Una tarde en el circo (II)
He aquí la segunda y esperada entrega de la boda de mi prima. Siento el retraso, no he tenido demasiado tiempo estos días, entre estornudos y trabajo. Espero que hayaís podido dormir bien y que la espera no se os haya hecho demasiado larga (todo esto en tono irónico eh? bueno, menos lo de los estornudos y el trabajo, por desgracia).
Sin duda uno de los número más espectaculares del circo es el del Ilusionista. Aunque había varios, uno destacaba por encima de los demás. Su gran truco era el de hacer desaparecer a todas las féminas que se encontaran a su alrededor. De verdad eh? yo lo experimenté de primera mano, al igual que la gran mayoría de mujeres "casaderas" invitadas a la ceremonia. El Ilusionista se acercaba a una mujer, decía unas pocas palabras mágicas... y la mujer en cuestión aparecía de repente a medio kilómetro - poco más o menos - de él. Las palabras mágicas variaban de una mujer a otra, en el caso de mi hermana y yo, fueron: hola guapas, ¿queréis beber algo? No os preocupéis, yo invito. Acto seguido se puso a reír como diciendo "eh, ¿habéis visto que gracioso soy? la gracia está en que hay barra libre y que en realidad no tienes que pagar nada y... uhh voy a darme golpes contra esa mesa de ahí..." Lo dicho: en cuanto terminó la frase, mi hermana y yo lo habíamos perdido de vista misteriosamente.
Turno ahora para Los Payasos, cuya presencia en el circo puede decirse que es obligada. Este grupo está formado por hombres de mediana edad tirando a maduritos-no-interesantes. Su especialidad es contar chistes verdes que avergüenzan a sus mujeres, que tratan de esconderse detrás de las servilletas o de un abanico, como si nadie fuera a percatarse. También se dedican a proponer brindis absurdos o a cantar porque sí en mitad del banquete. Los Payasos amenizaron bastante la boda, aunque yo ya me reía de ellos antes de sus numeritos. Ver a unos hombres con la cara roja, la mirada desafiante y con la risa floja todo el día encima es que me puede, no puedo evitarlo.
A continuación entra en escena La Domadora de Leones, que ofrece a los presentes una actuación estelar haciendo gala de su valentía y capacidad vocal. Se trata, ni más ni menos, de la madre de la novia, que trata de poner orden aquí y allá, aunque no siempre con demasiado éxito, todo hay que decirlo. La Domadora de Leones demostró, ya desde el principio, su capacidad de liderazgo. Indicaba a los invitados dónde debían sentarse en la iglesia, en el banquete, cuándo debían brindar, cuándo se repartían los regalos, quién debía salir en cada foto... y una larga serie de complicadas empresas. Su objetivo principal era que todo fuese perfecto, aunque relajarse un poco no le habría ido mal, que no todos los días se casa una hija, digo yo. En fin, supongo que una madre siempre tiene que hacer el papel de madre, esté donde esté.
Y terminamos con El Zoo del Circo, un grupo formado por animales de varias especies que básicamente se dedicaban a ser brutos, romper cosas, emborracharse y tirarse por el suelo. Sí, son los amigos del novio, los que más disfrutan en las bodas: está más que comprobado. En El Zoo del Circo hay tigres fantasma ("yo una vez me follé a cuatro en una noche"), monos, conejillos de indias ("¿has probado alguna vez a ponerte de pie en el respaldo de una silla?") y unas cuantas especies más.
De toda la fauna presente yo destaco a El Loro y El Pavo Real. El Loro era un chico que iba muy, muy borracho. Y a mí me tocó soportarlo en la fase de "mi vida es una mierda y estoy solo en el mundo". Sí, empezó a contarme su vida en capítulos, aunque acababa siempre contándome las mismas cosas, una y otra vez. Fascinante. El Pavo Real era algo más entretenido, aunque era un idiota total. Se paseó por todo el comedor de chica en chica, a ver si alguna le hacía un poco de caso. Y sí, también vino a por mí. Justo cuando mi hermana estaba en el baño. Lo había calculado todo, no tenía escapatoria. Así que empezó a contarme que él iba cada día al gimnasio, que le gustaba depilarse "porque yo creo que no es algo que tengáis que hacer sólo vosotras" y no sé cuántas chorradas más. Por suerte, mi hermana me rescató antes de que perdiera el juicio y pudimos huir de él a tiempo.
Y hasta aquí la crónica de la boda de mi prima: diversión, vodka y cócteles a raudales. Y una resaca... de dos días. Pero mereció la pena, tengo que reconocerlo.
