Acompáñame... a estar sola
“Acompáñame a estar solo, a purgarme los fantasmas, a meternos en la cama sin tocarnos.
Acompáñame al misterio de no hecernos compañía, a dormir sin pretender que pase nada.
Acompáñame a estar solo…
Acompáñame al silencio de charlar sin las palabras.
A saber que estás ahí y yo a tu lado.
Acompáñame a lo absurdo de abrazarnos sin contacto, tú en tu sitio, yo en el mío, como un ángel de la guarda.
(Acompáñame a estar solo)
Acompáñame a decir sin las palabras, lo bendito que es tenerte y serte infiel solo con esta soledad.
Acompáñame a quererte sin decirlo, a tocarte sin rozar ni el reflejo de tu piel a contraluz…
A pensar en mí para vivir por ti.
Acompáñame a estar solo, para calibrar mis miedos, para envenenar de a poco mis recuerdos, para quererme un poquito y así quererte como quiero, para desintoxicarme del pasado.
Y si se apagan las luces, y si se enciende el infierno, y si me siento perdido se que tú estarás conmigo, con un beso de rescate.
Acompáñame a decir sin las palabras, lo bendito que es tenerte y serte infiel por esta vez.
Acompáñame
a quererte sin decirlo
a tocarte sin rozar ni el reflejo de tu piel a contraluz
a pensar en mí para vivir por ti... (por esta vez)”
*Ricardo Arjona*
…
Hoy es una de esas noches en las que empeñaría cada uno de nuestros recuerdos, para volver a retorcerme en su piel. Y no puedo.
Será que estamos a vísperas de Luna Llena, que despierta mi vena romántica, o que de por si vivo en una nube de nostalgia. No lo sé. Pero esta noche, si pudiera, volvería con él.
Solo para que me recuerde como sonaba mi nombre en sus labios, después de hacer el amor. O como buscaba mi cuerpo, o…
(Te echo de menos, y no… no te odio. Sé que es tu única ilusión. Conseguir que te deteste. ¿Eso te haría sentir menos culpable? Solo tenías que hacer una cosa. Quererme. Solo quererme cuando estabas conmigo. Lo sé… era poco. Pero era algo. ¿Migajas? Tal vez. ¿Te mendigo amor? No.
Pido recuperar esa sensación de sentirse única, entre las únicas. Pido que me susurres que me amas y sienta que lo haces. Pido… no tener que cerrar los ojos e intentar formas una imagen de ti limpia, transparente, nitida.
Extender la mano y acariciarte)
Hoy es una de esas noches en las que empeñaría cada uno de nuestros recuerdos…
Para volver a sentir, que después de ti, no hay después.
¿Me acompañarías?
Hasta que el Miedo nos separe
“Aunque nunca te engañe en mis sentimientos…”
Entre muchas otras cosas, esa fue una de las frases de su e-mail de despedida. ¿Podéis creerlo? Si. Se despidió de mi, con un e-mail. Me pidió como de costumbre que me olvidara de él pronto.
Para que podáis entender mi historia, antes, hay que vivirla.
Siempre he dicho, que toda historia de amantes, sigue los mismo patrones. Un casado infiel, y un amante. Uno llevara como pueda las riendas de la relación, y otro, se dejara llevar. Intentara amoldarse, adaptara su tiempo, sus cosas, su vida, y los instantes de esta, a la del otro. Esos son los patrones.
El fondo, lo que esconde, esa es la historia.
Estoy convencida, que si ahora mismo le llamase, o le buscase, le encontraría.
Pero eso, no es Amor.
Mi madre me dijo hace ya algún tiempo, que después del amor de los primeros años, de la pasión, del conocerse, y las primeras peleas… llega la costumbre. La necesidad, el cariño, el día a día.
“Todo tienes que aceptarlo según venga…todo tiene su lado bonito”
Tenía razón.
Os puedo asegurar, que mi madre sabe vivir sin mi padre. Pero no sin verlo.
-Si tu padre me dejara, si me dijera ahora que se divorcia, ya sea por otra mujer, o porque quiere estar solo… no hay cosa que mas daño me haría, que no volverle a ver. Es algo mío… nunca podré explicártelo hija. Tú mejor que nadie, por ser la mayor, sabe lo que he vivido con él, quizá por eso entiendas esto… No vivimos un amor de esos que hacen daño, pero le quiero.
Me hubiese gustado decirle que yo si viví un amor de esos… que hacen daño.
Y ni siquiera pude susurrar que me hacía daño. Ni a él.
Supongo que todos vosotros habréis escuchado alguna vez “Todo va a salir bien”
Tal vez hallan acabado esa frase con un “Te lo prometo”
Nunca le prometí nada. Quería que se sintiera a gusto conmigo, que no se sintiera forzado a nada.
Sentir… sentir…
Hubo una noche.
La mujer supo de mi existencia. Le mande un mensaje, y él vino. Discutieron, ella le echo de casa. Estuvo una semana en casa de un amigo. Estuve una semana sin saber de él.
