Confesiones.
*¿Te acuerdas de él?
-Si... nunca me callo bien.
*Lo sé.
-¿Qué tiene que ver con Cristian?
*Todo. Digamos que es lo que no me deja avanzar.
-No te entiendo.
Di una larga calada al cigarro, meditando por un instante si podría contarle a ella mi secreto. Mi pequeña, siempre me ha adorado, he sido su ejemplo a seguir, dice que castigo a los hombres, y le encanta cuando la rescato de algún moscon.
Anoche estaba mi niña especialmente triste, por asuntos del corazón...quería ayudarla, pero no sabía como hacerlo, sin tocar mi historia. La única forma de que la entendiera era decir que él no fue mi amigo, sino... mi amor.
*Estuvimos juntos. ¿Te acuerdas aquella cena antes de navidad? fue la última vez que nos vimos. Me hizo mi primer regalo. En 3 años, fue la primera cosa que tuve de él, que puede demostrar que existio en mi vida. No tengo fotos, ni e-mails... lo borre todo. A veces hacemos esas cosas los mayores. Pensamos que por borrar esas cosas, todo desaparece. Pero quedan los besos, las caricias, conversaciones, miradas... un sin fin de cosas. Incluso quedan aquellas cosas que no se han dicho, y que nunca seran pronunciadas.
Sabes que él era algo mayor que yo. Y que estaba casado... y que le quería. Sé lo que piensas de esas que se meten entre medias de un matrimonio, por eso nunca te conte esto antes.
Con esto,lo que quiero que entiendas, es que tu edad, no te hace pequeña, ni a tu novio mayor. La experiencia en esta vida, es relativa cariño.
Antes de irnos, cuando me dio un beso, al abrir la puerta, y cerrarla, mientras iba hacia el portal y escuchaba de fondo el motor de su coche, me eche a llorar.
Le dije, que no se pensara en ningun momento que él me estaba enseñando a mi algo. Ya aprenderas como son los hombres en segun que cosas, se piensan que te estan rescatando del convento, o la soledad, o de que acabes como una maruja con rulos en la cabeza jajaja... tienen su encanto a pesar de todo.
Le dije que en verdad la que le estaba enseñando algo, era yo a él.
-¿El que Mami?
*A quererme. Le estaba enseñando a quererme.
-¿Y porque se fue?
*Porque no le enseñe cariño. O no aprendio. Es a donde quiero llegar... a veces las personas no tiene respuesta a todo. Yo pase mucho tiempo perdida. Vivia siempre corriendo. Me daba la sensación de que todo se iba a ir. Solo quería pasar mi tiempo contigo, con papa, con mama. Quería demostrarme que podía seguir sin él. Que podía seguir inventando esos días diferentes que él me enseño. Que no existe la rutina, ni la monotonia... siempre hay un segundo que cambia cualquier día a día.
Y se fue.
Los ojos se me llenaron de sueños, de viejas sonrisas, del gesto que dibujaban sus ojos al mirarme... pero a mi niña la dije que era el humo del cigarro, que estaba haciendo mella en mi cansada vista.
Eran las dos de la mañana. Ya veis que ejemplo la dí... pero sentí que la soga que oprime mi cuello, se solto un poco mas.
La dije que tengo miedo. Que cuando llego de alguna cita con Cristian triste, o cansada, es porque me cuesta mucho vivirle.
Y me odio por ello.
Antes de acostarme le vi.
Vino a verme. Baje a ese portal que una vez me vio llorar, y apoyo mi cabeza en su hombro. Me abrazo, y deje que me cubriera entera.
-¿Estas borracha? Siempre me evitas o me apartas, es la primera vez que dejas que me acerque.
Pensé en decirle que si. Que estaba borracha de pena, de nostalgia, de añoranza. Que mi niña estaba en la cama triste porque su primer novio no la tiene mucho en cuenta... y su mami esta en el portal con el primer hombre que la trata como cualquier mujer se merece, y no sabe si seguir intentandolo, o poner punto y final.
Pero solo me acurruque entre sus brazos. Solo sonreí.Solo le bese.
Y como siempre a mi manera... le di las gracias por esperarme.
Por mirar hacia atras, y a los lados, por cogerme de la mano. Y esperar que mi mirada, busque la suya.
-Si... nunca me callo bien.
*Lo sé.
-¿Qué tiene que ver con Cristian?
*Todo. Digamos que es lo que no me deja avanzar.
-No te entiendo.
Di una larga calada al cigarro, meditando por un instante si podría contarle a ella mi secreto. Mi pequeña, siempre me ha adorado, he sido su ejemplo a seguir, dice que castigo a los hombres, y le encanta cuando la rescato de algún moscon.
Anoche estaba mi niña especialmente triste, por asuntos del corazón...quería ayudarla, pero no sabía como hacerlo, sin tocar mi historia. La única forma de que la entendiera era decir que él no fue mi amigo, sino... mi amor.
