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Vida y Miserias de VZ
escenas de una vida miserable en prácticas porciones individuales
Acerca de
Soy la cobarde heroina de una peli de serie B, perseguida hasta la tumba por muertos sin ojos y gigantescos tomates asesinos
Sindicación
 
Una terapia peligrosa
No hace demasiado comenté por aquí que una amiga mía lo había dejado con su novio. También destripé un poco uno de mis últimos fines de semana en mi pueblo natal, en el que además de pasar una agradable mañana con mi prima aproveché para ver a gente a la que hacía mucho que no veía. Bien, pues uno de esos reencuentros lo protagonizaron dos amigas mías: la ya mencionada un poco más arriba, alias Mi Amiga la Fantástica, y otra, que responde al nombre de Mi Amiga la Estupenda.

Estuvimos hablando mil años y bueno, Mi Amiga la Fantástica y Mi Amiga la Estupenda acabaron decidiendo que como aún no tenían planes para el puente ni tampoco demasiado dinero que gastar, lo mejor sería invadir mi zulo y hacer el guiri por aquí. Por alguna extraña razón, me vi obligada a ceder: "somos dos contra una", decían. Sí, era verdad, aunque yo creía que al ser el piso mío igual tenía algún tipo de poder de decisión. Pero por lo visto no, así de bien funcionan las cosas cuando se aplica el sistema democrático.

El caso es que el jueves por la tarde mis dos amigas vinieron a invadirme, y tengo que reconocerlo. Aunque me encanta disfrutar de mi espacio, hacer lo que me dé la real gana y permitirme comportamientos excéntricos, tener a gente en casa es genial. Y eso que casi ni cabíamos, pero bueno, yo traté de ser la mejor anfitriona posible.

Durante estos días hemos hecho turismo típico y tópico, hemos ido a coger algo de color (rojo) a la playa, a visitar algunos de los lugares "imprescindibles e indispensables", a dar paseos pintorescos y a reírnos de la gente en el metro: un clásico que siempre te sorprende y del que creo que nunca llegaré a cansarme. La verdad es que hemos aprovechado bastante el tiempo y ahora mismo aún estoy agotada (aunque también es verdad que soy una floja y que enseguida me canso).

Uno de los objetivos que Mi Amiga la Estupenda y yo nos habíamos planteado para este puente era animar todo lo posible a Mi Amiga la Fantástica por todo este asunto de la ruptura. Decidimos para ello que, además de estar todo el día de aquí para allá, dedicaríamos una noche a hacer una terapia de choque que la ayudara a reflexionar sobre su relación, a superar, en la medida de lo posible, la ruptura y a canalizar la rabia que llevaba dentro. Resumiendo: fabricamos un muñeco vudú con la cara de su ex novio, y nos tiramos toda la noche bebiendo, clavándole agujas al muñeco y poniendo a parir a "ese hijo de mierda".

La terapia incluía ejercicios varios para alcanzar los objetivos que nos habíamos propuesto. Uno de ellos era el de verbalización histriónica espontánea, esto es, Mi Amiga la Fantástica gritando a más no poder y profiriendo insultos a su ex: incluso salió a gritar al balcón "para que todo el mundo se entere y nadie se acerque a él en la vida". Creo que debería haberme esforzado un poco más en detenderla para que no lo hiciera, porque hoy me he cruzado por la escalera con la vecina de abajo, una abuela que tiene siempre cara de enfadada, y hoy me ha puesto una cara como diciendo "ojalá pudiera matarte aquí mismo, fresca".

También hicimos el ritual vudú, y al pobre muñeco no le quedó ni un solo hueco en el que se le pudiera clavar una aguja. De agujas sí que sobraron unas cuantas (había comprado un arsenal) y en un pequeño descuido que podría haber tenido cualquiera en ese momento independientemente del nivel de alcohol que llevara en sangre, se me cayeron todas al suelo. Fue muy divertido buscarlas y recogerlas. Pero fue más divertido aún clavarnos las que no habíamos conseguido encontrar: ¿para qué barrer el suelo? ¿para que andar calzadas? Todo el mundo sabe que eso tampoco es de gran ayuda...

En fin, por lo menos espero que la terapia le fuera de alguna utilidad a Mi Amiga la Fantástica, aunque sólo fuera un poco. En caso contrario, creo que voy a tener que ponerle una demanda por daños y perjuicios. Que hoy aún estaba yo encontrándome agujas por el suelo...
 
Comentario:
vaya por el vudu.. con esas cosas no se juega.. que lo mismo se vuelven en contra.. mejor dar carpetazo..apachurrar el muñeco de vudu.. sin agujas.. así como en un descuido... jejejee
 
Comentario:
:D La verdad es que es una buena forma de canalizar la rabia, aunque la de gritar a los cuatro vientos tampoco es mala fórmula.

Estas invasiones molan!

Un abrazo!
 
Comentario:
Pues a mí me parece una terapia estupendérrima, jajaja... ¡¡BESOS!!
No