Todo esto me lo explico en una llamada de 30 minutos. Me extraño. Sus llamadas siempre eran breves… justas. “Te quiero, te echo de menos, ¿Sonríes?...” y poco mas.
Esta llamada solo fue un aviso. Unas normas, unas pautas, unas reglas.
-Aquella noche en el MSN, cuando te dije que ella quería hablar contigo y dije no conocerte de nada… lo siento, ella estaba ahí, leyendo…
En media hora, solo pude contener la respiración, las lágrimas, los sueños que se precipitaban por mis manos, y las promesas que nunca me hizo. La vida me esperaba fuera… pero yo no estaba preparada todavía para vivirla.
-Tiene tú número de teléfono, si te llamase, si te mandara algún mensaje, o se pusiera contigo en contacto… niega cualquier relación entre nosotros por favor.
Antes de colgar me dijo que me quería. Yo solo lloré.
Me eche en el sofá, me tape con la manta hasta arriba y lloré.
Nunca pude explicarle esto a nadie.
En esa semana que no supe nada de él… no pensé en ningún momento si era un cabrón, o un hijo de puta, como me sugerio él posteriormente que lo pensara, que se lo merecía.
Solo pensé si estaría bien, si tendría problemas, y que no era justo que yo siguiera con mi vida, como si nada, y él estuviese perdiendo una por una las piezas de su vida.
Han pasado algo mas de 4 meses de aquel e-mail.
Nuestros ojos no han vuelto a cruzarse. No sé si volverá. Sé que no quiero que vuelva.
No porque no le quiera, sino porque me duele.
Viví demasiado deprisa, para poder seguirlo.
No sé que pasara mañana, no sé si llegaremos el repartidor y yo a quedar para cenar, o comer, o tomarnos un café. No sé si seremos capaces de sentarnos frente a frente, o seguir parados uno delante del otro, mientras él me explica muy por encima que no esta preparado, que lo ha pasado mal con su divorcio… y yo en silencio intento hacerle sentir que lo entiendo.
Solo sé… (Que intente que todo saliera bien hasta el último instante, te lo prometo) que lo intente. Le dí mis mejores sonrisas, mis mejores besos, mis mejores caricias. Un te quiero en 3 años, muchas citas, mucho follar y otros tantos de hacer el amor. (Con el tiempo los compaginamos) Un regalo.
Ni una foto. Un retraso menstrual. Un susto. Mucho miedo. Ausencias, esperas. Llamadas que no se hicieron, navidades sola, cumpleaños esperando hasta el último segundo que se acordara. Una vida.
Lo intente… pero no pude conseguir verlo cada día, Mama.
Entre muchas otras cosas, esa fue una de las frases de su e-mail de despedida. ¿Podéis creerlo? Si. Se despidió de mi, con un e-mail. Me pidió como de costumbre que me olvidara de él pronto.
Para que podáis entender mi historia, antes, hay que vivirla.
Siempre he dicho, que toda historia de amantes, sigue los mismo patrones. Un casado infiel, y un amante. Uno llevara como pueda las riendas de la relación, y otro, se dejara llevar. Intentara amoldarse, adaptara su tiempo, sus cosas, su vida, y los instantes de esta, a la del otro. Esos son los patrones.
El fondo, lo que esconde, esa es la historia.
Estoy convencida, que si ahora mismo le llamase, o le buscase, le encontraría.
Pero eso, no es Amor.
Mi madre me dijo hace ya algún tiempo, que después del amor de los primeros años, de la pasión, del conocerse, y las primeras peleas… llega la costumbre. La necesidad, el cariño, el día a día.
“Todo tienes que aceptarlo según venga…todo tiene su lado bonito”
Tenía razón.
Os puedo asegurar, que mi madre sabe vivir sin mi padre. Pero no sin verlo.
-Si tu padre me dejara, si me dijera ahora que se divorcia, ya sea por otra mujer, o porque quiere estar solo… no hay cosa que mas daño me haría, que no volverle a ver. Es algo mío… nunca podré explicártelo hija. Tú mejor que nadie, por ser la mayor, sabe lo que he vivido con él, quizá por eso entiendas esto… No vivimos un amor de esos que hacen daño, pero le quiero.
Me hubiese gustado decirle que yo si viví un amor de esos… que hacen daño.
Y ni siquiera pude susurrar que me hacía daño. Ni a él.
Supongo que todos vosotros habréis escuchado alguna vez “Todo va a salir bien”
Tal vez hallan acabado esa frase con un “Te lo prometo”
Nunca le prometí nada. Quería que se sintiera a gusto conmigo, que no se sintiera forzado a nada.
Sentir… sentir…
Hubo una noche.
La mujer supo de mi existencia. Le mande un mensaje, y él vino. Discutieron, ella le echo de casa. Estuvo una semana en casa de un amigo. Estuve una semana sin saber de él.
Todo esto me lo explico en una llamada de 30 minutos. Me extraño. Sus llamadas siempre eran breves… justas. “Te quiero, te echo de menos, ¿Sonríes?...” y poco mas.