*Estuvimos juntos. ¿Te acuerdas aquella cena antes de navidad? fue la última vez que nos vimos. Me hizo mi primer regalo. En 3 años, fue la primera cosa que tuve de él, que puede demostrar que existio en mi vida. No tengo fotos, ni e-mails... lo borre todo. A veces hacemos esas cosas los mayores. Pensamos que por borrar esas cosas, todo desaparece. Pero quedan los besos, las caricias, conversaciones, miradas... un sin fin de cosas. Incluso quedan aquellas cosas que no se han dicho, y que nunca seran pronunciadas.
Sabes que él era algo mayor que yo. Y que estaba casado... y que le quería. Sé lo que piensas de esas que se meten entre medias de un matrimonio, por eso nunca te conte esto antes.
Con esto,lo que quiero que entiendas, es que tu edad, no te hace pequeña, ni a tu novio mayor. La experiencia en esta vida, es relativa cariño.
Antes de irnos, cuando me dio un beso, al abrir la puerta, y cerrarla, mientras iba hacia el portal y escuchaba de fondo el motor de su coche, me eche a llorar.
Le dije, que no se pensara en ningun momento que él me estaba enseñando a mi algo. Ya aprenderas como son los hombres en segun que cosas, se piensan que te estan rescatando del convento, o la soledad, o de que acabes como una maruja con rulos en la cabeza jajaja... tienen su encanto a pesar de todo.
Le dije que en verdad la que le estaba enseñando algo, era yo a él.
-¿El que Mami?
*A quererme. Le estaba enseñando a quererme.
-¿Y porque se fue?
*Porque no le enseñe cariño. O no aprendio. Es a donde quiero llegar... a veces las personas no tiene respuesta a todo. Yo pase mucho tiempo perdida. Vivia siempre corriendo. Me daba la sensación de que todo se iba a ir. Solo quería pasar mi tiempo contigo, con papa, con mama. Quería demostrarme que podía seguir sin él. Que podía seguir inventando esos días diferentes que él me enseño. Que no existe la rutina, ni la monotonia... siempre hay un segundo que cambia cualquier día a día.
Y se fue.
Los ojos se me llenaron de sueños, de viejas sonrisas, del gesto que dibujaban sus ojos al mirarme... pero a mi niña la dije que era el humo del cigarro, que estaba haciendo mella en mi cansada vista.
Eran las dos de la mañana. Ya veis que ejemplo la dí... pero sentí que la soga que oprime mi cuello, se solto un poco mas.
La dije que tengo miedo. Que cuando llego de alguna cita con Cristian triste, o cansada, es porque me cuesta mucho vivirle.
Y me odio por ello.
Antes de acostarme le vi.
Vino a verme. Baje a ese portal que una vez me vio llorar, y apoyo mi cabeza en su hombro. Me abrazo, y deje que me cubriera entera.
-¿Estas borracha? Siempre me evitas o me apartas, es la primera vez que dejas que me acerque.
Pensé en decirle que si. Que estaba borracha de pena, de nostalgia, de añoranza. Que mi niña estaba en la cama triste porque su primer novio no la tiene mucho en cuenta... y su mami esta en el portal con el primer hombre que la trata como cualquier mujer se merece, y no sabe si seguir intentandolo, o poner punto y final.
Pero solo me acurruque entre sus brazos. Solo sonreí.Solo le bese.
Y como siempre a mi manera... le di las gracias por esperarme.
Por mirar hacia atras, y a los lados, por cogerme de la mano. Y esperar que mi mirada, busque la suya.
Pequeños incendios
-Te Amo.
No sé que me desconcentro mas, si su insistencia a la hora de follarme, o que me dijera esas dos palabritas.
Su cama, mas bien pequeña, se me hizo inmensa a la hora de apartar su cuerpo encima del mio. No sé si os habra pasado alguna vez, querer decirle "Para ya" y a su vez querer mas embestidas.
Podría plasmar una fotografia aquí del momento, y aún así me quedaria corta. Sé que con el frio que nos ha visitado de golpe, el Miercoles sude la gota gorda.
Quería pasar su día libre conmigo, que mas que día, se convirtio en noche ya que nuestros horarios apenas coinciden.
Me preparo la cena, algo que me parecio jodidamente bonito.
Después frego los cacharros, mientrás yo me ponia hablar con su compañero de piso y luego me llevo a su habitación.
Uno de mis rinconces favoritos desde hace una semana.
Desnudarnos y tirarnos en la cama, en un segundo. Luego follar se alarga que da gusto, y después los abrazos, las caricias, los intentos de no dormirnos, y esas declaraciones que tanto me gustan.
-¿Por qué no crees en ti, mi niñita?
*¿Como?
-Siempre que te digo algo... lo que sea, lo pones en duda.
*Calla anda... que estoy disfrutando de este momento como una niña.
-Te quiero.
*Ya.
-¿Ya? ¿Y tú a mi?
*Un poco.
-Quiero que me cuentes tus cosas, quiero saber que te pasa, como estás.
*Estoy estresada, agobiada, me cmplica mucho la gente la vida.¿Y tú?
-Yo estoy ahora mismo con la persona que quiero, que es lo que me importa.
*Vaya... te ha quedado hasta bonito.
-Eres tú. Me enciendes.
Siguen existiendo silencios entre nosotros.
