Puntos Suspensivos
Como aquel que dice, esta a punto de acabarse el mes, y todavía no estrene en él ningún post.
Tengo tantas cosas que decir, que callar, que escribir, que contar, que guardar, que esconder... que acabo quedandome así, en silencio, a medias entre un no puedo, no quiero, no debo.
Cristian fue a recogerme al trabajo. Minutos antes de salir por la puerta, viniste a mi mente.
Fue un instante. Supongo que tendre que seguir acumulando días en ese calendario que tú mismo inventaste, cuando te fuiste.
Algún día pasaras por mi mente de puntillas, en silencio, sin rozarme, sin pararte... sin echar la vista hacia atrás y mirarme.
Y no volverás a decirme nunca mas que lo sientes.
Porque... ¿Qué sientes?
¿No haber estado?
Yo siento el miedo que vivi contigo durante los 3 años que estuvimos juntos. Miedo a perderte.
Recuerdo cuando pensaba en dejarte. Cuando se dibujaba en mi cara una sonrisa triste, que creo que alguna vez alguien intuyo.
Pensaba que quería dejar. A quien iba a dejar... si realmente nunca estabas.
Si tenía un día malo, o algún problema. Si por el contrario amenecía y el cielo se teñía por nubes casi inexsistentes, de color rosado y anaranjado... y de fondo, un azul tan claro, que las que verlo, solo se aprecaiaba de lejos. Como una quimera. Un espejismo. Un sueño... algo que queda pendiente de hacer. De acabar. De Ver.
Un paseo, un cumpleaños, una comida, una cena... acostarnos juntos en la cama, y dejar que el tic tac del reloj descansara en la mesita de noche. Follar como locos, para terminar haciendo el amor en silencio, inventando caricias, donde antes solo habia miedo.
Tenía tanto que contarte. Tanto para darte... y tan poco tiempo.
Creo que yo no mori de pena cuando te fuiste. Creo que mori de amor.
Tal vez suene empalogoso, quizá porque lo sea... quien sabe.
Pero nunca olvidaré ese vacio. Nunca olvidaré esa sensación de saber que algo te falta. Que algo no esta... y que nunca volvera a ser como antes.
Por que no vas a volver, ¿Verdad?
Es mejor así. Tú sigues intentando llevar esa vida que una vez te comprometiste tener. Y yo sigo intentando querer a Cristian.
Cada día que pasa estoy mas convencida de que no será así. Somos muy diferentes. Y no le quiero.
Nos entendemos a la perfeccion en la cama, todo hay que decirlo, como amante, no tiene precio. Y cuando me abraza y me pregunta ¿Me queres? con su acento argentino de fondo, me encanta.
Son los momentos mas dulces del día. Pero sigo pensando, que volver a casa y encontrarte a ti, sería simplemente bonito.
Por hoy, por esta noche, por este instante... te dejo.
Voy a cerrar los ojos, a seguir viviendo esta historia... al menos si un día vuelves quiero decirte que se lo que se siente cuando estas con alguien al que no quieres.
Suena cruel, ¿Verdad?
Mas cruel fue que te fueras y antes decirme que me quieres. Que siempre me llevarías contigo... y si, te creo. Por que yo hace tiempo que deje de ser aquella chica que coincidio contigo una noche de verano.
Ya deje de soñar.
Tengo tantas cosas que decir, que callar, que escribir, que contar, que guardar, que esconder... que acabo quedandome así, en silencio, a medias entre un no puedo, no quiero, no debo.
Cristian fue a recogerme al trabajo. Minutos antes de salir por la puerta, viniste a mi mente.
Fue un instante. Supongo que tendre que seguir acumulando días en ese calendario que tú mismo inventaste, cuando te fuiste.
Algún día pasaras por mi mente de puntillas, en silencio, sin rozarme, sin pararte... sin echar la vista hacia atrás y mirarme.
Y no volverás a decirme nunca mas que lo sientes.
Porque... ¿Qué sientes?
¿No haber estado?
Yo siento el miedo que vivi contigo durante los 3 años que estuvimos juntos. Miedo a perderte.
Recuerdo cuando pensaba en dejarte. Cuando se dibujaba en mi cara una sonrisa triste, que creo que alguna vez alguien intuyo.
Pensaba que quería dejar. A quien iba a dejar... si realmente nunca estabas.
Si tenía un día malo, o algún problema. Si por el contrario amenecía y el cielo se teñía por nubes casi inexsistentes, de color rosado y anaranjado... y de fondo, un azul tan claro, que las que verlo, solo se aprecaiaba de lejos. Como una quimera. Un espejismo. Un sueño... algo que queda pendiente de hacer. De acabar. De Ver.
Un paseo, un cumpleaños, una comida, una cena... acostarnos juntos en la cama, y dejar que el tic tac del reloj descansara en la mesita de noche. Follar como locos, para terminar haciendo el amor en silencio, inventando caricias, donde antes solo habia miedo.
Tenía tanto que contarte. Tanto para darte... y tan poco tiempo.
Creo que yo no mori de pena cuando te fuiste. Creo que mori de amor.
Tal vez suene empalogoso, quizá porque lo sea... quien sabe.
Pero nunca olvidaré ese vacio. Nunca olvidaré esa sensación de saber que algo te falta. Que algo no esta... y que nunca volvera a ser como antes.
Por que no vas a volver, ¿Verdad?
Es mejor así. Tú sigues intentando llevar esa vida que una vez te comprometiste tener. Y yo sigo intentando querer a Cristian.
Cada día que pasa estoy mas convencida de que no será así. Somos muy diferentes. Y no le quiero.
Nos entendemos a la perfeccion en la cama, todo hay que decirlo, como amante, no tiene precio. Y cuando me abraza y me pregunta ¿Me queres? con su acento argentino de fondo, me encanta.
Son los momentos mas dulces del día. Pero sigo pensando, que volver a casa y encontrarte a ti, sería simplemente bonito.
Por hoy, por esta noche, por este instante... te dejo.
Voy a cerrar los ojos, a seguir viviendo esta historia... al menos si un día vuelves quiero decirte que se lo que se siente cuando estas con alguien al que no quieres.
Suena cruel, ¿Verdad?
Mas cruel fue que te fueras y antes decirme que me quieres. Que siempre me llevarías contigo... y si, te creo. Por que yo hace tiempo que deje de ser aquella chica que coincidio contigo una noche de verano.
Ya deje de soñar.