Cristina III
Lo primero de todo, he de decir que no esperaba que mi último post fuera a generar un debate (o similar) entre dos personas que parece ocupan posiciones contrapuestas en lo que al tema de la custodia se refiere. Así que ha raíz de lo que he podido leer, me he decidido a introducir una serie de aclaraciones.
En primer lugar, mi matrimonio fue la consecuencia directa del embarazo de Cristina; antes de eso ni compartíamos piso, ni teníamos planes a largo plazo. Nos queríamos y punto. Y hay veces que cuando todo va perfecto, pues la cagas y resulta que esa cagada termina convirtiéndose en lo mejor que has hecho en tu vida. Pero al principio es sólo eso, una cagada.
Cuando nació Cristinita, yo todavía era estudiante de Medicina, así que mis ingresos eran totalmente nulos; ella, por su parte, terminó la carrera ese mismo año y se puso a trabajar, porque de algún sitio había que sacar el dinero. Así que por esa parte, fue mi mujer la que se encargó de que las cosas funcionaran, a costa de renunciar a lo que le hacía feliz.
Como ya he dicho anteriormente, ella era un espíritu libre; le gustaba llevar el (des)control de su vida y odiaba los horarios, la planificación. Y tuvo que mandar todo eso a hacer puñetas porque un bebé tiene unos horarios y yo poco podía hacer si tenía que estudiar.
Así que los primeros años, ella se sacrificaba y yo estudiaba (también me busqué un trabajo para los fines de semana); no tuvo una boda de cuento, ni la mejor casa del mundo, pero no dijo nada. Y yo pensaba que era feliz.
Luego empecé la residencia y, después, conseguí el trabajo con el que siempre había soñado; sinceramente, nunca pensé que opinaba ella de todo eso, ni me pregunté si había algún reproche en las palmaditas en el hombro que me daba cada vez que yo llegaba a casa con lo que me parecían buenas noticias. Simplemente, porque ella nunca dijo nada.
Hasta el día en que Cristina se fue de casa, fui un padre meramente testimonial; estaba demasiado ocupado con el trabajo y cuando estaba en casa, pues tampoco fui un marido ejemplar. Estaba convencido de que todo iba bien y de que, si algo pasaba, ella me lo diría y lo solucionaríamos.
Lo que yo le reprocho a Cristina no es que dejase de quererme; en realidad ni siquiera le guardo rencor por haber estado con otros; lo que le echo en cara es que su solución a nuestros problemas fuese coger la puerta en busca de una libertad que asegura yo le robé.
Se cansó de la vida que tenía, se cansó de mí y, sobre todo, se cansó de ser madre. Otra persona se habría deprimido o habría explotado, pero a Cristina le gustaba pasar desapercibida. Y su solución fue marcharse; recuperar su libertad a costa de abandonarlo todo.
El problema es que abandonó a su hija, poniendo de manifiesto lo poco o nada que le había importado. Ella misma lo dijo cuando se fue: ya no me siento obligada a ser su madre porque ya no me necesita como antes. ¿Quién es ella para decidir que su hija no la necesita?
Y, señores, yo no pongo en duda que durante muchos años ella fuese más madre que yo padre, pero yo nunca dejé de atender a mi hija, ni de preocuparme por ella. Está claro que no fui el mejor padre del mundo mientras tuve alguien guardándome las espaldas, pero desde que ella nos dejó he estado haciendo de madre y de padre, intentando que mi hija fuese la niña más feliz del mundo y sintiéndome responsable por no haber sido el padre que soy ahora. Pero cada vez tengo más claro que si soy culpable de algo, es de haberla querido tanto, que pensé que ella no podría no sentir lo mismo.
En primer lugar, mi matrimonio fue la consecuencia directa del embarazo de Cristina; antes de eso ni compartíamos piso, ni teníamos planes a largo plazo. Nos queríamos y punto. Y hay veces que cuando todo va perfecto, pues la cagas y resulta que esa cagada termina convirtiéndose en lo mejor que has hecho en tu vida. Pero al principio es sólo eso, una cagada.
Cuando nació Cristinita, yo todavía era estudiante de Medicina, así que mis ingresos eran totalmente nulos; ella, por su parte, terminó la carrera ese mismo año y se puso a trabajar, porque de algún sitio había que sacar el dinero. Así que por esa parte, fue mi mujer la que se encargó de que las cosas funcionaran, a costa de renunciar a lo que le hacía feliz.