Fue un segundo... pero paso. Volvio aparecer él en aquella habitación. olvio a mirarme y... cerre los ojos. Quería seguir disfrutando del abrazo de Cristian. De su cuerpo, de su piel, de su respiracion agitada llenandome por completo mis oidos, y a mi.
Quería decirle que todos tenemos a ese alguien que nos enciende. Que todo pierde sentido, sin esa personas, y viceversa.
Quería decirle que no creo en mi, porque lo entregue todo ha cambio de nada, y asi me quede. Sin nada. Que me cuesta quererlo, o creerle.
Mil cosas.
Le quise tanto... que me parece imposible que este viviendo cosas nueva con Cristian, que con él siempre imagine tener.
Cenar juntos, ver la tv, echarnos la siesta, buscarme en el trabajo... hablarme de un futuro.
Yo nunca hablo, siempre le escucho...
*!Mira que botas mas bonitas!
-Para nuestros hijos.
Y me quedo en silencio mirandole. Tratando de descubrir en él la mentira, la burla, el engaño. Algo.
No es que no crea en él... solo tengo miedo de quererlo. Una vez lo haga, entonces si que estare perdida.
No sé que me desconcentro mas, si su insistencia a la hora de follarme, o que me dijera esas dos palabritas.
Su cama, mas bien pequeña, se me hizo inmensa a la hora de apartar su cuerpo encima del mio. No sé si os habra pasado alguna vez, querer decirle "Para ya" y a su vez querer mas embestidas.
Podría plasmar una fotografia aquí del momento, y aún así me quedaria corta. Sé que con el frio que nos ha visitado de golpe, el Miercoles sude la gota gorda.
Quería pasar su día libre conmigo, que mas que día, se convirtio en noche ya que nuestros horarios apenas coinciden.
Me preparo la cena, algo que me parecio jodidamente bonito.
Después frego los cacharros, mientrás yo me ponia hablar con su compañero de piso y luego me llevo a su habitación.
Uno de mis rinconces favoritos desde hace una semana.
Desnudarnos y tirarnos en la cama, en un segundo. Luego follar se alarga que da gusto, y después los abrazos, las caricias, los intentos de no dormirnos, y esas declaraciones que tanto me gustan.
-¿Por qué no crees en ti, mi niñita?
*¿Como?
-Siempre que te digo algo... lo que sea, lo pones en duda.
*Calla anda... que estoy disfrutando de este momento como una niña.
-Te quiero.
*Ya.
-¿Ya? ¿Y tú a mi?
*Un poco.
-Quiero que me cuentes tus cosas, quiero saber que te pasa, como estás.
*Estoy estresada, agobiada, me cmplica mucho la gente la vida.¿Y tú?
-Yo estoy ahora mismo con la persona que quiero, que es lo que me importa.
*Vaya... te ha quedado hasta bonito.
-Eres tú. Me enciendes.
Siguen existiendo silencios entre nosotros.
Fue un segundo... pero paso. Volvio aparecer él en aquella habitación. olvio a mirarme y... cerre los ojos. Quería seguir disfrutando del abrazo de Cristian. De su cuerpo, de su piel, de su respiracion agitada llenandome por completo mis oidos, y a mi.
Quería decirle que todos tenemos a ese alguien que nos enciende. Que todo pierde sentido, sin esa personas, y viceversa.
Quería decirle que no creo en mi, porque lo entregue todo ha cambio de nada, y asi me quede. Sin nada. Que me cuesta quererlo, o creerle.
Mil cosas.
Le quise tanto... que me parece imposible que este viviendo cosas nueva con Cristian, que con él siempre imagine tener.
Cenar juntos, ver la tv, echarnos la siesta, buscarme en el trabajo... hablarme de un futuro.
Yo nunca hablo, siempre le escucho...
*!Mira que botas mas bonitas!
-Para nuestros hijos.
Y me quedo en silencio mirandole. Tratando de descubrir en él la mentira, la burla, el engaño. Algo.
No es que no crea en él... solo tengo miedo de quererlo. Una vez lo haga, entonces si que estare perdida.
Los Labios del Silencio.
-¿Tú y yo que somos?
*No lo sé.
-Joder... es que nunca sabes nada. ¿Tan mal lo pasaste? Porque no lo entiendo. No he conocido a nadie como tú. Tan fria, tan distante, siempre pendiente de todo, menos de mi.
*Lo intento.
-¿El que? ¿Qué intentas?
*...
-El Sabado hicimos el amor... y joder, luego me encanto tenerte desnuda en mi cama, y hablar de nuestras cosas, perder mis manos por tu cuerpo... y no te ibas, estabas dentro de esas cuatro paredes. Pero luego te vas, desapareces.
La conversacion duro bastante, nunca acaba, siempre la posponemos, la cerramos con un beso. Hacemos que el problema no existe, pero es mentira.
Lo intento... intento acostumbrarme a la idea de que últimamente vaya a recogerme al trabajo. Me de los buenos días con mensajes realmente dulces. Ya dejo pasar mi palmito por su casa, conozco a sus amigos, a sus compañeros... incluso le he preparado algún té de esos que tanto le gustan.
