Desayuno con diamantes
Este fin de semana he estado en mi querido y añorado pueblo de origen en misión oficial. El motivo era ver un rato a mi prima y poner cara de "oh, qué interesante" mientras hablaba y hablaba y volvía a hablar de su boda y de un sinfín de nimiedades relacionadas con ella. Menos mal que extraoficialmente ha sido bastante mejor y he podido ver a mucha gente a la que hacía mil años que no veía.
La verdad es que no tenía demasiado interés en invertir unas horas de mi fin de semana en estar con mi prima, pero no tenía elección. Tengo que decir que para estas cosas soy poco diplomática, pero mi madre me ayuda a corregir este pequeño fallo de fabricación.
- Hombre, digo yo que al menos tendrás que felicitarla e interesarte un poco por ella, ¿no?
- Ya voy a su boda, ¿eso no demuestra ya bastante interés por ella?
- Y además me ha dicho que os quiere enseñar la casa nueva, que tu hermana tampoco la ha visto
- Jodeeeerrrrr
No tenía opción, estaba claro. Por suerte, mi hermana también vino a desayunar con mi prima y a ver su recién estrenada mansión, lo que hizo hasta divertida la importantísima cita. Mi hermana y yo nos llevamos poco más de un año y medio (ella es la pequeña) y tenemos una forma de ser bastante parecida, así que me lo paso muy muy bien con ella. Cuando éramos pequeñas, éramos un poco malas con mi prima. En las comidas / cenas / celebraciones de todo tipo familiares nos tocaba jugar con ella y nos inventábamos cualquier cosa para no hacerlo. Las excusas iban desde "es que es un juego que sólo pueden jugar dos" o "es que tú ya eres mayor para esto". También inventábamos juegos absurdos en los que las reglas cambiaban cada dos minutos, según nos convenía. Qué crueles, con lo pequeñas que éramos y la carita de buenas que teníamos.
Bueno, a lo que iba. Ayer por la mañana era el gran día. Llegamos a la cafetería en cuestión y antes de que pudiéramos sentarnos (ella nos esperaba ya en una mesa sentada) ya empezó a restregarnos el anillo por la cara de una forma hipersutil: rascándose un ojo con el dedo anular. Más disimulado, imposible. "Lo que nos espera", pensé yo.
- Es que es precioso, miradlo - nos decía mientras nos acercaba la mano para que pudiéramos observarlo bien.
- Sí, es muy bonito - le decíamos nosotras
- Es de (aquí viene un número que no recuerdo) quilates
- Ah...
Luego nos empezó a dar mil detalles del anillo, que por lo visto debía llevar un libro de instrucciones y cuidados en la caja.
- Yo es que de esto no entiendo - decía yo
- Ya, yo tampoco - decía mi hermana
- No somos de llevar muchas joyas
- Nunca nos ha gustado, la verdad
Luego se dedicó a darnos detalles y más detalles de la boda. Mi hermana y yo aprovechábamos la mínima ocasión para desviar el tema y hablar de cualquier otra cosa, aunque ella se esforzaba por encauzar de nuevo la conversación al tema de interés. Mencionó además la despedida de soltera, a la que supongo que tambien tendremos que ir. Nada más decirlo, mi hermana y yo nos miramos y pusimos en funcionamiento nuestro mecanismo de telepatía fraternal. Acto seguido, mi hermana hizo de portavoz.
- No pensamos ponernos diademas con penes en la cabeza ni cosas del estilo
- Ay, pues no sé, si yo no la organizo, no sé que van a preparar mis amigas - dijo mi prima, toda roja y riéndose en plan "oh, qué picarona soy". Qué estúpida.
Para terminar, vimos su nueva casa. Otra vez mil años hablando y hablando, dándonos mil detalles que mucho interés no tenían. Nos habló, entre otras cosas, de los zócalos, de los muebles, de los armarios de la cocina, de la "nevera inteligente" (¿hola?) y de los colores de las habitaciones. Atención: al amarillo claro desteñido rancio se le llama ahora vainilla. Menos mal que estaba mi hermana y nos reíamos de ella en cuanto giraba la cara. Qué crueles, a estas edades y con la carita de buenas que aún tenemos.
La verdad es que no tenía demasiado interés en invertir unas horas de mi fin de semana en estar con mi prima, pero no tenía elección. Tengo que decir que para estas cosas soy poco diplomática, pero mi madre me ayuda a corregir este pequeño fallo de fabricación.
- Hombre, digo yo que al menos tendrás que felicitarla e interesarte un poco por ella, ¿no?
- Ya voy a su boda, ¿eso no demuestra ya bastante interés por ella?