Como ya he dicho anteriormente, ella era un espíritu libre; le gustaba llevar el (des)control de su vida y odiaba los horarios, la planificación. Y tuvo que mandar todo eso a hacer puñetas porque un bebé tiene unos horarios y yo poco podía hacer si tenía que estudiar.
Así que los primeros años, ella se sacrificaba y yo estudiaba (también me busqué un trabajo para los fines de semana); no tuvo una boda de cuento, ni la mejor casa del mundo, pero no dijo nada. Y yo pensaba que era feliz.
Luego empecé la residencia y, después, conseguí el trabajo con el que siempre había soñado; sinceramente, nunca pensé que opinaba ella de todo eso, ni me pregunté si había algún reproche en las palmaditas en el hombro que me daba cada vez que yo llegaba a casa con lo que me parecían buenas noticias. Simplemente, porque ella nunca dijo nada.
Hasta el día en que Cristina se fue de casa, fui un padre meramente testimonial; estaba demasiado ocupado con el trabajo y cuando estaba en casa, pues tampoco fui un marido ejemplar. Estaba convencido de que todo iba bien y de que, si algo pasaba, ella me lo diría y lo solucionaríamos.
Lo que yo le reprocho a Cristina no es que dejase de quererme; en realidad ni siquiera le guardo rencor por haber estado con otros; lo que le echo en cara es que su solución a nuestros problemas fuese coger la puerta en busca de una libertad que asegura yo le robé.
Se cansó de la vida que tenía, se cansó de mí y, sobre todo, se cansó de ser madre. Otra persona se habría deprimido o habría explotado, pero a Cristina le gustaba pasar desapercibida. Y su solución fue marcharse; recuperar su libertad a costa de abandonarlo todo.
El problema es que abandonó a su hija, poniendo de manifiesto lo poco o nada que le había importado. Ella misma lo dijo cuando se fue: ya no me siento obligada a ser su madre porque ya no me necesita como antes. ¿Quién es ella para decidir que su hija no la necesita?
Y, señores, yo no pongo en duda que durante muchos años ella fuese más madre que yo padre, pero yo nunca dejé de atender a mi hija, ni de preocuparme por ella. Está claro que no fui el mejor padre del mundo mientras tuve alguien guardándome las espaldas, pero desde que ella nos dejó he estado haciendo de madre y de padre, intentando que mi hija fuese la niña más feliz del mundo y sintiéndome responsable por no haber sido el padre que soy ahora. Pero cada vez tengo más claro que si soy culpable de algo, es de haberla querido tanto, que pensé que ella no podría no sentir lo mismo.
Comentario:
Tanto que desaparezca el padre como la madre es malísimo para un hijo; por mucho que queramos explicarselo siempre crearán que han tenido algo de culpa en ello. Tampoco es muy normal que (sobre todo una madre), quiera coger "excedencia" de su propia hija; los hijos cansan y a veces son bastantes "coñazo" pero .... es lo que hay y al tenerlos hay que asumirlo....
Mi padre nos dejo cuando yo tenía 2 años y mi hermano mayor 12 y entre medias 4 más. Lo he visto una media de 1 vez al año durante toda mi vida (40 años) y los últimos años ni eso.
Pasé un crisis bastante gorda cuando era adoslescente porque no lo entendía y me dolía.
Hoy por hoy sólo sé que no le quiero. Ni poco ni mucho, le deseo lo mejor pero me importa un rábano todo lo relacionado con él. A mis hermanos les pasa lo mismo. Cuando siembras NO amor en alguien eso es lo que recoges.
No tengo ni idea de tu vida pero si por lo menos tu hija siente tu amor y repaldo incondicional, lo estarás haciendo genial y si su madre no lo hace...pues poco puedes hacer, sólo querer más y apoyar más a tu hija.
Mi padre nos dejo cuando yo tenía 2 años y mi hermano mayor 12 y entre medias 4 más. Lo he visto una media de 1 vez al año durante toda mi vida (40 años) y los últimos años ni eso.
Pasé un crisis bastante gorda cuando era adoslescente porque no lo entendía y me dolía.
Hoy por hoy sólo sé que no le quiero. Ni poco ni mucho, le deseo lo mejor pero me importa un rábano todo lo relacionado con él. A mis hermanos les pasa lo mismo. Cuando siembras NO amor en alguien eso es lo que recoges.