Es bonito. Claro...
Pero no puedo olvidar quien fuí hasta hace menos de un mes. Todo sigue ahí. Todo. Que no hablé de ello, que no lo mire, ni lo toque, ni lo huela... no significa que alla muerto.
Y es una carrera a contra reloj demasiado forzada para mi.
Esta mañana estaba llena de vida. Incluso se me antojo jodidamente bonito verlo en la entrada de mi trabajo sentado en un escalon, con una sonrisa de oreja a oreja. Y mas bonito aún cuando me acerco a él y me sento sobre sus piernas para besarme.
Me excita cuando me mira de esa forma tan suya, cuando me rodea, cuando me sujeta las manos tratando de robarme un beso, o el aire, o los sueños, o para ser simplemente mas suya.
¿Como le digo que cuando nos acostamos ,mi cabeza estaba tan lejos que me costo seguirla?
No hice el amor. Solo me acoste, ni tan siquiera lo consideré sexo. Disfrute... hacia tiempo que no me desnudaba para nadie. Y he descubierto que me gusta su cuerpo desnudo. Y su perfil, y el sudor impregnando mi cuerpo. Y verlo levantarse con toda naturalidad buscando un preservativo... mientras me fijo que recien empieza la caja y me pregunto quien sería la última... luego sonrió y me digo a mi misma que no importa. Follamos todo lo que quisimos y mas.
Mmmmmm... estuvo rico, como él diría.
Luego vinieron esa clase de confesiones que no sé muy bien porque, solo se hacen en momentos así.
Y me gusto ernerlo entre mis brazos. Y deslizar mis dedos por su espalda desnuda. Y su voz acariciando mi oido... si.
*Saber que no te vas a ir.
-No puedes estar siempre tan lejos de mi por si me voy.
*En el fondo Cristian, sé que el día que no me des tus cosas, te echare de menos. Es fácil quererte.
-¿Donde esta el problema?
Lleve su mano a mi pecho. Lo demas lo deje como siempre, en los labios del silencio.
*No lo sé.
-Joder... es que nunca sabes nada. ¿Tan mal lo pasaste? Porque no lo entiendo. No he conocido a nadie como tú. Tan fria, tan distante, siempre pendiente de todo, menos de mi.
*Lo intento.
-¿El que? ¿Qué intentas?
*...
-El Sabado hicimos el amor... y joder, luego me encanto tenerte desnuda en mi cama, y hablar de nuestras cosas, perder mis manos por tu cuerpo... y no te ibas, estabas dentro de esas cuatro paredes. Pero luego te vas, desapareces.
La conversacion duro bastante, nunca acaba, siempre la posponemos, la cerramos con un beso. Hacemos que el problema no existe, pero es mentira.
Lo intento... intento acostumbrarme a la idea de que últimamente vaya a recogerme al trabajo. Me de los buenos días con mensajes realmente dulces. Ya dejo pasar mi palmito por su casa, conozco a sus amigos, a sus compañeros... incluso le he preparado algún té de esos que tanto le gustan.
Es bonito. Claro...
Pero no puedo olvidar quien fuí hasta hace menos de un mes. Todo sigue ahí. Todo. Que no hablé de ello, que no lo mire, ni lo toque, ni lo huela... no significa que alla muerto.
Y es una carrera a contra reloj demasiado forzada para mi.
Esta mañana estaba llena de vida. Incluso se me antojo jodidamente bonito verlo en la entrada de mi trabajo sentado en un escalon, con una sonrisa de oreja a oreja. Y mas bonito aún cuando me acerco a él y me sento sobre sus piernas para besarme.
Me excita cuando me mira de esa forma tan suya, cuando me rodea, cuando me sujeta las manos tratando de robarme un beso, o el aire, o los sueños, o para ser simplemente mas suya.
¿Como le digo que cuando nos acostamos ,mi cabeza estaba tan lejos que me costo seguirla?
No hice el amor. Solo me acoste, ni tan siquiera lo consideré sexo. Disfrute... hacia tiempo que no me desnudaba para nadie. Y he descubierto que me gusta su cuerpo desnudo. Y su perfil, y el sudor impregnando mi cuerpo. Y verlo levantarse con toda naturalidad buscando un preservativo... mientras me fijo que recien empieza la caja y me pregunto quien sería la última... luego sonrió y me digo a mi misma que no importa. Follamos todo lo que quisimos y mas.
Mmmmmm... estuvo rico, como él diría.
Luego vinieron esa clase de confesiones que no sé muy bien porque, solo se hacen en momentos así.
Y me gusto ernerlo entre mis brazos. Y deslizar mis dedos por su espalda desnuda. Y su voz acariciando mi oido... si.
*Saber que no te vas a ir.
-No puedes estar siempre tan lejos de mi por si me voy.
*En el fondo Cristian, sé que el día que no me des tus cosas, te echare de menos. Es fácil quererte.
-¿Donde esta el problema?
Lleve su mano a mi pecho. Lo demas lo deje como siempre, en los labios del silencio.
Si no vuelves yo...
