor, la necesidad que a veces me viste, y el miedo que siempre me abraza.

-¿Por qué lloras?
*Estoy cansada.
-¿De que?
*De todo Cristian. De todo.

Me abraza contra él. Me aprieta fuerte, me rompe… todo cae al suelo. Menos nosotros. Seguimos ahí de pies.

-Si necesitas tiempo, lo tienes. Si tenemos que estar unos días sin vernos…¿Quieres?

La frase en si, no dice nada. Quizá esconda mucho, pero no dice nada.
Pero mientras lo decía, escuchaba su corazón. Y con ello no estoy usando esa típica expresión que roza la cursilería, no… lo escuchaba, mientras me apoyaba contra él.
Me fue imposible seguir los latidos.

Y de repente la tranquilidad volvió.

No quiero evitar este sueño. No ahora.
 
Eso hace daño
-¿Qué tal dormiste?
*Mal… tuve varios sueños, no eran claros, mucha gente, muchos lugares…mucho de todo. Tú. Yo… y no sé muy bien porque, discutíamos. Al final me desperté, y tú seguías durmiendo.
-Yo también soñé contigo.
*¿Si?
-También discutíamos… querías mandarle una carta a él, y yo te decía que si lo hacías, lo nuestro se acababa.

(Miedo)

Pensé en hacerlo.
Pensé en escribirte un e-mail. Pensé romper 15 meses de silencios. Pensé en hacerte todas esas preguntas que nunca tuvieron respuestas. Esas preguntas que nunca se hicieron.

Siempre dije, que lo que no se cuenta, no existe… y se muere dentro. ¿Y sabes? Eso hace daño.
Pensé en decirte que no es justo que vuelvas, que me busques. Si tu vida no te va bien, lo siento. Pero es lo que elegiste. ¿Acaso me preguntaste alguna vez si me dolía?
No tenerte. Quererte. Aceptar tu marcha. No patalear. No exigir. No chillar. Acostumbrarme a ese vacío… que es el que cuesta mas llenar.
Porque realmente, no te quitan algo material. No te quitan nada. Todo sigue en su sitio, como antes de conocerte, pero yo… no soy la de entonces.
No sé que perdí. No sé que te llevaste. ¿El motor? , ¿Ese que hace que todo funcione?
No lo sé…

Y Cristian me concedía tiempo.
Sabía que estaba mal, pero no porque. Piensa que el trabajo, la casa, mi niña, mi familia… se me vino de golpe encima. ¿Sabes que dice? Que tengo unas muñecas demasiado pequeñas, para tanto peso. Y me mira, y respiro su miedo.
Si… no lo siento. No lo veo. Lo respiro, y me impregno de él. Porque es el mismo que se desliza por mi cuerpo. Se acurruca, se acomoda, me acaricia… y poco a poco vuelve a colocar entre mis manos pequeños instantes. Fragmentos. Trozos de canciones. Momentos. Como nos conocimos. La primera mirada, el segundo beso, el tercer abrazo, la cuarta lágrima, el quinto adiós… ¿O fue un hasta luego?

No lo hice. No te escribí nada… porque no puedes enseñarme a creer en ti.
Te despediste de mi de la forma mas triste, vacía, y fría, que puede hacer alguien que te quiso. Porque… Me quisiste, ¿Verdad?

No me toques. No me busques. No me mires… no quiero recordarte.

Con Cristian estoy siempre entre gritos y caricias, pero, ¿Sabes?
Después de hacer el amor, le escucho a él. No el motor de un coche perdiéndose por las calles de mi ciudad.