RESACA
Pues sí, al final fui a la cena. Y al final fui en autobús porque Roberto decía que si se llevaba la moto no podía beber nada. Lo último que recordaba cuando me levanté el domingo por la mañana resacosa perdida era estar bebiendo chupitos con Rober y sus amiguetes de los años de instituto porque decidí que era mejor pasar del resto de la cena. La resaca era una sensación nueva para mí, así que me pasé todo el día hecha un trapo.
En la cena descubrí que el grupito de la niñatas “guays” se había dividido y ya casi ni se hablaban. Por lo demás, todo seguía como antes. La petarda de la piscina fue con su novio nuevo (creo que fue el motivo de la discusión con las demás pero no estoy segura), su coche nuevo y su diplomatura nueva, una carrera de esas que no se sabe muy bien para qué sirve terminada en una universidad de pago.
Lo último que recordaba eran los chupitos, hasta que Rober me refrescó la memoria por el Messenger el domingo por la noche. La conversación queda así después de borrar los niks y los emoticonos y cambiar las abreviaturas:
- wenas, qué tal andas?
- pues mal
- anda, que vaya pedo llevabas anoche
- joder, no me acuerdo de nada
- jajajajajaja qué pena, fue bestial
- qué?
- sí, la gente estaba flipando, nunca te habían visto así. Y yo tampoco
- madre mía, qué miedo ¿qué pasó?
- ¿de verdad que no recuerdas nada?
- recuerdo que estábamos con estos bebiendo y luego… luego ya no sé, me he despertado porque alguien ha llamado por teléfono
- pues fue tremendo, nunca me había reído tanto
- ay, dios mío
- tranquila, que no fue para tanto
- pues no lo parece ¿quieres decirme ya qué pasó?
- pues estábamos bebiendo porque dijiste que la cena era una mierda y que era mejor emborracharse que escuchar sandeces
- ya
- pues Samanta empezó a mirarte con desprecio, aunque iba casi tan borracha como tú
- pero eso no es nada nuevo
- ya, lo nuevo fue que le dijiste “¿y tú qué coño miras, bakala de mierda?”
- qué dices
- que sí, si no te lo crees, pregúntale a cualquiera
- joder
- pero eso no fue todo
- ¿cómo que no fue todo?
- claro, a ver si pensabas que Samanta se va a dejar intimidar por una pringada como tú
[hasta mis amigos me llaman pringada]
- ¿por eso tengo arañazos en la mano?
- no, eso es que me despisté y te caíste contra un seto cuando íbamos a tu casa
- aah. Entonces ¿qué hizo?
- pues vino hacia nosotros hecha una furia. Pensé que te iba a matar
- seguro que ni me defendiste
- ¿para qué? Le pegaste un puñetazo antes de que pudiera tocarte
- pero si pesa casi el doble que yo
- qué burra eres. Pero no tiene media hostia y tú has pasado por todos los deportes conocidos [cuando era pequeña mis padres me apuntaron a tenis, a kárate y a natación, por este orden]
- ya… ¿y luego?
- luego se puso a llorar y tú dijiste “no has cambiado nada” y “ya no tienes a tus amiguitas para defenderte” y sus ex-amiguitas empezaron a reírse
- de mí, seguro
- qué va, de ella
- ay, madre ¿y después de eso?
- te saqué de allí y te llevé a tu casa
- sabia decisión
- lo sé
- más te vale no haberte aprovechado de mi lamentable estado
- sólo un poquito
- ¡¡¡rober!!!
- es coña, imbécil
- vale, pero no me insultes, que ya sabes que soy capaz de tumbar a una vaca suiza de un puñetazo
En la cena descubrí que el grupito de la niñatas “guays” se había dividido y ya casi ni se hablaban. Por lo demás, todo seguía como antes. La petarda de la piscina fue con su novio nuevo (creo que fue el motivo de la discusión con las demás pero no estoy segura), su coche nuevo y su diplomatura nueva, una carrera de esas que no se sabe muy bien para qué sirve terminada en una universidad de pago.
Lo último que recordaba eran los chupitos, hasta que Rober me refrescó la memoria por el Messenger el domingo por la noche. La conversación queda así después de borrar los niks y los emoticonos y cambiar las abreviaturas:
- wenas, qué tal andas?
- pues mal
- anda, que vaya pedo llevabas anoche
- joder, no me acuerdo de nada
- jajajajajaja qué pena, fue bestial
- qué?
- sí, la gente estaba flipando, nunca te habían visto así. Y yo tampoco
- madre mía, qué miedo ¿qué pasó?
- ¿de verdad que no recuerdas nada?
- recuerdo que estábamos con estos bebiendo y luego… luego ya no sé, me he despertado porque alguien ha llamado por teléfono
- pues fue tremendo, nunca me había reído tanto
- ay, dios mío
- tranquila, que no fue para tanto
- pues no lo parece ¿quieres decirme ya qué pasó?