Supongo que es lo que necesitaba. El agobio de estos días, los cambios en los que me he visto envuelta últimamente… al final no pude mas, he hice lo que mejor se me da en estos casos. Llorar. Me senté en una mesa de la cafetería de mis padres, alejada de mirones, y a su vez acogedora… mi madre me miro, como hace en estos tiempos, con un destello de pena y…
-¿Qué te pasa?
*No lo sé mama… te juro que no lo sé. No estoy contenta con nada, estoy desilusionada, cansada. Siento que me cuesta todo, hasta contarte esto, hasta encontrarle sentido.
-Cariño si no estas a gusto con él… recién estáis empezando, si te agobia tanto como parece, hablarlo, sois adultos.
Cogió una servilleta, y me seco alguna lágrima traviesa que pudo mas, que mis ganas de contener la pena.
Mi padre me miraba desde la esquina del bar, y yo tímidamente le sonreí. Me hubiese gustado que me escondiera entre su cuerpo de metro ochenta, como cuando era pequeña.
De fondo una caricia pasajera interrumpió ese instante, devolviéndome a un pasado cada vez mas lejano. Imagine que me diría si estuviera conmigo. Cerré los ojos en un intento de frenar ese llanto ahogado en mi garganta y apareció.
Creo que fue el golpe final.
La última gota, la última prenda de ropa que entra en una maleta llena de trastos, recuerdos, fotografías, besos.
*Querer cansa mama.
-Una vez te dije hija que hay amores, que hacen daño. Es mejor que te guardes siempre algo para ti.
*Y los que no lo conocen, lo echan de menos.
-¿Vives un amor de esos?
*Yo…no.
-¿Entonces?
Supongo que supo escuchar mi silencio. Supongo que él le hablo por mi.
(...Te iré a bscar)*
-¿Qué te pasa?
*No lo sé mama… te juro que no lo sé. No estoy contenta con nada, estoy desilusionada, cansada. Siento que me cuesta todo, hasta contarte esto, hasta encontrarle sentido.
-Cariño si no estas a gusto con él… recién estáis empezando, si te agobia tanto como parece, hablarlo, sois adultos.
Cogió una servilleta, y me seco alguna lágrima traviesa que pudo mas, que mis ganas de contener la pena.
Mi padre me miraba desde la esquina del bar, y yo tímidamente le sonreí. Me hubiese gustado que me escondiera entre su cuerpo de metro ochenta, como cuando era pequeña.
De fondo una caricia pasajera interrumpió ese instante, devolviéndome a un pasado cada vez mas lejano. Imagine que me diría si estuviera conmigo. Cerré los ojos en un intento de frenar ese llanto ahogado en mi garganta y apareció.
Creo que fue el golpe final.
La última gota, la última prenda de ropa que entra en una maleta llena de trastos, recuerdos, fotografías, besos.
*Querer cansa mama.
-Una vez te dije hija que hay amores, que hacen daño. Es mejor que te guardes siempre algo para ti.
*Y los que no lo conocen, lo echan de menos.
-¿Vives un amor de esos?
*Yo…no.
-¿Entonces?
Supongo que supo escuchar mi silencio. Supongo que él le hablo por mi.
(...Te iré a bscar)*
Un pacto sin final
Siempre me gusto el sonido de los motores de los coches, perdiendose por las calles. Pensaba que ellos llegaban ahí donde no podian mis ojos, o mis manos, o mi voz.
A ti.
Cuando estaba con él en aquel pueblo, no sabes la de veces que viniste a mi mente. Pensaba "Es el lugar perfecto, estamos alejados de todos, y cerca de todo" y así aperecía tu sonrisa entre la cara de otras gentes.
"Cuando este contigo te tapare la boca, y te pondre esposas en las manos, haber si así consigo que me dejes tranquila"
Y volvías.
Al final me rendí. No podía luchar contigo, estando con él. Deje que una vez mas, me llenaras, Perdí mis ojos ahí, donde no llega tu recuerdo, y me convencí de que a partir de ahora, las cosas siempre serían así. Intentaría vivir, eso que muchos llaman vida.
Trabajo, salud, y Amor.
Sabiendo que detras de todas esas cosas, nunca estarás tú.
Si... pensaras que ya ha pasado bastante tiempo. Y si, pero realmente, dime... ¿Qué es bastante? ¿Cuantos días hacen falta para decir que ya no me dueles?
A Cristian le tengo cariño. Le he dejado entrar en mi vida porque si. No espero que me salve de nada... no quiero una historia de amor.
Me da los buenos días. Me sorprende a veces buscandome en el trabajo, o regalandome una de esas sonrisas tan bonitas.Me viste con su acento argentino, esperando a que acepte sus proposiciones decentes, y no tan decentes. Y me ha bautizado como "Niñita Miedosa"
Contigo siempre todo era deprisa y corriendo, el tiempo nunca fue nuestro aliado. Me asfixiaba, me agotaba, me cansaba.
Con él... sigo teniendo la sensación de que en cualquier momento todo se perdera. Entonces vivo así nuestros instantes.
Espero, no vivo, solo espero.