Esta llamada solo fue un aviso. Unas normas, unas pautas, unas reglas.
-Aquella noche en el MSN, cuando te dije que ella quería hablar contigo y dije no conocerte de nada… lo siento, ella estaba ahí, leyendo…
En media hora, solo pude contener la respiración, las lágrimas, los sueños que se precipitaban por mis manos, y las promesas que nunca me hizo. La vida me esperaba fuera… pero yo no estaba preparada todavía para vivirla.
-Tiene tú número de teléfono, si te llamase, si te mandara algún mensaje, o se pusiera contigo en contacto… niega cualquier relación entre nosotros por favor.
Antes de colgar me dijo que me quería. Yo solo lloré.
Me eche en el sofá, me tape con la manta hasta arriba y lloré.
Nunca pude explicarle esto a nadie.
En esa semana que no supe nada de él… no pensé en ningún momento si era un cabrón, o un hijo de puta, como me sugerio él posteriormente que lo pensara, que se lo merecía.
Solo pensé si estaría bien, si tendría problemas, y que no era justo que yo siguiera con mi vida, como si nada, y él estuviese perdiendo una por una las piezas de su vida.
Han pasado algo mas de 4 meses de aquel e-mail.
Nuestros ojos no han vuelto a cruzarse. No sé si volverá. Sé que no quiero que vuelva.
No porque no le quiera, sino porque me duele.
Viví demasiado deprisa, para poder seguirlo.
No sé que pasara mañana, no sé si llegaremos el repartidor y yo a quedar para cenar, o comer, o tomarnos un café. No sé si seremos capaces de sentarnos frente a frente, o seguir parados uno delante del otro, mientras él me explica muy por encima que no esta preparado, que lo ha pasado mal con su divorcio… y yo en silencio intento hacerle sentir que lo entiendo.
Solo sé… (Que intente que todo saliera bien hasta el último instante, te lo prometo) que lo intente. Le dí mis mejores sonrisas, mis mejores besos, mis mejores caricias. Un te quiero en 3 años, muchas citas, mucho follar y otros tantos de hacer el amor. (Con el tiempo los compaginamos) Un regalo.
Ni una foto. Un retraso menstrual. Un susto. Mucho miedo. Ausencias, esperas. Llamadas que no se hicieron, navidades sola, cumpleaños esperando hasta el último segundo que se acordara. Una vida.
Lo intente… pero no pude conseguir verlo cada día, Mama.
Solo... por si acaso...
-Si pudieras volver a verlo, ¿Qué le dirías?
…
Miércoles, 20 de Junio del 2005.
Vino a buscarme, aproximadamente eran estas horas de la noche, me subí en su coche, quedamos en el mismo sitio de siempre. Esa gran avenida que une y separa todo. Cerré la puerta con cuidado, como si al hacer mas ruido, fuera a romper el sueño.
No me beso. No rozo mi mejilla izquierda como solía hacer, ni me miro a los ojos… siempre lo hacía. Me miraba, y me miraba…y me miraba.
Arranco, no sé muy bien a donde quería llevarme, o si quería llevarme algún sitio. Cuando aparco, solo sé que la luna llena se reflejaba en el mar, y estuvimos largo tiempo en silencio. Se acurruco en mi. Echo su asiento hacía atrás, y apoyo su cabeza en mis piernas. Cerro los ojos… y me hablo.
Se disculpo porque llevaba sin afeitarse un par de días. Quizá tres. Entonces me miro… después de mas de una hora juntos, me miro.
Jamás podré describir aquella mirada. Es mas… aseguraría, que no existe la palabra que lo haga. Si hubiese podido, le hubiera salvado de esa pena, de ese miedo, de esas dudas.
Empezó a despedirse de mi.
No me dijo adiós. Nunca lo hizo.
Me miro… y levanto la cabeza ligeramente para besarme. No fue un beso dulce, ni un roce sin mas… solo me dijo esas cosas que no llegamos a entender por mucho que nos las expliquen.
Cuando el silencio se hizo con el pequeño espacio del coche… puso la radio. No sonaba nada especial, estaba mal sintonizada. Y como de costumbre, toda canción que nos acompaño en nuestro paseo… hablaba de nosotros.
No de amantes. No de amores imposibles. No de historias sin final.
Solo… de nosotros.
Me cogió de la mano, la apretó fuerte y volvió a buscar una vez mas mis ojos.
-Lo siento.
*¿El que?
-Hacerte daño.
Sonreí… y memorice ese nuevo instante en mi retina.
…
-¿Eso le dirías?
*Le diría que de aquello, hace ya dos años. Que después de esa noche, hubieron muchas otras. Muchos intentos de despedida.
-¿Y que le quieres?
*¿Tú crees que se puede querer a alguien que te deja sola? Perdón… ¿Tú crees que se puede querer a alguien que nunca esta?
-Tú en cierta parte tampoco estuviste para él.