- pues estábamos bebiendo porque dijiste que la cena era una mierda y que era mejor emborracharse que escuchar sandeces
- ya
- pues Samanta empezó a mirarte con desprecio, aunque iba casi tan borracha como tú
- pero eso no es nada nuevo
- ya, lo nuevo fue que le dijiste “¿y tú qué coño miras, bakala de mierda?”
- qué dices
- que sí, si no te lo crees, pregúntale a cualquiera
- joder
- pero eso no fue todo
- ¿cómo que no fue todo?
- claro, a ver si pensabas que Samanta se va a dejar intimidar por una pringada como tú
[hasta mis amigos me llaman pringada]
- ¿por eso tengo arañazos en la mano?
- no, eso es que me despisté y te caíste contra un seto cuando íbamos a tu casa
- aah. Entonces ¿qué hizo?
- pues vino hacia nosotros hecha una furia. Pensé que te iba a matar
- seguro que ni me defendiste
- ¿para qué? Le pegaste un puñetazo antes de que pudiera tocarte
- pero si pesa casi el doble que yo
- qué burra eres. Pero no tiene media hostia y tú has pasado por todos los deportes conocidos [cuando era pequeña mis padres me apuntaron a tenis, a kárate y a natación, por este orden]
- ya… ¿y luego?
- luego se puso a llorar y tú dijiste “no has cambiado nada” y “ya no tienes a tus amiguitas para defenderte” y sus ex-amiguitas empezaron a reírse
- de mí, seguro
- qué va, de ella
- ay, madre ¿y después de eso?
- te saqué de allí y te llevé a tu casa
- sabia decisión
- lo sé
- más te vale no haberte aprovechado de mi lamentable estado
- sólo un poquito
- ¡¡¡rober!!!
- es coña, imbécil
- vale, pero no me insultes, que ya sabes que soy capaz de tumbar a una vaca suiza de un puñetazo
Comentario:
Acabo de llegar a tu blog, y me he reido muchisimo con esta entrada, es genial!
Comentario:
jajajja q malo es beber!!
Comentario:
Me gusta tu blog. Si yo tuviera una cena con mis antiguos compañeros, no me lo pensaba ni un segundo: no iría. Pero tu experiencia fue buena, eh? Qué pena que no te aordaras de lo que pasó.
Vovleré por aquí. Saludos!
Vovleré por aquí. Saludos!
Comentario:
Hola, llego aquí de rebote, que divertido tu post...a veces el alcohol nos juega una mala pasada...pero tampoco era tan mala la tuya...
Un beso
Un beso
Comentario:
como dicen por aqui...a mi tambien me a encantao tu blog y claro sta segire leyendote,me gustaria ser capaz de darle una leche a alguna k se lo merece,pero aunk me matan las ganas ni borracha seria capaz,debo ser demasiado pacifista,eso si,se lo merecen muchas,que seguro k aprenderian y no irian de tan " super " guais
Animo.
Un saludo
*Entra n mi blog,cuand puedas*
Animo.
Un saludo
*Entra n mi blog,cuand puedas*
Comentario:
jaja, me encanta tu blog y ese toque de humor con que afrontas tu vida!!!
Carlota eres genial y le diste a Samanta su merecido!!
Carlota eres genial y le diste a Samanta su merecido!!
Comentario:
Buffffff nena te pones agresiva! pero bueno los borrachos dicen la verdad! suerte del directo que le pegaste! porque no se....... yo tambien soy de las que la lio cuando voy borrachilla y luego tengo que decirle a la gente..... "a ver que hice ayer"?? xD
Comentario:
Jajajajaja es mi primera visita a tu blog y me he reido mucho...
Lo pero de la borrachera es no acordarte de lo del día anterior, sobre todo si te duelen los nudillos jejejejej
Un beso
Lo pero de la borrachera es no acordarte de lo del día anterior, sobre todo si te duelen los nudillos jejejejej
Un beso
Comentario:
kon k ahora publikas konversaciones privadas, ehhhh?????
anda, k vaya moña te pillaste, maja XD
anda, k vaya moña te pillaste, maja XD
Comentario:
¡Eres muy buena escribiendo! Voy a seguir tu blog, me interesa :)
Comentario:
La verdad tienes unas ocurrencias q me divierten mucho...seguirè siendo uno de tus fanssssssssssssssss
Comentario:
Hola!
He llegado de casualidad a tu blog y me parece muy bueno.
Era para haber estado en esa cena y ver como le dabas ese puñetazo a la "guay" de Samanta.
Seguiré leyéndote!
Un beso!!
He llegado de casualidad a tu blog y me parece muy bueno.
Era para haber estado en esa cena y ver como le dabas ese puñetazo a la "guay" de Samanta.
Seguiré leyéndote!
Un beso!!





