Los caballeros las prefieren rubias
Ya es oficial. La (futura ex) novia de El Frágil existe. Aunque eso no es lo peor. Lo peor es que me cae bien. Y que no es el troll repugnante que yo imaginba debido a mi optimismo desesperado de serie, sino todo lo contrario. Ahora me pondría a decir que ella es más alta, más guapa y más rubia que yo (aunque esto último es lo de menos, yo soy castaña y me da exactamente lo mismo), pero hacerme la víctima es algo que no va conmigo.
Ayer tuve la gran suerte de coincidir con ella en el portal. Iba a llamar al timbre, pero al ver que yo sacaba las llaves se esperó y me saludó amigablemente, cosa que no puede decirse de muchos de mis vecinos. El caso es que no me sonaba su cara, ni de habérmela cruzado en las escaleras ni de haberla visto en la fantástica reunión de vecinos de hace algunas semanas.
Empezamos a subir las escaleras y, para mi sorpresa, comenzó a darme conversación.
- Qué pocas ganas de subir escaleras...
- Bueno, al final te acabas acostumbrando...
- Ya, eso sí
- Además, así no tienes que hablar del tiempo ni de la familia con nadie
- Ya, y te sirve para hacer ejercicio
- Todo son ventajas
- Si es que nos quejamos de vicio...
Nos reímos. "Quá maja", pensé.
Luego, viendo que no me paraba en ningún piso, me preguntó en qué planta vivía.
- En el quinto
- Yo también voy allí
- ¿Sí? Nunca te había visto
- Es que hacía tiempo que no venía
- Ah... - aquí empecé a sospechar que la rubia de ojos verdes de casi metro ochenta simpática y agradable que me acompañaba escaleras arriba podría llegar a despertar un inmenso odio en mí.
- ¿Hace mucho que vives aquí?
- No, un par de meses más o menos
- ¿Vives en el piso de una abuela sorda?
- Sí...
-Oh, era tan entrañable. Te contaba media vida cada vez que te veía, y como gritaba siempre tanto, te enterabas de todas las conversaciones que tenía.
Llegamos a nuestra planta y nos despedimos. Mis sospechas empezaron a confirmarse. Se había detenido delante de la puerta de El Frágil y El Fibroso. Mi optimismo desesperado me decía "igual es sólo una amiga", "igual es la novia de El Fibroso". "Por favor", decía la parte sensata de mí "El Fibroso no podría salir con ella, no entendería su humor".
Abrí rápido la puerta y apoyé la oreja en la pared. Oí cómo le abrían la puerta. Oí a El Frágil saludándola. Luego vino un silencio. Y El Frágil dijo: "me echabas de menos, eh?". "Mierda", dijo mi parte optimista. "Ya te lo dije", dijo mi parte realista. Luego, las dos partes dieron una patada en la pared. No es que sea yo una persona violenta, con lo flojucha que soy, mejor que sea pacífica, que sino me iba a llevar muchas ostias. Pero no pude evitarlo. Ella era tan unmontóndecosasbuenas y yo, una perturbada que se dedica a escuchar a través de las paredes y a hacer saltar la pintura pegando patadas. Me daban ganas de meter la cabeza en el horno. Pero mi parte sensata me dijo "ni de coña, con el calor que hace".
Ayer tuve la gran suerte de coincidir con ella en el portal. Iba a llamar al timbre, pero al ver que yo sacaba las llaves se esperó y me saludó amigablemente, cosa que no puede decirse de muchos de mis vecinos. El caso es que no me sonaba su cara, ni de habérmela cruzado en las escaleras ni de haberla visto en la fantástica reunión de vecinos de hace algunas semanas.
Empezamos a subir las escaleras y, para mi sorpresa, comenzó a darme conversación.
- Qué pocas ganas de subir escaleras...
- Bueno, al final te acabas acostumbrando...
- Ya, eso sí
- Además, así no tienes que hablar del tiempo ni de la familia con nadie
- Ya, y te sirve para hacer ejercicio
- Todo son ventajas
- Si es que nos quejamos de vicio...
Nos reímos. "Quá maja", pensé.
Luego, viendo que no me paraba en ningún piso, me preguntó en qué planta vivía.
- En el quinto
- Yo también voy allí
- ¿Sí? Nunca te había visto
- Es que hacía tiempo que no venía
- Ah... - aquí empecé a sospechar que la rubia de ojos verdes de casi metro ochenta simpática y agradable que me acompañaba escaleras arriba podría llegar a despertar un inmenso odio en mí.
- ¿Hace mucho que vives aquí?
- No, un par de meses más o menos
- ¿Vives en el piso de una abuela sorda?
- Sí...
-Oh, era tan entrañable. Te contaba media vida cada vez que te veía, y como gritaba siempre tanto, te enterabas de todas las conversaciones que tenía.
Llegamos a nuestra planta y nos despedimos. Mis sospechas empezaron a confirmarse. Se había detenido delante de la puerta de El Frágil y El Fibroso. Mi optimismo desesperado me decía "igual es sólo una amiga", "igual es la novia de El Fibroso". "Por favor", decía la parte sensata de mí "El Fibroso no podría salir con ella, no entendería su humor".
Abrí rápido la puerta y apoyé la oreja en la pared. Oí cómo le abrían la puerta. Oí a El Frágil saludándola. Luego vino un silencio. Y El Frágil dijo: "me echabas de menos, eh?". "Mierda", dijo mi parte optimista. "Ya te lo dije", dijo mi parte realista. Luego, las dos partes dieron una patada en la pared. No es que sea yo una persona violenta, con lo flojucha que soy, mejor que sea pacífica, que sino me iba a llevar muchas ostias. Pero no pude evitarlo. Ella era tan unmontóndecosasbuenas y yo, una perturbada que se dedica a escuchar a través de las paredes y a hacer saltar la pintura pegando patadas. Me daban ganas de meter la cabeza en el horno. Pero mi parte sensata me dijo "ni de coña, con el calor que hace".
Comentario:
Yo quiero ser vecino de ese bloque.. ea!!!
Comentario:
Pues sí, no están las cosas como para meter la cabeza en el horno... ozú que calor! xD
Que putada que tenga novia... pero mejor enterarte ahora que cuando los sentimientos pudieran llegar a ser más fuertes...
Besotes!
Que putada que tenga novia... pero mejor enterarte ahora que cuando los sentimientos pudieran llegar a ser más fuertes...
Besotes!
Comentario:
Creo que esa es una de las mayores putadas que pueden darse en la vida: que aparte de ser ella (o él) la novia (o el novio), te caiga bien y no sea una mala persona...
Ya nos contarás si escucharon ellos las patadas...
Un abrazo!
Ya nos contarás si escucharon ellos las patadas...
Un abrazo!