*Pero le dejaba llegar.
…
Miércoles, 20 de Junio del 2005.
Vino a buscarme, aproximadamente eran estas horas de la noche, me subí en su coche, quedamos en el mismo sitio de siempre. Esa gran avenida que une y separa todo. Cerré la puerta con cuidado, como si al hacer mas ruido, fuera a romper el sueño.
No me beso. No rozo mi mejilla izquierda como solía hacer, ni me miro a los ojos… siempre lo hacía. Me miraba, y me miraba…y me miraba.
Arranco, no sé muy bien a donde quería llevarme, o si quería llevarme algún sitio. Cuando aparco, solo sé que la luna llena se reflejaba en el mar, y estuvimos largo tiempo en silencio. Se acurruco en mi. Echo su asiento hacía atrás, y apoyo su cabeza en mis piernas. Cerro los ojos… y me hablo.
Se disculpo porque llevaba sin afeitarse un par de días. Quizá tres. Entonces me miro… después de mas de una hora juntos, me miro.
Jamás podré describir aquella mirada. Es mas… aseguraría, que no existe la palabra que lo haga. Si hubiese podido, le hubiera salvado de esa pena, de ese miedo, de esas dudas.
Empezó a despedirse de mi.
No me dijo adiós. Nunca lo hizo.
Me miro… y levanto la cabeza ligeramente para besarme. No fue un beso dulce, ni un roce sin mas… solo me dijo esas cosas que no llegamos a entender por mucho que nos las expliquen.
Cuando el silencio se hizo con el pequeño espacio del coche… puso la radio. No sonaba nada especial, estaba mal sintonizada. Y como de costumbre, toda canción que nos acompaño en nuestro paseo… hablaba de nosotros.
No de amantes. No de amores imposibles. No de historias sin final.
Solo… de nosotros.
Me cogió de la mano, la apretó fuerte y volvió a buscar una vez mas mis ojos.
-Lo siento.
*¿El que?
-Hacerte daño.
Sonreí… y memorice ese nuevo instante en mi retina.
…
-¿Eso le dirías?
*Le diría que de aquello, hace ya dos años. Que después de esa noche, hubieron muchas otras. Muchos intentos de despedida.
-¿Y que le quieres?
*¿Tú crees que se puede querer a alguien que te deja sola? Perdón… ¿Tú crees que se puede querer a alguien que nunca esta?
-Tú en cierta parte tampoco estuviste para él.
*Pero le dejaba llegar.
Tocada... ¿Y Hundida?
Siento el retraso... o quizá no.
No tengo nada nuevo que contar, pero si mucho que callar... en verdad tengo algo dentro que me impide sacarlo todo fuera.
Ayer por la mañana estaba en la cafeteria de siempre, tomandome mi cafe solo, largo,en vaso, escuchando a quienes venian conmigo, mientras de fondo decían "Esta ausente" y seguía haciendo como si la cosa no fuera conmigo, hasta que de repente rompi el silencio con un "No puedo"
Me levante de la silla buscando con desesperacion el baño, mientras lloraba.
Realmente, no podía, y no puedo.
No puedo ser clara, porque no sé que me duele por dentro, o que esta fuera de su sitio.
"¿Quereis escuchar algo bonito? preguntarle a alguien por el día en que nacio. Lo que os cuente, sera mentira. Porque sera una historia... y toda historia, es bonita"
Prometo escribir entre sueños, bostezos, sollozos, y medias sonrisas, apretones de manos, caricias suicidas... una historia.
Quizá bonita. Quizá diferente. Quizá... distinta.
No tengo nada nuevo que contar, pero si mucho que callar... en verdad tengo algo dentro que me impide sacarlo todo fuera.
Ayer por la mañana estaba en la cafeteria de siempre, tomandome mi cafe solo, largo,en vaso, escuchando a quienes venian conmigo, mientras de fondo decían "Esta ausente" y seguía haciendo como si la cosa no fuera conmigo, hasta que de repente rompi el silencio con un "No puedo"
Me levante de la silla buscando con desesperacion el baño, mientras lloraba.
Realmente, no podía, y no puedo.
No puedo ser clara, porque no sé que me duele por dentro, o que esta fuera de su sitio.
"¿Quereis escuchar algo bonito? preguntarle a alguien por el día en que nacio. Lo que os cuente, sera mentira. Porque sera una historia... y toda historia, es bonita"
Prometo escribir entre sueños, bostezos, sollozos, y medias sonrisas, apretones de manos, caricias suicidas... una historia.
Quizá bonita. Quizá diferente. Quizá... distinta.
Amar, después de Amarte.
Mientras me miraba fijamente, sujetaba mi cabeza entre sus manos, acercandose, acercandome, humedeciendo lo poco que quedaba intacto de él...
-¿Sabes que es lo que me gusta mas de ti?
*Que coma chicle mientras intentas besarme.
-A parte de eso.
*Que me las ingenie para follar cuando yo quiera.
-A parte...
*Eh...
