FRÍAS MIRADAS DE UN MES DE JUNIO
Sentir como sus ojos se clavan en tí, sentir como te atraviesan, como te traspasan como si allí no hubiera nadie.
Mirar y no ver nada, querer y no recordar a quien quieres, perder algo que ni siquiera buscaste.
Una sonrisa inutil, un buen gesto sin alguien que lo reciba, un miedo...
miedo a no recordar y no a que no te recuerden, miedo a ser tu sin serlo, miedo a perder tu esencia mientras el recipiente se mantiene.
Es muy dificil encajar esta derrota de la vida, ver como alguien querido te deja de querer, no porque el ya no te quiera sino porque te olvida. Porque muy a su pesar esa persona a la que buscas ya no está aunque siga delante tuya. Y todos sufrimos, unos más y otros menos, unos como si su propia piel se desgarrara y otros con un simple y hondo pesar, todos sentimos que algo se pierde con el paso de los días, con el paso de los segundos, en sus manos el tiempo es oro líquido que escapa sin poderlo remediar.
Y ante esto las lágrimas de una muerte en vida, los silencios por respuesta, los recuerdos de conversaciones futuras que ya no vendrán.
Pero también la esperanza de que esto no enseñe no solo a vivir en el mundo en el que pisamos, también a convivir, a sentir cada día como si fuera el último de nuestras vidas, a hacer lo que sientes pues si no estarás desperdiciando ese oro líquido del que quizá despues ya no dispongas.
Y a cuidarnos, los unos a los otros, por eso un día quise ser médico, para aprender a cuidar a quienes me rodean, sin pedir nada a cambio, simplemente su bienestar, su felicidad, que puedan disfrutar de cada día gracias a que había alguien para cuidarles. Pero todos debemos cuidarnos;un médico, un asistente social, un albañil, el frutero de la esquina... todos contribuimos a que este mundo sea mejor si nosotros queremos...
... porque en el futuro alguien cuidará de nosotros si nosotros supimos cuidar en su momento
Mirar y no ver nada, querer y no recordar a quien quieres, perder algo que ni siquiera buscaste.
Una sonrisa inutil, un buen gesto sin alguien que lo reciba, un miedo...
miedo a no recordar y no a que no te recuerden, miedo a ser tu sin serlo, miedo a perder tu esencia mientras el recipiente se mantiene.
Es muy dificil encajar esta derrota de la vida, ver como alguien querido te deja de querer, no porque el ya no te quiera sino porque te olvida. Porque muy a su pesar esa persona a la que buscas ya no está aunque siga delante tuya. Y todos sufrimos, unos más y otros menos, unos como si su propia piel se desgarrara y otros con un simple y hondo pesar, todos sentimos que algo se pierde con el paso de los días, con el paso de los segundos, en sus manos el tiempo es oro líquido que escapa sin poderlo remediar.
Y ante esto las lágrimas de una muerte en vida, los silencios por respuesta, los recuerdos de conversaciones futuras que ya no vendrán.
Pero también la esperanza de que esto no enseñe no solo a vivir en el mundo en el que pisamos, también a convivir, a sentir cada día como si fuera el último de nuestras vidas, a hacer lo que sientes pues si no estarás desperdiciando ese oro líquido del que quizá despues ya no dispongas.
Y a cuidarnos, los unos a los otros, por eso un día quise ser médico, para aprender a cuidar a quienes me rodean, sin pedir nada a cambio, simplemente su bienestar, su felicidad, que puedan disfrutar de cada día gracias a que había alguien para cuidarles. Pero todos debemos cuidarnos;un médico, un asistente social, un albañil, el frutero de la esquina... todos contribuimos a que este mundo sea mejor si nosotros queremos...
... porque en el futuro alguien cuidará de nosotros si nosotros supimos cuidar en su momento