Un pacto... sin firmar
No lo sé.
No sé porque me quede en silencio. No sé quien se llevo mis palabras. No sé porque me resulta mas agradable el silencio. Porque suena tu nombre mejor detrás de él, que delante.
Hoy miré a Cristian, mientras me abrazaba, mientras me acercaba a él, mientras me quería y pensé… “Aprende este momento”
Y… cerré los ojos. Por un segundo sentí que si lo hacía, si dejaba inmortalizado ese instante, como si se tratase de una foto, le perdería.
¿O te perdería?
A veces pienso que con él, solo trato de vivir lo que no pude contigo. Y si, te hablo a ti, hablo en primera persona… porque odio el eco de los recuerdos. De nuestros recuerdos.
Odio como se amontonan, como se tropiezan, se mezclan, se confunden… ya no sé si la primera vez que te vi te bese, o fue la segunda… ni si me dijiste “Te Quiero” O por el contrario… me quisiste.
Lo estoy perdiendo todo.
Primero fuiste tú, después… sin quererlo, me arrastraste.
Y ahora… (¿O tal vez fue ayer?) ... Lo que vivimos, lo que tuvimos, lo que nos dimos, lo que nos quitamos, lo que tambaleo…
Otras pienso que… volverás.
Cristian me lo dice siempre. Quiso conocer nuestra historia, quiso conocer esa parte de mi piel que él no consigue despertar. A veces si… la acaricia, la cuida, la observa. Nunca dice nada, todo queda en silencio. Pero sé que lo siente.
¿Cómo no lo va a sentir?
Dime… como no vas a sentir ver que a quien quieres… se te va.
Lo siento cuando me aprieta la mano, o cuando su voz me sorprende con un tímido “Te quiero”
Quiere arrancarme de ti. Quiere salvarme de ti. Quiere evitar que caiga (Otra vez)
Y lo siento.
Siento a ver vivido contigo a medias.
Y siento quererle a él a medias.
¿Se puede vivir una vida entre suspiros?
Ya no sé donde agarrarme, para no perderte… ya no sé frenar mi lengua para que no grite, vocalice, acaricie, insinúe que te quise.
¿Estás bien?
No sé porque me quede en silencio. No sé quien se llevo mis palabras. No sé porque me resulta mas agradable el silencio. Porque suena tu nombre mejor detrás de él, que delante.
Hoy miré a Cristian, mientras me abrazaba, mientras me acercaba a él, mientras me quería y pensé… “Aprende este momento”
Y… cerré los ojos. Por un segundo sentí que si lo hacía, si dejaba inmortalizado ese instante, como si se tratase de una foto, le perdería.
¿O te perdería?
A veces pienso que con él, solo trato de vivir lo que no pude contigo. Y si, te hablo a ti, hablo en primera persona… porque odio el eco de los recuerdos. De nuestros recuerdos.
Odio como se amontonan, como se tropiezan, se mezclan, se confunden… ya no sé si la primera vez que te vi te bese, o fue la segunda… ni si me dijiste “Te Quiero” O por el contrario… me quisiste.
Lo estoy perdiendo todo.
Primero fuiste tú, después… sin quererlo, me arrastraste.
Y ahora… (¿O tal vez fue ayer?) ... Lo que vivimos, lo que tuvimos, lo que nos dimos, lo que nos quitamos, lo que tambaleo…
Otras pienso que… volverás.
Cristian me lo dice siempre. Quiso conocer nuestra historia, quiso conocer esa parte de mi piel que él no consigue despertar. A veces si… la acaricia, la cuida, la observa. Nunca dice nada, todo queda en silencio. Pero sé que lo siente.
¿Cómo no lo va a sentir?
Dime… como no vas a sentir ver que a quien quieres… se te va.
Lo siento cuando me aprieta la mano, o cuando su voz me sorprende con un tímido “Te quiero”
Quiere arrancarme de ti. Quiere salvarme de ti. Quiere evitar que caiga (Otra vez)
Y lo siento.
Siento a ver vivido contigo a medias.
Y siento quererle a él a medias.
¿Se puede vivir una vida entre suspiros?
Ya no sé donde agarrarme, para no perderte… ya no sé frenar mi lengua para que no grite, vocalice, acaricie, insinúe que te quise.
¿Estás bien?