-Que no te des cuenta de lo bonita que eres. Porque al no saberlo, al no valorarlo, puedo llegar a ti sin tener que escalar, bordear, saltar... corazas. Extiendo la mano, y sé con toda seguridad que este donde este, llegare a ti.
*¿Algún día, cuando la extiendas, habra alguna posibilidad de que este ahí?
-Siempre.
*Pero... de verdad. ¿Podre abrir los ojos y verte?
Quiero cansarme de ti. Aburrirme de ti. No sé... eso que todas las parejas acaban dandose con el tiempo. Y que podamos ser una de esas parejas que cuando llega el verano hacen cola en los juzgados.
Para volver a únirme a ti.
Dicen que las fotos, nos roban el alma. Que los diarios se inventaron para dar forma a los recuerdos que no se palpan.
Los besos, son caricias que mas que rozar... anudan unas manos desamparadas. Sin exito de un para siempre, pero con la ilusión de un tal vez.
Yo no tengo nada. Lo borre. Me equivoque. Pensé quiza muy deprisa, que borrando cada detalle... borraba nuestra historia. Pero él la escribio dentro de mi.
Y solo por hacerme sentir esa sensación de que todo podía salir bien... solo por eso... (Merecio la pena conocerte) sonrio, cuando le recuerdo.
Buenas noches.
-¿Sabes que es lo que me gusta mas de ti?
*Que coma chicle mientras intentas besarme.
-A parte de eso.
*Que me las ingenie para follar cuando yo quiera.
-A parte...
*Eh...
-Que no te des cuenta de lo bonita que eres. Porque al no saberlo, al no valorarlo, puedo llegar a ti sin tener que escalar, bordear, saltar... corazas. Extiendo la mano, y sé con toda seguridad que este donde este, llegare a ti.
*¿Algún día, cuando la extiendas, habra alguna posibilidad de que este ahí?
-Siempre.
*Pero... de verdad. ¿Podre abrir los ojos y verte?
Quiero cansarme de ti. Aburrirme de ti. No sé... eso que todas las parejas acaban dandose con el tiempo. Y que podamos ser una de esas parejas que cuando llega el verano hacen cola en los juzgados.
Para volver a únirme a ti.
Dicen que las fotos, nos roban el alma. Que los diarios se inventaron para dar forma a los recuerdos que no se palpan.
Los besos, son caricias que mas que rozar... anudan unas manos desamparadas. Sin exito de un para siempre, pero con la ilusión de un tal vez.
Yo no tengo nada. Lo borre. Me equivoque. Pensé quiza muy deprisa, que borrando cada detalle... borraba nuestra historia. Pero él la escribio dentro de mi.
Y solo por hacerme sentir esa sensación de que todo podía salir bien... solo por eso... (Merecio la pena conocerte) sonrio, cuando le recuerdo.
Buenas noches.
Ser o no Ser
La simpleza de algunos hombres llega a límites insospechados.
El otro día me paso algo gracioso, curioso, extraño, donde trabajo.
Fue hace dos semanas. Después de estar de un lado para otro atendiendo, sonriendo, fingiendo interés, cuando he de reconocer, que la gran mayoría de las veces tengo el tiempo pegado en el culo, como para invertirlo en escuchar todas las cosas que tiene la gente en su cabeza, pero en fin… es lo que hay… ahí aparece un tio de la nada, persiguiéndome, literalmente.
Cuando digo perseguir, quiero decir, haciéndome preguntas absurdas, que dudo mucho que le interesaran en absoluto. Digamos que quería hablar, o llamar minimamente mi atención, bien sabe dios para que.
Lo único que consiguió es que le rehuyera mas, y me limitara única y exclusivamente a decir “Si, no, entiendo, claro…” Y si la respuesta debía de ser mas extensa entonces recurría a “Pregúntale a mi compañera, ella sabe mas”
Pero no, él erre que erre…
He de reconocer que soy bastante maniática en según que cosas. Eso sin olvidar mi lengua afilada. Jamás, por mucho que sepa que el comentario destructivo que voy a lanzar, va a hacer daño, me lo callaría.
Como alguien despierte en mi esa desconfianza, ese mal rollo, lo nota. Vamos si lo nota.
Y el tio para hablar se me acercaba demasiado. Lo suficiente como para darme cuenta que entre poco agraciado y feo, no había diferencias, que resultaba repelente.
Si… hay que ser retorcida para llegar a esas conclusiones, pero lo era.
Repelente en todos los sentidos de la palabra.
Hasta que sentencio todo con un “Oye, perdona… ¿Podría invitarte a tomar algo algún día?
Supongo que habréis escuchado esa frase tan típica de que cuando uno va a morir, su vida pasa rápido ante sus ojos. Pues eso me ocurrió a mi pensando que decirle, suavemente.
“Tengo novio, estoy casada, amante… que es muy liberal, pero es de un celoso… viuda… si, ya ves, tan joven y viuda… c,est la vie…”
¿Qué le dije?
Lo siento, pero no.