No tengo ni idea de tu vida pero si por lo menos tu hija siente tu amor y repaldo incondicional, lo estarás haciendo genial y si su madre no lo hace...pues poco puedes hacer, sólo querer más y apoyar más a tu hija.
Comentario:
¡Jóder, qué fuerte! (con perdón). ¿De verdad crées que depende sólo de Jorge que se arregle la situación?.
Creo que conoces que en este país en el que vivimos, por desgracia y debido al aumento progresivo de mujeres fallecidas a manos de sus compañeros sentimentales, la justicia (hecha por humanos) se lava las manos y se salta un principio universal, nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Total, que a las mujeres les han dado el arma del maltrato, concretamente el psicológico, el más difícil de demostrar y ahí está que o Jorge se baja los pantalones o por mucho que su mujer haya abandonado el hogar, en estos momentos se juega su bienestar y el de su hija.
Creo que deberíamos andarnos con más cuidado
Creo que conoces que en este país en el que vivimos, por desgracia y debido al aumento progresivo de mujeres fallecidas a manos de sus compañeros sentimentales, la justicia (hecha por humanos) se lava las manos y se salta un principio universal, nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Total, que a las mujeres les han dado el arma del maltrato, concretamente el psicológico, el más difícil de demostrar y ahí está que o Jorge se baja los pantalones o por mucho que su mujer haya abandonado el hogar, en estos momentos se juega su bienestar y el de su hija.
Creo que deberíamos andarnos con más cuidado
Comentario:
Y sobre lo que dices Jorge, sólo decirte que lo puedes perder todo, así que sopesa más las cosas, como dije antes no será que ante lo que a ti no te ha gustado sobre cómo ha actuado pretendes castigarla, darle una lección sobre el bien y el mal. Quizás como hizo ella contigo, te echó las culpas de su vida y te castigó. Pero de verdad quieres actuar como ella¿¿??. Ya sabes los resultados de la actuación de ella, la única que sufrió daños fue tu hija, no hagas tú lo mismo. Lo que quiero decir es que si realmente es una buena madre como tú dices, no crees que tu hija se merece que ella prosiga ahora con su función de madre, es tu hija quien se lo merece, aunque ella no se lo merezca. A todos nos hace falta una madre y un padre, de ti depende que vuestra situación, la de los tres se pueda normalizar.
Comentario:
Uys post infiltrado no me conoces para nada, no te hagas líos con personalizaciones, que ni siquiera sabes si hay algo en mi vida con lo que me sienta con derecho para reprocharle a algún hombre y mucho menos pagarlo con alguien que no tiene culpa de nada. Simplemente le doy mi visión a Jorge sobre lo que escribe, no sobre lo que no escribe. Está claro que él tiene un problema, los míos para mi no son problemas, yo ya les encontré solución.
De todas formas mis comentarios son desechables porque son sólo consecuencia de una visión sesgada de un problema, porque Jorge sólo nos cuenta su parte y para ser objetivos también habríamos de saber la parte de ella. Yo no hablo de quién tiene la razón o quién no, sino simplemente de cómo se puede llegar a un acuerdo. Si es que se quiere claro, porque hoy en día la gente se empeña en no llegar a acuerdos, sino en infringir castigos a aquellos que nos hacen daño. Yo te puedo asegurar que no castigué a nadie por lo que yo pudiera sentir ante lo que los demás me hicieron y eso ya es mucho.
Pero bueno si te gusta hacer de psicologuillo barato, donte toda mujer que se expresa o tiene la regla o algún tío la ha dejado tirada (o se la han tirado jjajajaj) sigue que por lo menos me haces reir.
De todas formas mis comentarios son desechables porque son sólo consecuencia de una visión sesgada de un problema, porque Jorge sólo nos cuenta su parte y para ser objetivos también habríamos de saber la parte de ella. Yo no hablo de quién tiene la razón o quién no, sino simplemente de cómo se puede llegar a un acuerdo. Si es que se quiere claro, porque hoy en día la gente se empeña en no llegar a acuerdos, sino en infringir castigos a aquellos que nos hacen daño. Yo te puedo asegurar que no castigué a nadie por lo que yo pudiera sentir ante lo que los demás me hicieron y eso ya es mucho.
