LLUVIA DE MAR
El agua cae sobre el tejado, su sonido cadencioso me introduce dentro de mí, me lleva mar adentro, como la película de Amenabar, que hoy ganó un Oscar.
Pero cuando ya estoy dentro de mí no se donde me encuentro, es como si tras muchos años siendo yo, ahora no supiera quien soy. Me miro en un espejo y me pregunto ¿donde estan mis sueños?, ¿donde perdí mis ideales? con los que todos los días salía a la calle sin importarme lo que los demas pudieran decir. Ahora antes de salir a la calle me pongo una máscara, actúo como una persona a la que nunca conocí, y, la verdad, jamas quisiera conocer.
Pero en días como hoy comprendo que no tengo que buscar ese yo que antes fuí. Ser como la brisa hace que poco a poco todo yo sea diferente, pero a la vez el mismo. Sigo teniendo ideales y algún que otro sueño por los que levantarme y sonreir (nunca olvideis vuestra sonrisa tras las sábanas, es vuestra mejor arma). Al fin y al cabo en este mundo todos somos iguales aunque nos empeñemos en negarlo. Todos venimos de la misma madre. Todos soñamos con ser felices y a la vez somos felices cuando soñamos.
Parece que todo acaba muchas veces, pero en realidad lo que pasa es que vuelve a comenzar.
Pero cuando ya estoy dentro de mí no se donde me encuentro, es como si tras muchos años siendo yo, ahora no supiera quien soy. Me miro en un espejo y me pregunto ¿donde estan mis sueños?, ¿donde perdí mis ideales? con los que todos los días salía a la calle sin importarme lo que los demas pudieran decir. Ahora antes de salir a la calle me pongo una máscara, actúo como una persona a la que nunca conocí, y, la verdad, jamas quisiera conocer.
Pero en días como hoy comprendo que no tengo que buscar ese yo que antes fuí. Ser como la brisa hace que poco a poco todo yo sea diferente, pero a la vez el mismo. Sigo teniendo ideales y algún que otro sueño por los que levantarme y sonreir (nunca olvideis vuestra sonrisa tras las sábanas, es vuestra mejor arma). Al fin y al cabo en este mundo todos somos iguales aunque nos empeñemos en negarlo. Todos venimos de la misma madre. Todos soñamos con ser felices y a la vez somos felices cuando soñamos.
Parece que todo acaba muchas veces, pero en realidad lo que pasa es que vuelve a comenzar.