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Vida y Miserias de VZ
escenas de una vida miserable en prácticas porciones individuales
Acerca de
Soy la cobarde heroina de una peli de serie B, perseguida hasta la tumba por muertos sin ojos y gigantescos tomates asesinos
Sindicación
 
Battle Royale (I)
El simple hecho de trasladarse a un nuevo edificio no es suficiente para estar plenamente integrado. Tampoco sirve saludar un par de veces a alguno de los vecinos, o aguantar sus broncas a través de las paredes. Ni siquiera escuchar como fornican a dos metros por debajo de tu cama. No. Hace falta un rito de iniciación, que asegure tu entrada triunfal en el nuevo clan. Y ese rito imprescindible, ese aro por el que tienes que pasar, es una reunión de vecinos.

El otro día encontré en mi buzón una nota cutre en un folio amarillento que me informaba del lugar de la susodicha reunión, la hora y el orden del día. Aunque lo ponía todo bien clarito, yo quería llegar al gran acontecimiento bien preparada, de modo que, ni corta ni perezosa, recorrí los dos pasos que me separan del piso de mis queridos vecinitos. El Fibroso me abrió la puerta y me invitó a pasar.

- Y, ¿a qué hora dices que es? – me preguntó El Fibroso, muy interesado.
- A las ocho y media
- Pues no voy a poder ir
- Ahh…
- Es que, no se si te lo había dicho pero, yo trabajo en un gimnasio y a esas horas aún estaré allí
- Ahh… - “Qué sorpresa”, pensé.
- Supongo que irá El Frágil, con que vaya uno ya vale…
- Ahh… - “Yujuuuuuu”, mis neuronitas daban saltos de alegría.

No tardé en despedirme, estaba demasiado emocionada como para fingir que sentía algún interés por él. Al día siguiente volví a aparecer por su piso y acordé con El Frágil que le pasaría a buscar para bajar juntos, “por eso de que no conozco a nadie y no se me da bien desenvolverme en sitios así”. El Frágil no puso ninguna objeción, de modo que me acompañaría a la reunión de vecinos. Eso podía considerarse como una cita, no tan romántica como esperaba, pero vaya.

El día en cuestión bajamos al 3º 2ª, donde vivía el presidente de la escalera y donde venia celebrándose la reunión desde que pusieron la primera piedra del edificio. Una mujer de unos cincuenta años nos abrió la puerta y nos acribilló a preguntas y a galletas de chocolate recién hechas.
- Bien, gracias- contestaba yo a casi todas las preguntas al tiempo que me hinchaba a galletas.

Habíamos llegado los primeros, y como la mujer iba a lo suyo por la casa, tuvimos un pequeño rato de intimidad.
- Hace días que no te pasas por el piso…
- Ya, es que he estado un poco ocupada…
- Ahora tenemos un buen arsenal de cervezas, yo de ti me aprovecharía…
- Mmmmm gracias por la información, lo tendré muy en cuenta

Vaya, o soy una puta creída o El Frágil comenzaba a apreciarme un poquito, o mucho, pero disimulándolo mucho también. Me gustaba más la tercera opción, así que decidí que esa sería la versión oficial.
El Frágil y yo estábamos pasando un rato muy estupendo cuando la casa comenzó a llenarse de gente. “Ya verás, 25 como mínimo”, me decía El Frágil. “Uno por piso, todo un espectáculo”. Al principio creía que exageraba, pero luego me di cuenta de que estaba en lo cierto. Aquello se convirtió en “todo un espectáculo”. Vaya si lo fue.
 
Comentario:
Sería un divertido guión para la serie televisiva.

Espero el próximo capítulo.

 
Comentario:
Esto de celebrar las reuniones de la comunidad en el piso del presidente me recuerda a Aquí no hay quien viva... xDD
Vaya "indirecta" te lanzó El Frágil, no? ;)
Besotes!
 
Comentario:
Veo que esto tiene 2ª parte, y me da que va a ser mucho más divertida... Un saludo.
 
Comentario:
Marujeos, momentos "tierra trágame" como el del tenor... veo que sabes como engancharme, ¿eh?
Me iré pasando por aquí, y más ahora, que no puedo quedarme sin saber más detalles de ese "espectáculo" ;)
No