Pero bueno si te gusta hacer de psicologuillo barato, donte toda mujer que se expresa o tiene la regla o algún tío la ha dejado tirada (o se la han tirado jjajajaj) sigue que por lo menos me haces reir.
Comentario:
Es la tercera vez que intento comentarte, Jorge. pero al final todo se queda en agua de borrajas. ¡A ver si ahora lo consigo!.
Jorge, con tu permiso. Amy, vuelves a generar inquietud en mí con tus comentarios. En el primero que haces siento volver a estar en desacuerdo contigo, me da la sensación que contestas con mucha dureza, personalizando algo que le ocurre a Jorge en tus carnes y, evidentemente, expresas tu punto de vista y tu opinión, pero creo que de una forma ruda y que no responde a la situación de Jorge. Aceptable, pero con matices. Matices que expresas en tu segundo comentario y que me gustan, y me hacen volver a mi discusión anterior. Nunca, nunca se pueden arreglar los problemas emocionales de una niña con una pensión de alimentos y un regimen de visitas. Este sistema "arregla" a los padres pero nunca a los hijos, y ahí es donde a mí no me cuadran las cosas.
Por otro lado, el último comentario de Jorge es absolutamente revelador. Jorge, no puedo decite más que tienes toda la razón. Es muy bonito cuando te dicen que tienes que dialogar, que reflexionar, que tu hija es lo más importante, pero... ¿y cuándo te encuentras con que el/la contrario/a ni piensa, ni reflexiona, ni dialoga de la misma forma que tú?
Es muy fácil decir que hablando se arreglan las cosas, pero ya no es tan fácil "ver" cómo están sucediendo las cosas. Cada uno siente lo que siente y piensa lo que piensa y si Jorge tiene ganas de hablar pero la madre de Cristina no, ¿qué cuernos hace él?.
Seamos serios, que si dos no discuten porque uno no quiere, tampoco dos dialogan si uno no quiere.
Jorge, con tu permiso. Amy, vuelves a generar inquietud en mí con tus comentarios. En el primero que haces siento volver a estar en desacuerdo contigo, me da la sensación que contestas con mucha dureza, personalizando algo que le ocurre a Jorge en tus carnes y, evidentemente, expresas tu punto de vista y tu opinión, pero creo que de una forma ruda y que no responde a la situación de Jorge. Aceptable, pero con matices. Matices que expresas en tu segundo comentario y que me gustan, y me hacen volver a mi discusión anterior. Nunca, nunca se pueden arreglar los problemas emocionales de una niña con una pensión de alimentos y un regimen de visitas. Este sistema "arregla" a los padres pero nunca a los hijos, y ahí es donde a mí no me cuadran las cosas.
Por otro lado, el último comentario de Jorge es absolutamente revelador. Jorge, no puedo decite más que tienes toda la razón. Es muy bonito cuando te dicen que tienes que dialogar, que reflexionar, que tu hija es lo más importante, pero... ¿y cuándo te encuentras con que el/la contrario/a ni piensa, ni reflexiona, ni dialoga de la misma forma que tú?
Es muy fácil decir que hablando se arreglan las cosas, pero ya no es tan fácil "ver" cómo están sucediendo las cosas. Cada uno siente lo que siente y piensa lo que piensa y si Jorge tiene ganas de hablar pero la madre de Cristina no, ¿qué cuernos hace él?.
Seamos serios, que si dos no discuten porque uno no quiere, tampoco dos dialogan si uno no quiere.
Comentario:
Ella no cree que haya cometido un error; según sus palabras, simplemente se ha tomado una excedencia de su cargo de madre.
Comentario:
Jorge no se trata de darle las gracias a nadie, se trata de reconocer nuestras culpas y de ponernos en por un momento en el lugar de los demás. De todas formas aquí hay algo que está por encima de cómo te puedes sentir tú que es lo más conveniente para tu hija. Si tú que cometiste el error de no encargarte para nada de tu hija porque para "eso estaba su madre" y la vida no te ha castigado quitándote a lo que más quieres, ¿por qué habrías tú de castigar a tu ex mujer por su error?. Creo que si se ha dado cuenta de que ha cometido un error y quiere enmendarlo no se trata de que le pongas obstáculos ni de que te pongas cínico diciendo que encima tendrás que darle las gracias. Se trata de tu hija y de que has reconocido de que ella ha sido una buena madre, pregúntate si tienes derecho a evitar que tu hija siga disfrutando de tenerla a su lado¿?. Es sólo eso lo que te digo. Claro otra cosa es que ella pretenda lo mismo que tú ahora, considerar a la niña un rehén para castigarte a ti por lo que ella cree que tú le has hecho. No convirtamos a nuestros hijos en el castigo de nuestra pareja por el daño que nos hizo. Demostremos que somos adultos y compartamos eso, la paternidad ya que otra cosa no pudimos.