- Y además me ha dicho que os quiere enseñar la casa nueva, que tu hermana tampoco la ha visto
- Jodeeeerrrrr
No tenía opción, estaba claro. Por suerte, mi hermana también vino a desayunar con mi prima y a ver su recién estrenada mansión, lo que hizo hasta divertida la importantísima cita. Mi hermana y yo nos llevamos poco más de un año y medio (ella es la pequeña) y tenemos una forma de ser bastante parecida, así que me lo paso muy muy bien con ella. Cuando éramos pequeñas, éramos un poco malas con mi prima. En las comidas / cenas / celebraciones de todo tipo familiares nos tocaba jugar con ella y nos inventábamos cualquier cosa para no hacerlo. Las excusas iban desde "es que es un juego que sólo pueden jugar dos" o "es que tú ya eres mayor para esto". También inventábamos juegos absurdos en los que las reglas cambiaban cada dos minutos, según nos convenía. Qué crueles, con lo pequeñas que éramos y la carita de buenas que teníamos.
Bueno, a lo que iba. Ayer por la mañana era el gran día. Llegamos a la cafetería en cuestión y antes de que pudiéramos sentarnos (ella nos esperaba ya en una mesa sentada) ya empezó a restregarnos el anillo por la cara de una forma hipersutil: rascándose un ojo con el dedo anular. Más disimulado, imposible. "Lo que nos espera", pensé yo.
- Es que es precioso, miradlo - nos decía mientras nos acercaba la mano para que pudiéramos observarlo bien.
- Sí, es muy bonito - le decíamos nosotras
- Es de (aquí viene un número que no recuerdo) quilates
- Ah...
Luego nos empezó a dar mil detalles del anillo, que por lo visto debía llevar un libro de instrucciones y cuidados en la caja.
- Yo es que de esto no entiendo - decía yo
- Ya, yo tampoco - decía mi hermana
- No somos de llevar muchas joyas
- Nunca nos ha gustado, la verdad
Luego se dedicó a darnos detalles y más detalles de la boda. Mi hermana y yo aprovechábamos la mínima ocasión para desviar el tema y hablar de cualquier otra cosa, aunque ella se esforzaba por encauzar de nuevo la conversación al tema de interés. Mencionó además la despedida de soltera, a la que supongo que tambien tendremos que ir. Nada más decirlo, mi hermana y yo nos miramos y pusimos en funcionamiento nuestro mecanismo de telepatía fraternal. Acto seguido, mi hermana hizo de portavoz.
- No pensamos ponernos diademas con penes en la cabeza ni cosas del estilo
- Ay, pues no sé, si yo no la organizo, no sé que van a preparar mis amigas - dijo mi prima, toda roja y riéndose en plan "oh, qué picarona soy". Qué estúpida.
Para terminar, vimos su nueva casa. Otra vez mil años hablando y hablando, dándonos mil detalles que mucho interés no tenían. Nos habló, entre otras cosas, de los zócalos, de los muebles, de los armarios de la cocina, de la "nevera inteligente" (¿hola?) y de los colores de las habitaciones. Atención: al amarillo claro desteñido rancio se le llama ahora vainilla. Menos mal que estaba mi hermana y nos reíamos de ella en cuanto giraba la cara. Qué crueles, a estas edades y con la carita de buenas que aún tenemos.
Comentario:
Lo mejor sería que fueseis vosotras mismas quienes preparáseis la despedida en cuestión, para aseguraros de la ausencia de diademas polliles y de paso putear bastante a vuestra prima como quisiéseis... pero supongo que ya no estáis a tiempo, una lástima.
Comentario:
Me solidarizo.
Este fin de semana me toca boda, me han dado la opción de quedarme en casa (la cara que habré puesto), pero al final iré, por aquello del chantaje emocional. Mi consejo, juntaros con gente divertida y por lo menos pasadlo bien y sed malas.
¡Pero qué rollo, las convenincias sociales! [8:)
Este fin de semana me toca boda, me han dado la opción de quedarme en casa (la cara que habré puesto), pero al final iré, por aquello del chantaje emocional. Mi consejo, juntaros con gente divertida y por lo menos pasadlo bien y sed malas.
¡Pero qué rollo, las convenincias sociales! [8:)
Comentario:
Como sois! Como os pasais con vuestra familia. Os parecerá bonito! :D
Estaría feo que durante la borrachera de su despedida de soltera le robarais el anillo? Sería cruel? Sería una cabronada? Sería la dulce venganza a las diademas que sabes que te va a tocar ponerte y que sabes que vas a perder a la primera ocasión :D
Un abrazo!
Estaría feo que durante la borrachera de su despedida de soltera le robarais el anillo? Sería cruel? Sería una cabronada? Sería la dulce venganza a las diademas que sabes que te va a tocar ponerte y que sabes que vas a perder a la primera ocasión :D
Un abrazo!
Comentario:
No quiero desalentaros, a ti ni a tu hermana, pero lo peor está por llegar: horrible, espeluznante, monstruoso, lo peor de lo peor: tener que tragarse - ¡ojo enterito!, con comentarios incluidos- el video que han grabado en la luna de miel. Yo pase esa experiencia religiosa no hace mucho tiempo y sólo deseo que el resto de la humanidad lo experimente al menos una vez en su vida...je,je,je que malo soy.





