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Vida y Miserias de VZ
escenas de una vida miserable en prácticas porciones individuales
Acerca de
Soy la cobarde heroina de una peli de serie B, perseguida hasta la tumba por muertos sin ojos y gigantescos tomates asesinos
Sindicación
 
Tarde de perros
No me avergüenza reconocerlo, es algo que forma parte de mí y que no estoy muy segura de poder cambiar. Tal vez soy una de esas personas incapaces de madurar y superar sus temores, quién sabe. Me dan miedo los perros, ¿qué pasa? A ver, si son pequeños no, pero si tienen la suficiente altura como para poder saltar y llegarme a la cara, sí. Bueno, en realidad muchos animales me dan miedo, pero por suerte no suelo cruzarme a muchos tigres por la calle.

El caso es que hace un par de días tuve una pequeña experiencia terrorífica. Volvía a mi casa del trabajo y, al salir del metro, me tocaba recorrer un pequeño trayecto hasta mi querida morada. Como todos los días, vaya. Sin embargo, esa tarde me tenía reservada una sorpresita no demasiado agradable.

Unas dos calles antes de llegar a la mía, los veo, a lo lejos. Dos perros. Enormes. Y nada más. Nadie caminando por la calle. Nadie ni nada que puedan atraer su atención antes de lanzarse a mi yugular. Ya sé que todo esto parece un poco exagerado, pero siempre que veo un perro pienso que va a abalanzarse contra mí y a atacarme sin piedad. Si es cierto que los perros huelen el miedo, yo debo apestar, y mucho. Luego resulta que en realidad el animal ni me ha visto, pero eso ya es otra cosa.

Los perros se acercan. Cada vez son más grandes. Sigue sin pasar nadie por la calle. Miro hacia atrás. Tampoco hay nadie. Respiro hondo. Pero el corazón me late cada vez más y más deprisa. Los perros son ahora más grandes. “Vamos, son sólo dos putos perros, no saben ni que existes, ni se darán cuenta de que estás aquí”. Sigo autoconvenciéndome a mí misma de que no es para tanto, de que ya soy mayorcita y que debería superar estos traumas. Pero no puedo. Y me parece ridículo escribirlo, porque realmente no es tan grave. Pero cada uno tiene sus fobias, ¿no?

Se acerca el momento crucial. Los perros enormes pronto se cruzarán conmigo y es posible que no salga de esta. Trato de rememorar los momentos bonitos de mi vida, pero sólo me vienen a la mente los momentos traumáticos y terroríficos con otros perros. Qué deprimente, morir así. Sola. En medio de la calle. A manos de dos perros enormes.

De repente, veo la luz. No demasiado grande, pero algo es algo. Me acerco. Ya está casi. Cada vez más cerca. Ya llego. Ya estoy. Tal vez no sea la solución más valiente, pero sí la más segura para mi persona. ¿Cómo he podido ser tan lerda? ¿Cómo no se me había ocurrido antes? La salvación estaba a dos pasos de mí, y yo no había sido capaz de verla. Hasta ese momento. Ahí está, la mugrienta tienda de ultramarinos (en el cartelito lo pone eh? Así que muy, muy nueva no es) con el récord mundial de inspecciones de sanidad no superadas, al menos, eso es lo que yo creo.

Allá voy, entro en la tienda. Veo como los perros pasan por delante. Se alejan. No me han visto. No me han olido. No han percibido mi putrefacto olor a miedo. Me giro. Ahí está la mugrienta dependienta de la mugrienta tienda de mugrientos ultramarinos. No es plan de irme sin nada. Cogeré lo más barato. Y lo quemaré. Y tiraré las cenizas al espacio, para que nadie pueda resultar perjudicado. Me voy a casa. Cierro la puerta detrás de mí. Miro por la mirilla: tampoco están ahí los perros. Ni debajo de la cama. Ni de la mesa. He vuelto a librarme. He vuelto a burlar a la muerte. Como helado para celebrarlo. Hoy, con doble ración de nata.
 
Comentario:
Uy, no hace falta que te excuses: yo de pequeño le tenía tanto miedo a los perros, que directamente me cambiaba de acera para no cruzarme con ninguno. Algo tuvo que ver el hecho de ver con cinco añitos como uno mordía a una señora, probablemente...

¿Cómo lo solucioné? Pues se me pasó cuando yo tuve mi propia perra en casa... ahora ya ningún miedo, oye. Como terapia es efectivísima, pero claro, hace falta sitio pa poder tener al perro...
 
Comentario:
Hombre, yo con los perros tengo diferencias respecto a su tamaño y/o raza. A algunos los ignoro y a otros les guardo su merecido y contrastado respeto. Eufemismo de miedo? Puede ser :D

Cada cierto tiempo vuelvo a agradecer que aquel pastor alemán grillado no fuera aún completamente adulto...

Un abrazo!
 
Comentario:
A mi me encantan los perros.. he tenico uno de caza.. un pequinés y un boxer atigrado.. de esos negros con rayas más buenooooooo De verdad son los perros más amigables que conozco.

Oye ya puestos pues qeu si unlitro de leche.. alguos tomates.. un par d elatas de atún... media docena de huevos y patatas... graaaaaciaaaasssss

jejeej y a leer.. Yo pongo muchas recomendaciones y o recomendaciones en el blog.
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