No lo sentía, ni mucho menos, es mas, si por mi hubiese sido le hubiera echado en el primer intercambio de palabras.
Lo que pasa es que el tio, no debió de captar muy bien ese no, porque desde que me lo dijo, le veo día si y día también.
Este Viernes pasado, iba con mi hermana dando un paseo, sobre las diez de la noche, hablando de nuestras cosas (No criticábamos a nadie, conste)
Y así pasan dos chicos, y justo el de mi vera suelta “Ha esta me la follaba yo toda”
Me falto aplaudirlo, y decirle que halagador.
Seguí como si nada, claro esta. Eso si, cuando llegue a casa me mire de arriba abajo, para ver si enseñaba mas de lo debido, para que aquel soltase el comentario.
Ayer, fuimos a la peluquería, he de reconocer que salimos bien guapas ambas.
Con nuestro pelo estropeado ,quemado ,y podrido del sol, playa, y cloro… bien liso, suave, brillante, listo para hacer un anuncio de esos de pantene pro-v.
Vamos a casa, doblamos la esquina… y se oye de fondo:
“Cuquiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii” (Intento de silbido fallido) Pero mirar, si son las vecinitas sexys.
Nos miramos mi hermana y yo de arriba abajo, tratando de entender el concepto sexy.
Con unas pintas que tiraban “Pá tras” pero con nuestro pelo bien liso y bonito.
Me reí por el entusiasmo del chico, a lo que respondió:
“Encima se ríe la tia”
*No, si te parece lloro, no te jode…
Portazo en el portal.
Y sí, vuelvo a lo de antes.
Entre el estar buenorra, y el ser resultona, hay un abismo.
Pero es que cierto sector masculino… ve a una mujer, y el resto ya sabéis… solo es imaginación.
Por eso, a vosotros, a ese grupo reducido de hombres que miráis mas allá… siento que tengáis que esforzaros tanto en demostrarnos que sois diferentes.
El otro día me paso algo gracioso, curioso, extraño, donde trabajo.
Fue hace dos semanas. Después de estar de un lado para otro atendiendo, sonriendo, fingiendo interés, cuando he de reconocer, que la gran mayoría de las veces tengo el tiempo pegado en el culo, como para invertirlo en escuchar todas las cosas que tiene la gente en su cabeza, pero en fin… es lo que hay… ahí aparece un tio de la nada, persiguiéndome, literalmente.
Cuando digo perseguir, quiero decir, haciéndome preguntas absurdas, que dudo mucho que le interesaran en absoluto. Digamos que quería hablar, o llamar minimamente mi atención, bien sabe dios para que.
Lo único que consiguió es que le rehuyera mas, y me limitara única y exclusivamente a decir “Si, no, entiendo, claro…” Y si la respuesta debía de ser mas extensa entonces recurría a “Pregúntale a mi compañera, ella sabe mas”
Pero no, él erre que erre…
He de reconocer que soy bastante maniática en según que cosas. Eso sin olvidar mi lengua afilada. Jamás, por mucho que sepa que el comentario destructivo que voy a lanzar, va a hacer daño, me lo callaría.
Como alguien despierte en mi esa desconfianza, ese mal rollo, lo nota. Vamos si lo nota.
Y el tio para hablar se me acercaba demasiado. Lo suficiente como para darme cuenta que entre poco agraciado y feo, no había diferencias, que resultaba repelente.
Si… hay que ser retorcida para llegar a esas conclusiones, pero lo era.
Repelente en todos los sentidos de la palabra.
Hasta que sentencio todo con un “Oye, perdona… ¿Podría invitarte a tomar algo algún día?
Supongo que habréis escuchado esa frase tan típica de que cuando uno va a morir, su vida pasa rápido ante sus ojos. Pues eso me ocurrió a mi pensando que decirle, suavemente.
“Tengo novio, estoy casada, amante… que es muy liberal, pero es de un celoso… viuda… si, ya ves, tan joven y viuda… c,est la vie…”
¿Qué le dije?
Lo siento, pero no.
No lo sentía, ni mucho menos, es mas, si por mi hubiese sido le hubiera echado en el primer intercambio de palabras.
Lo que pasa es que el tio, no debió de captar muy bien ese no, porque desde que me lo dijo, le veo día si y día también.
Este Viernes pasado, iba con mi hermana dando un paseo, sobre las diez de la noche, hablando de nuestras cosas (No criticábamos a nadie, conste)
Y así pasan dos chicos, y justo el de mi vera suelta “Ha esta me la follaba yo toda”
Me falto aplaudirlo, y decirle que halagador.
Seguí como si nada, claro esta. Eso si, cuando llegue a casa me mire de arriba abajo, para ver si enseñaba mas de lo debido, para que aquel soltase el comentario.
Ayer, fuimos a la peluquería, he de reconocer que salimos bien guapas ambas.
Con nuestro pelo estropeado ,quemado ,y podrido del sol, playa, y cloro… bien liso, suave, brillante, listo para hacer un anuncio de esos de pantene pro-v.