Me gustaría rendirme. Me gustaría buscarte, acurrucarme entre tus brazos hoy, ahora... no quiero que me quieras. No quiero que me digas que todo va a salir bien. No quiero que entres en mi vida.
Solo... echo de menos que me acaricies la mejilla izquierda, como cuando subía en tu coche, y me mires por el retrovisor para decirme bonita.
Solo echo de menos tu manera de quererme. Tu vida, tus pequeñas cosas, tus miedos... y esa parte de mi que Cristian me pide que le enseñe.
¿Te acuerdas?
-¿Como estás?
*Contigo bien.
-¿Y sin mi?
*Pues... sin ti.
Y siempre estare sin ti.
... No le quise en el primer instante. Y a veces pienso... que le querre cada uno de los que estan por llegar.
La vida es así... o así dejo que sea.
A ti.
Cuando estaba con él en aquel pueblo, no sabes la de veces que viniste a mi mente. Pensaba "Es el lugar perfecto, estamos alejados de todos, y cerca de todo" y así aperecía tu sonrisa entre la cara de otras gentes.
"Cuando este contigo te tapare la boca, y te pondre esposas en las manos, haber si así consigo que me dejes tranquila"
Y volvías.
Al final me rendí. No podía luchar contigo, estando con él. Deje que una vez mas, me llenaras, Perdí mis ojos ahí, donde no llega tu recuerdo, y me convencí de que a partir de ahora, las cosas siempre serían así. Intentaría vivir, eso que muchos llaman vida.
Trabajo, salud, y Amor.
Sabiendo que detras de todas esas cosas, nunca estarás tú.
Si... pensaras que ya ha pasado bastante tiempo. Y si, pero realmente, dime... ¿Qué es bastante? ¿Cuantos días hacen falta para decir que ya no me dueles?
A Cristian le tengo cariño. Le he dejado entrar en mi vida porque si. No espero que me salve de nada... no quiero una historia de amor.
Me da los buenos días. Me sorprende a veces buscandome en el trabajo, o regalandome una de esas sonrisas tan bonitas.Me viste con su acento argentino, esperando a que acepte sus proposiciones decentes, y no tan decentes. Y me ha bautizado como "Niñita Miedosa"
Contigo siempre todo era deprisa y corriendo, el tiempo nunca fue nuestro aliado. Me asfixiaba, me agotaba, me cansaba.
Con él... sigo teniendo la sensación de que en cualquier momento todo se perdera. Entonces vivo así nuestros instantes.
Espero, no vivo, solo espero.
Me gustaría rendirme. Me gustaría buscarte, acurrucarme entre tus brazos hoy, ahora... no quiero que me quieras. No quiero que me digas que todo va a salir bien. No quiero que entres en mi vida.
Solo... echo de menos que me acaricies la mejilla izquierda, como cuando subía en tu coche, y me mires por el retrovisor para decirme bonita.
Solo echo de menos tu manera de quererme. Tu vida, tus pequeñas cosas, tus miedos... y esa parte de mi que Cristian me pide que le enseñe.
¿Te acuerdas?
-¿Como estás?
*Contigo bien.
-¿Y sin mi?
*Pues... sin ti.
Y siempre estare sin ti.
... No le quise en el primer instante. Y a veces pienso... que le querre cada uno de los que estan por llegar.
La vida es así... o así dejo que sea.
Un nuevo instante
-¿Lo estas pasando bien?
*Si… todo esto es muy bonito. Parece mentira que lleve tantos años viviendo tan cerca de aquí, y nunca lo allá visto.
-¿No tienes nada que preguntarme?
*Mmmmmm… ¿Debería?
-No sé… me da la sensación de que no tienes ningún interés en mi. No sé si sabes que me gustas mucho. ¿Lo sabes?
*No me conoces.
-Para eso quedamos, por eso estoy aquí contigo…
Me abrazo. Me devolvió por un instante a la vida, me hizo sentir que hay segundas oportunidades, pero ¿Por cuánto tiempo?)
-Quiero besarte.
*Yo…
-¿Qué te pasa?
*No lo sé.
-¿Sabes algo? Nunca sabes que preguntarme, nunca sabes donde ir, nunca sabes si quieres volver a verme.
*Lo siento… sé que soy odiosa.
-No lo eres joder… eres una hija de puta.
*Hombre gracias, le daré tus recuerdos a mi madre.
-Joder es un decir.
*Ya… es para romper la tensión.
-Solo quiero besarte.
*Y yo quiero ser rica.
Que lo intente, no significa que pueda. Cada vez que intentaba acercarme a él… venían a mi mente pequeños flases de esa vida ya vivida, de ese sueño sin acabar, pero ya finalizado. Me odie por él, y por mi… odie estropear una tarde tan bonita, por comparar sus voces, sus gestos, su amor. Estábamos sentados en una mesa en una ladera, con vistas a un pantano y mientras yo trataba de ignorar ese silencio que se había acomodado entre nuestras bocas… él a pesar de todo, seguía diciendo que las mejores vistas era tenerme a su lado.