Sin duda uno de los número más espectaculares del circo es el del Ilusionista. Aunque había varios, uno destacaba por encima de los demás. Su gran truco era el de hacer desaparecer a todas las féminas que se encontaran a su alrededor. De verdad eh? yo lo experimenté de primera mano, al igual que la gran mayoría de mujeres "casaderas" invitadas a la ceremonia. El Ilusionista se acercaba a una mujer, decía unas pocas palabras mágicas... y la mujer en cuestión aparecía de repente a medio kilómetro - poco más o menos - de él. Las palabras mágicas variaban de una mujer a otra, en el caso de mi hermana y yo, fueron: hola guapas, ¿queréis beber algo? No os preocupéis, yo invito. Acto seguido se puso a reír como diciendo "eh, ¿habéis visto que gracioso soy? la gracia está en que hay barra libre y que en realidad no tienes que pagar nada y... uhh voy a darme golpes contra esa mesa de ahí..." Lo dicho: en cuanto terminó la frase, mi hermana y yo lo habíamos perdido de vista misteriosamente.
Turno ahora para Los Payasos, cuya presencia en el circo puede decirse que es obligada. Este grupo está formado por hombres de mediana edad tirando a maduritos-no-interesantes. Su especialidad es contar chistes verdes que avergüenzan a sus mujeres, que tratan de esconderse detrás de las servilletas o de un abanico, como si nadie fuera a percatarse. También se dedican a proponer brindis absurdos o a cantar porque sí en mitad del banquete. Los Payasos amenizaron bastante la boda, aunque yo ya me reía de ellos antes de sus numeritos. Ver a unos hombres con la cara roja, la mirada desafiante y con la risa floja todo el día encima es que me puede, no puedo evitarlo.
A continuación entra en escena La Domadora de Leones, que ofrece a los presentes una actuación estelar haciendo gala de su valentía y capacidad vocal. Se trata, ni más ni menos, de la madre de la novia, que trata de poner orden aquí y allá, aunque no siempre con demasiado éxito, todo hay que decirlo. La Domadora de Leones demostró, ya desde el principio, su capacidad de liderazgo. Indicaba a los invitados dónde debían sentarse en la iglesia, en el banquete, cuándo debían brindar, cuándo se repartían los regalos, quién debía salir en cada foto... y una larga serie de complicadas empresas. Su objetivo principal era que todo fuese perfecto, aunque relajarse un poco no le habría ido mal, que no todos los días se casa una hija, digo yo. En fin, supongo que una madre siempre tiene que hacer el papel de madre, esté donde esté.
Y terminamos con El Zoo del Circo, un grupo formado por animales de varias especies que básicamente se dedicaban a ser brutos, romper cosas, emborracharse y tirarse por el suelo. Sí, son los amigos del novio, los que más disfrutan en las bodas: está más que comprobado. En El Zoo del Circo hay tigres fantasma ("yo una vez me follé a cuatro en una noche"), monos, conejillos de indias ("¿has probado alguna vez a ponerte de pie en el respaldo de una silla?") y unas cuantas especies más.
De toda la fauna presente yo destaco a El Loro y El Pavo Real. El Loro era un chico que iba muy, muy borracho. Y a mí me tocó soportarlo en la fase de "mi vida es una mierda y estoy solo en el mundo". Sí, empezó a contarme su vida en capítulos, aunque acababa siempre contándome las mismas cosas, una y otra vez. Fascinante. El Pavo Real era algo más entretenido, aunque era un idiota total. Se paseó por todo el comedor de chica en chica, a ver si alguna le hacía un poco de caso. Y sí, también vino a por mí. Justo cuando mi hermana estaba en el baño. Lo había calculado todo, no tenía escapatoria. Así que empezó a contarme que él iba cada día al gimnasio, que le gustaba depilarse "porque yo creo que no es algo que tengáis que hacer sólo vosotras" y no sé cuántas chorradas más. Por suerte, mi hermana me rescató antes de que perdiera el juicio y pudimos huir de él a tiempo.
Y hasta aquí la crónica de la boda de mi prima: diversión, vodka y cócteles a raudales. Y una resaca... de dos días. Pero mereció la pena, tengo que reconocerlo.
Comentario:
joer que suerte, ir a una boda es ir a dos espectáculos en uno: la boda y el circo. Y todo por el precio de uno! xD
Besotes!!
Besotes!!
Comentario:
Las bodas tienen algo rancio y encantador a la vez. Yo siempre reniego de ellas, pero en el fondo, me lo paso como una loca.
La domadora de leones, no tiene precio xDD
La domadora de leones, no tiene precio xDD
Comentario:
Jajaja grande la comparación con la "domadora de leones"... aunque de verdá, qué cansina, casi me he estresao yo namás de leer todo lo que intentaba hacer.
Comentario:
y tu eres el terror de las comparacioens jajajaajajaj.. Me he reído mucho con el post!! Ya.com va regular.. seguramente cambie de servidor y me vaya a otro... jejejeej y entre tanta fauna.. tu eras.......?