Vamos a casa, doblamos la esquina… y se oye de fondo:
“Cuquiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii” (Intento de silbido fallido) Pero mirar, si son las vecinitas sexys.
Nos miramos mi hermana y yo de arriba abajo, tratando de entender el concepto sexy.
Con unas pintas que tiraban “Pá tras” pero con nuestro pelo bien liso y bonito.
Me reí por el entusiasmo del chico, a lo que respondió:
“Encima se ríe la tia”
*No, si te parece lloro, no te jode…
Portazo en el portal.
Y sí, vuelvo a lo de antes.
Entre el estar buenorra, y el ser resultona, hay un abismo.
Pero es que cierto sector masculino… ve a una mujer, y el resto ya sabéis… solo es imaginación.
Por eso, a vosotros, a ese grupo reducido de hombres que miráis mas allá… siento que tengáis que esforzaros tanto en demostrarnos que sois diferentes.
Si las miradas hablasen...
...Vino igual que se fue, sin hacer ruido. Solo sentí su presencia, cuando al salir por la puerta, antes de decirme hasta luego, me acaricio la espalda.
Tiene 10 años mas que yo. Separado, y con un hijo.
¿Realmente os importa esto? No. Pero para que me entendais, tal vez si.
Poco antes de coger las vacaciones, me volvio a decir de quedar... pero solo una cita. O muchas citas, pero sin amor. Sin compromiso, sin confianza, sin amistad. Una atracción que se palpa, que se intuye, que se huele, pero nada mas. ¿Jugamos?
-No sabes lo que he sufrido en el Amor...
*Tú tampoco lo sabes.
Se divorcio porque su mujer le fue infiel.
¿Como curas heridas que tú has provocado en otra mujer?
¿Como te sientas con alguien y le dices... "Lo Siento"?
¿Realmente lo sientes, o sientes que él este pasando por eso?
Jamas, por intima que llegue a ser nuestra amistad, o atracción, o lo que sea, sabra de la existencia de él. Y mucho menos sabra el papel que jugue yo en su vida.
Una Amante consolando a un hombre engañado.
No. Una chica trantando de entender al chico que desde hace algo mas de medio año le dice día si y día también de quedar.
¿Sabeis que me dijo ayer?
Mientras os leía, a todos, a mis blogs, a mi gente, mis respuestas, mis ojitos mudos y de fondo... al recuerdo de él... hablaba con el repartidor.
Me dijo que necesitaba un cuento con final feliz. Me dijo que soy demasiado joven, con mucho futuro por delante, y me merezco algo mejor.
Yo solo le pregunte una cosa.
*¿Porque no me dices esto cuando me ves? ¿Porque me buscas? ¿Porque provocas el roce? ¿Porque me desnudas con la mirada y me vistes con tus palabras?
-Cuando estoy contigo, cuando te veo, me siento incapaz de decirte que no. Sé lo que tengo ahora, y creeme que es nada. Intento dar sentido a mi vida, y dudo que lo tenga, pero te veo y...
Hoy nos vimos.
Me saludo. Me pregunto como llebava el día. Y me dijo si habia contado ya algún cuento...
*A ti, mi cuento, te lo contare a ti.
Se acerco, me miro... y en ese instante, nuestra historia, siguio escribiendose.
Tiene 10 años mas que yo. Separado, y con un hijo.
¿Realmente os importa esto? No. Pero para que me entendais, tal vez si.
Poco antes de coger las vacaciones, me volvio a decir de quedar... pero solo una cita. O muchas citas, pero sin amor. Sin compromiso, sin confianza, sin amistad. Una atracción que se palpa, que se intuye, que se huele, pero nada mas. ¿Jugamos?
-No sabes lo que he sufrido en el Amor...
*Tú tampoco lo sabes.
Se divorcio porque su mujer le fue infiel.
¿Como curas heridas que tú has provocado en otra mujer?
¿Como te sientas con alguien y le dices... "Lo Siento"?
¿Realmente lo sientes, o sientes que él este pasando por eso?
Jamas, por intima que llegue a ser nuestra amistad, o atracción, o lo que sea, sabra de la existencia de él. Y mucho menos sabra el papel que jugue yo en su vida.
Una Amante consolando a un hombre engañado.
No. Una chica trantando de entender al chico que desde hace algo mas de medio año le dice día si y día también de quedar.
¿Sabeis que me dijo ayer?
Mientras os leía, a todos, a mis blogs, a mi gente, mis respuestas, mis ojitos mudos y de fondo... al recuerdo de él... hablaba con el repartidor.
Me dijo que necesitaba un cuento con final feliz. Me dijo que soy demasiado joven, con mucho futuro por delante, y me merezco algo mejor.
Yo solo le pregunte una cosa.
*¿Porque no me dices esto cuando me ves? ¿Porque me buscas? ¿Porque provocas el roce? ¿Porque me desnudas con la mirada y me vistes con tus palabras?