El regreso a casa lo hicimos en silencio. Bromeaba… yo asentía, mientras perdía mis sueños en el alcen de la carretera, en cada casa por terminar, en fachadas húmedas todavía de las lluvias... abrí la ventanilla y él me dijo que la volviera a cerrar. Tenía la calefacción puesta… y yo necesitaba respirar. Tenía tantas cosas que decirle, que por un momento quise coger su mano tan fuerte, que entendiera que lo que me pasaba es que tenía miedo. No lo hice, me acurruque como pude, teniendo en cuenta que el cinturón apenas me dejaba moverme.
Un semáforo en rojo. No sé que me dijo que le di una bofetada. Fue algo casual, sin intención… un juego, una broma. Estuvimos prácticamente toda la tarde así… él me sujeto las manos, y se acerco a mi.
Ya no existían centímetros entre nuestras bocas… ya no existía el aire, ni posibilidad de escapar. No cerré los ojos. Quería aprender ese nuevo momento. Quería saber a que sabían sus besos.
Esta mañana antes de entrar a trabajar recibí un mensaje de él.
Comienzo a sentir que ya no puedo pasar mucho tiempo lejos de ti…”
*Y yo comienzo a sentir que te puedo querer…
Solo lo pensé. Solo se lo dije en silencio, solo…
*Si… todo esto es muy bonito. Parece mentira que lleve tantos años viviendo tan cerca de aquí, y nunca lo allá visto.
-¿No tienes nada que preguntarme?
*Mmmmmm… ¿Debería?
-No sé… me da la sensación de que no tienes ningún interés en mi. No sé si sabes que me gustas mucho. ¿Lo sabes?
*No me conoces.
-Para eso quedamos, por eso estoy aquí contigo…
Me abrazo. Me devolvió por un instante a la vida, me hizo sentir que hay segundas oportunidades, pero ¿Por cuánto tiempo?)
-Quiero besarte.
*Yo…
-¿Qué te pasa?
*No lo sé.
-¿Sabes algo? Nunca sabes que preguntarme, nunca sabes donde ir, nunca sabes si quieres volver a verme.
*Lo siento… sé que soy odiosa.
-No lo eres joder… eres una hija de puta.
*Hombre gracias, le daré tus recuerdos a mi madre.
-Joder es un decir.
*Ya… es para romper la tensión.
-Solo quiero besarte.
*Y yo quiero ser rica.
Que lo intente, no significa que pueda. Cada vez que intentaba acercarme a él… venían a mi mente pequeños flases de esa vida ya vivida, de ese sueño sin acabar, pero ya finalizado. Me odie por él, y por mi… odie estropear una tarde tan bonita, por comparar sus voces, sus gestos, su amor. Estábamos sentados en una mesa en una ladera, con vistas a un pantano y mientras yo trataba de ignorar ese silencio que se había acomodado entre nuestras bocas… él a pesar de todo, seguía diciendo que las mejores vistas era tenerme a su lado.
El regreso a casa lo hicimos en silencio. Bromeaba… yo asentía, mientras perdía mis sueños en el alcen de la carretera, en cada casa por terminar, en fachadas húmedas todavía de las lluvias... abrí la ventanilla y él me dijo que la volviera a cerrar. Tenía la calefacción puesta… y yo necesitaba respirar. Tenía tantas cosas que decirle, que por un momento quise coger su mano tan fuerte, que entendiera que lo que me pasaba es que tenía miedo. No lo hice, me acurruque como pude, teniendo en cuenta que el cinturón apenas me dejaba moverme.
Un semáforo en rojo. No sé que me dijo que le di una bofetada. Fue algo casual, sin intención… un juego, una broma. Estuvimos prácticamente toda la tarde así… él me sujeto las manos, y se acerco a mi.
Ya no existían centímetros entre nuestras bocas… ya no existía el aire, ni posibilidad de escapar. No cerré los ojos. Quería aprender ese nuevo momento. Quería saber a que sabían sus besos.
Esta mañana antes de entrar a trabajar recibí un mensaje de él.
Comienzo a sentir que ya no puedo pasar mucho tiempo lejos de ti…”
*Y yo comienzo a sentir que te puedo querer…
Solo lo pensé. Solo se lo dije en silencio, solo…
Sin fecha de caducidad
Eran las 17:00 de la tarde, las calles estaban desiertas, tan solo se escuchaban murmullos, risas lejanas, y el tacón de mis botas marcando un paso firme.
Desde que termino mi historia con él, no había vuelto a quedar con nadie. No por guardarle un luto, o porque se mereciera un tiempo para que se pensara las cosas y así darle otra oportunidad… simplemente, no quería.
Puedo deciros como se llama, su edad, como es… todo, puedo hablar de él con quien quiera, cuando quiera, donde quiera… puedo hacer algo a lo que no estaba acostumbrada. Algo que nunca me prohibieron, pero debía de ser así. Hay amores mudos, sordos, ciegos, hay amores que solo viven entre dos cuerpos, en camas desnudas de ropas y llenas de posturas, de besos, de caricias… hay amores que solo nacieron para sentirlos, pero no para contarlos.
Y quise escapar. Me acorralo.