Comentario:
No se habría podido llevar a la niña porque es en ella en quien personifica su supuesto encarcelamiento. Y encima tendré que darle las gracias por haberse marchado.
Comentario:
Este es el asunto que yo tanto reprocho a esta sociedad española, después nos dicen que las mujeres no aguantamos un pimiento y vosotros calláis como canallas en vez de decir la verdad. La verdad es que reculáis en vuestras obligaciones y hacéis que nuestra vida no sea ni la mitad de bonita que podría ser. Hacéis que dejemos de tener ilusiones y que la vida se nos haga una carga en vez de una bendición. Cada cual reacciona a su manera y Cristina está claro que no ha sabido controlar ese dolor.
De todas formas Jorge la cuestión y ya que sabes que ni es mala madre ni un bicho raro podrías abrir un poco la mano, de hecho piensa en algo, la actitud de Cristina ante vuestro problema te ha hecho descubrir a tu hija y tu paternidad latente a que había alguien que se ocupaba muy bien de tu hija. Con lo cual ese mal ha hecho algo bueno. Imagínate que además de irse se hubiera llevado también a tu hija, la cosa hubiese sido mucho peor. La verdad es que si no llegáis a un acuerdo a quien de verdad estás privando de alguien a quien sí tiene derecho es a tu hija. Y no tienes ningún derecho de hacerlo. Con hablar con tu ex mujer no pierdes nada.
De todas formas Jorge la cuestión y ya que sabes que ni es mala madre ni un bicho raro podrías abrir un poco la mano, de hecho piensa en algo, la actitud de Cristina ante vuestro problema te ha hecho descubrir a tu hija y tu paternidad latente a que había alguien que se ocupaba muy bien de tu hija. Con lo cual ese mal ha hecho algo bueno. Imagínate que además de irse se hubiera llevado también a tu hija, la cosa hubiese sido mucho peor. La verdad es que si no llegáis a un acuerdo a quien de verdad estás privando de alguien a quien sí tiene derecho es a tu hija. Y no tienes ningún derecho de hacerlo. Con hablar con tu ex mujer no pierdes nada.
Comentario:
Yo creo que en estas cosas, todos/as los "participantes" tienen la culpa. Ella tiene culpa por no quejarse en determinados momentos, y tú tienes la culpa por no darte cuenta.
Pero creo que eso ya paso, y ahora no importa. Ahora sólo importa la nena, y que ella esté bien. Sólo conozco tú versión, y sin ánimo de juzgar a nadie, creo que Cristina, no actua como una madre
Un beso
Pero creo que eso ya paso, y ahora no importa. Ahora sólo importa la nena, y que ella esté bien. Sólo conozco tú versión, y sin ánimo de juzgar a nadie, creo que Cristina, no actua como una madre
Un beso
Comentario:
La sigues queriendo...simplemente has aceptado su abandono....la sigues queriendo porque reconoces el sacrificio suyo...en parte la culpas pero algo dentro de ti no quiere culparla. No creo que dejara tampoco de quererte, simplemente huyó como bien dijiste e incluso pienso que guarda un rencor dentro de ella hacia ti que no hace que salga su amor. Las circunstancias de la vida son así,,,creo y pienso que estais destinados a estar juntos,..ella se tomó el tiempo que perdió debido a la obligación de su hija,...me apuesto algo que terminais la vida juntos....amores así,,,tan sacrificados no mueren nunca. Nadie es culpable de nada en tu historia,,,,tan solo la juventud de ambos y la responsabilidad de lo que vino,,,cada uno en lo que le correspondía...tu estudiando para terminar tu carrera y poder tener luego un trabajo...y ella dedicando las 24 horas del dia supuestamente cuidando a vuestra hija. La vida es demasiado bonita para vivirla con tristeza.....creo que necesitais un acercamiento y hablar. Hablar es tan necesario como el agua que bebemos. Igual te sorprenderías de lo que te pudiera decir ella, si ella te hablara realmente desde sus adentros. Cuidaros.