-Cuando estoy contigo, cuando te veo, me siento incapaz de decirte que no. Sé lo que tengo ahora, y creeme que es nada. Intento dar sentido a mi vida, y dudo que lo tenga, pero te veo y...
Hoy nos vimos.
Me saludo. Me pregunto como llebava el día. Y me dijo si habia contado ya algún cuento...
*A ti, mi cuento, te lo contare a ti.
Se acerco, me miro... y en ese instante, nuestra historia, siguio escribiendose.
¿Te puedo decir lo que siento...(en silencio)?
Ya no recuerdo los días que se deslizan entre mi cuerpo y el tuyo.
Un sin fin de horas que forman una distancia difícil.
Anoche, estaba especialmente triste.
Quizá, porque siempre que miro a mi alrededor y me doy cuenta de que no estás, estoy especialmente triste.
Es difícil de explicar, o de entender, o quizás ambas cosas.
Echar un vistazo a esos ruidos de siempre, ruidos que te pertenecen… unos pasos por el pasillo, una puerta que chirría, las gaviotas al despertar acariciando con su ir y venir constante el cielo, y quizás…de fondo, aquellos sueños que se despiden un día mas.
Darte cuenta que por completo que tengas el día, todo ordenado, colocado, sin una arruga a la vista o una mota de polvo que te haga ir corriendo a volver a dejarlo intacto…algo por dentro se estremece.
Y miro ahí. Ahí donde los ojos del mundo no fisgan. Ahí donde no se hunden dedos desconocidos… y me pierdo en un ataque de nostalgia, acompañado por unas gotas de rabia, en los momentos que me das, que te doy… en los instantes que quedan pendientes de vivirse o que quedan apoyados en la espera, de saber que no hay peor espera que aquella que no quiere realizarse.
¿Sabes lo peor de todo?
Saber que siempre será así.
Saber que sin querer… nos hemos susurrado mientras dormíamos que ninguno de los dos formaremos parte de nuestro día a día. Que nunca sabremos lo que es hartarnos el uno del otro. Yo te enseñare a quererme, y tú me querrás como a nadie… pero siempre entre los pliegues del silencio. En esa pequeña unión donde el sol recuerda lo que siente cuando nace y lo que lleva consigo, al anochecer.
Y estar aquí. Aún sabiendo que no vendrás.
Pero sigo estando aquí…me gusta creer en esto, o en ti.
Aunque quizá lo que realmente me gusta es ese ruido acogedor que me acompaña cada día, cada instante… y que a veces, entre los dos, lo detenemos.
...
-¿Puedes dejar que te ame? ... Por favor.
*¿Para que? ¿Para que me llenes el alma de pequeños momentos? ¿De trozos de ti? Hilvanando instantes, a lo que podría haber sido una vida.
-Solo dejame quererte así...
*¿En silencio?
Un sin fin de horas que forman una distancia difícil.
Anoche, estaba especialmente triste.
Quizá, porque siempre que miro a mi alrededor y me doy cuenta de que no estás, estoy especialmente triste.
Es difícil de explicar, o de entender, o quizás ambas cosas.
Echar un vistazo a esos ruidos de siempre, ruidos que te pertenecen… unos pasos por el pasillo, una puerta que chirría, las gaviotas al despertar acariciando con su ir y venir constante el cielo, y quizás…de fondo, aquellos sueños que se despiden un día mas.
Darte cuenta que por completo que tengas el día, todo ordenado, colocado, sin una arruga a la vista o una mota de polvo que te haga ir corriendo a volver a dejarlo intacto…algo por dentro se estremece.
Y miro ahí. Ahí donde los ojos del mundo no fisgan. Ahí donde no se hunden dedos desconocidos… y me pierdo en un ataque de nostalgia, acompañado por unas gotas de rabia, en los momentos que me das, que te doy… en los instantes que quedan pendientes de vivirse o que quedan apoyados en la espera, de saber que no hay peor espera que aquella que no quiere realizarse.
¿Sabes lo peor de todo?
Saber que siempre será así.
Saber que sin querer… nos hemos susurrado mientras dormíamos que ninguno de los dos formaremos parte de nuestro día a día. Que nunca sabremos lo que es hartarnos el uno del otro. Yo te enseñare a quererme, y tú me querrás como a nadie… pero siempre entre los pliegues del silencio. En esa pequeña unión donde el sol recuerda lo que siente cuando nace y lo que lleva consigo, al anochecer.
Y estar aquí. Aún sabiendo que no vendrás.
Pero sigo estando aquí…me gusta creer en esto, o en ti.
Aunque quizá lo que realmente me gusta es ese ruido acogedor que me acompaña cada día, cada instante… y que a veces, entre los dos, lo detenemos.
...
-¿Puedes dejar que te ame? ... Por favor.
*¿Para que? ¿Para que me llenes el alma de pequeños momentos? ¿De trozos de ti? Hilvanando instantes, a lo que podría haber sido una vida.
-Solo dejame quererte así...
*¿En silencio?