Todo iba bien, me interrogo sobre mi vida, y yo me perdí en sus ojos, en la puesta de sol, en las olas del mar, en la camarera que no se enteraba de nada y pretendía cobrarnos lo que había consumido toda la terraza… entonces…
-¿Cuál fue tu último novio?
*Uy… yo de esos temas no hablo.
-Va… ¿Cuántos has tenido?
*¿Es importante?
-Si… creo que ahí voy a encontrar porque tienes miedo.
*¿Miedo? Jajaja me acabas de conocer, no sabes como soy…
-Por eso. Estas atenta en todo, te das cuenta de lo que esta pasando ahí donde no estás. No estas aquí. Y yo solo quiero tratar de saber de que color son tus ojos.
*Somos diferentes, que tu veas unas cosas mas importantes… no tienes porque serlo para mi.
-¿Qué te hizo?
No dije nada. Me quede en silencio mirando como el sol se despedía de nosotros, y en silencio me decía a mi misma que siempre sería así. Intentaría conocer a otros hombres, evitando en todo momento que llegaran a tocarme. Supongo que intuyo el gesto triste de mi cara… ¿Cómo podía decirle a un desconocido que me ayude a salvarme? ¿Qué tengo pánico?
*Duro 3 años.
-Buf… una vida entera…
*Realmente no fuimos novios.
-¿Ah no? ¿Entonces?
*Eh…
-¿Qué pasa que iba contigo cuando le apetecía?
*Bueno, yo… supongo que fue así.
-Que cabrón…
Si. Que cabrón… él siempre se esforzaba en que le odiara. Siempre me repetía que no le merecía…
*Ya volverá.
-¿Tú crees?
*Desde que nos conocimos, la historia siempre ha sido así.
-Pero ahora estoy yo.
La cita termino dando un paseo. No hubo un beso de esos de película. Hubo una propuesta de cita. Hubo un mensaje al poco de despedirnos dándome las gracias por la tarde que pasamos. Volvimos a vernos por la noche, casualmente… y hoy me mando un mensaje de buenos días… con su dosis de dulzura.
No es él. Ni es el repartidor… es… Cristian. Alguien al que no le he dado nada, y solo quiere acariciarme el alma.
PD: Gracias por seguir ahí
Desde que termino mi historia con él, no había vuelto a quedar con nadie. No por guardarle un luto, o porque se mereciera un tiempo para que se pensara las cosas y así darle otra oportunidad… simplemente, no quería.
Puedo deciros como se llama, su edad, como es… todo, puedo hablar de él con quien quiera, cuando quiera, donde quiera… puedo hacer algo a lo que no estaba acostumbrada. Algo que nunca me prohibieron, pero debía de ser así. Hay amores mudos, sordos, ciegos, hay amores que solo viven entre dos cuerpos, en camas desnudas de ropas y llenas de posturas, de besos, de caricias… hay amores que solo nacieron para sentirlos, pero no para contarlos.
Y quise escapar. Me acorralo.
Todo iba bien, me interrogo sobre mi vida, y yo me perdí en sus ojos, en la puesta de sol, en las olas del mar, en la camarera que no se enteraba de nada y pretendía cobrarnos lo que había consumido toda la terraza… entonces…
-¿Cuál fue tu último novio?
*Uy… yo de esos temas no hablo.
-Va… ¿Cuántos has tenido?
*¿Es importante?
-Si… creo que ahí voy a encontrar porque tienes miedo.
*¿Miedo? Jajaja me acabas de conocer, no sabes como soy…
-Por eso. Estas atenta en todo, te das cuenta de lo que esta pasando ahí donde no estás. No estas aquí. Y yo solo quiero tratar de saber de que color son tus ojos.
*Somos diferentes, que tu veas unas cosas mas importantes… no tienes porque serlo para mi.
-¿Qué te hizo?
No dije nada. Me quede en silencio mirando como el sol se despedía de nosotros, y en silencio me decía a mi misma que siempre sería así. Intentaría conocer a otros hombres, evitando en todo momento que llegaran a tocarme. Supongo que intuyo el gesto triste de mi cara… ¿Cómo podía decirle a un desconocido que me ayude a salvarme? ¿Qué tengo pánico?
*Duro 3 años.
-Buf… una vida entera…
*Realmente no fuimos novios.
-¿Ah no? ¿Entonces?
*Eh…
-¿Qué pasa que iba contigo cuando le apetecía?
*Bueno, yo… supongo que fue así.
-Que cabrón…
Si. Que cabrón… él siempre se esforzaba en que le odiara. Siempre me repetía que no le merecía…
*Ya volverá.
-¿Tú crees?
*Desde que nos conocimos, la historia siempre ha sido así.
-Pero ahora estoy yo.
La cita termino dando un paseo. No hubo un beso de esos de película. Hubo una propuesta de cita. Hubo un mensaje al poco de despedirnos dándome las gracias por la tarde que pasamos. Volvimos a vernos por la noche, casualmente… y hoy me mando un mensaje de buenos días… con su dosis de dulzura.
No es él. Ni es el repartidor… es… Cristian. Alguien al que no le he dado nada, y solo quiere acariciarme el alma.
PD: Gracias por seguir ahí