Nochevieja
Después de unos días de inactividad, he regresado. Esta vez no es que haya estado hasta arriba de trabajo, sino que, por fin, he tenido unos días de vacaciones y los he disfrutado en compañía de la, por ahora, única mujer de mi vida (sin contar a mi madre, claro).
No sé hasta que punto esta omisión de la mujer con la que he venido saliendo puede resultar chocante, pero todo tiene una explicación y, en este caso, se remonta al día de Nochevieja. Llamé a Paloma para interesarme por sus planes, para ver en qué medida podíamos hacerlos coincidir con los míos (salir a dar una vuelta con los chicos, ya ves). Como suponía, tenía plan. Normal. Todas las enfermeras del mundo tienen plan para ese día.
Lo que me chocó fue que me dijese que disfrutase yo también de la noche, porque no hay nada mejor que empezar el año con un buen polvo a la luz de la luna, las estrellas y las burbujitas del champagne (cava en su defecto). Me quedé de piedra. A ver, no es que pensase que lo nuestro era algo serio, pero de ahí a que la mujer con la que he estado saliendo me invite a acostarme con otras… Y así se lo dije.
Me dijo que lo nuestro era un divertimento, que nos lo pasábamos genial juntos y que seguro que sabríamos seguir sacando partido a cada uno de nuestros (futuros) encuentros. Pero que de relación, nada de nada. De hecho, ella pensaba salir esa noche como lo que era, una mujer sin pareja y abierta a cualquier propuesta interesante que se le plantease. Y, claro, un amargado como yo no entraba entre ellas (esto no me lo dijo, pero lo pensaba seguro).
Le deseé una feliz noche y me despedí. Si alguna vez hubo alguna posibilidad de que yo tuviese algo con ella, se había desvanecido por completo. Ella era una mujer sin pareja y yo el capullo que había creído serlo. Como siempre, patético.
El caso es que ni siquiera me enfadé. Con el beneplácito de mi asesora personal de imagen, mi hija, salí dispuesto a no comerme la cabeza (y a no comérsela a mis amigos), con la intención de pasar una noche lo más entretenida posible.
Cenamos en casa de uno de mis amigos y, tras hacernos unas rondas, nos fuimos a La Indiana, como todos los años. Vamos siempre allí porque hay una mezcla de públicos interesante. Me explico. Hay mucha niña mona (y cuando digo niña quiero decir exactamente eso), de mirar y no tocar porque es delito, aunque éstas a mi no me van para nada. Luego está el pack “jóvenes” entre los que incluyo a tod@s l@s menores de 30 (y con eso no quiero decir que yo no lo sea); de este grupo siempre puedes ligar con alguna, porque las hay que descontrolan mucho, pero las borrachas tampoco son lo mío. Y luego están las potencialmente ligables (omito a las viejas salidas que se lanzan sobre cualquier hombre sin importarles nada más que lo que tiene entre las piernas).
El problema de las de este grupo es que a las que les entro por los ojos, las espanto cuando hablo y a las que les parezco encantador, no me encuentran ningún atractivo. Y ni estoy dispuesto a callarme para tirarme a una, ni salgo de marcha para hacer amigas a las que (y perdón por la expresión) se follarán otros.
Aunque si soy sincero, tanto problema no hubo. Hora y poco después de haber entrado, cuando ya había perdido de vista a la mitad de mis amigos (incluidos a los que tienen pareja), noté que alguien me tocaba el culo. Y no como si se hubiese chocado accidentalmente. Cuando me giré no le hizo ascos a mi cara (vamos, que no le parecí horroroso) y, sin mediar palabra, se me tiró encima. La miré de arriba abajo con disimulo; morena, boniqueta y de tamaño muy manejable. Ni le pregunté el nombre. A la mierda los principios. Una noche, es una noche.
No sé hasta que punto esta omisión de la mujer con la que he venido saliendo puede resultar chocante, pero todo tiene una explicación y, en este caso, se remonta al día de Nochevieja. Llamé a Paloma para interesarme por sus planes, para ver en qué medida podíamos hacerlos coincidir con los míos (salir a dar una vuelta con los chicos, ya ves). Como suponía, tenía plan. Normal. Todas las enfermeras del mundo tienen plan para ese día.
Lo que me chocó fue que me dijese que disfrutase yo también de la noche, porque no hay nada mejor que empezar el año con un buen polvo a la luz de la luna, las estrellas y las burbujitas del champagne (cava en su defecto). Me quedé de piedra. A ver, no es que pensase que lo nuestro era algo serio, pero de ahí a que la mujer con la que he estado saliendo me invite a acostarme con otras… Y así se lo dije.
Me dijo que lo nuestro era un divertimento, que nos lo pasábamos genial juntos y que seguro que sabríamos seguir sacando partido a cada uno de nuestros (futuros) encuentros. Pero que de relación, nada de nada. De hecho, ella pensaba salir esa noche como lo que era, una mujer sin pareja y abierta a cualquier propuesta interesante que se le plantease. Y, claro, un amargado como yo no entraba entre ellas (esto no me lo dijo, pero lo pensaba seguro).
Le deseé una feliz noche y me despedí. Si alguna vez hubo alguna posibilidad de que yo tuviese algo con ella, se había desvanecido por completo. Ella era una mujer sin pareja y yo el capullo que había creído serlo. Como siempre, patético.
El caso es que ni siquiera me enfadé. Con el beneplácito de mi asesora personal de imagen, mi hija, salí dispuesto a no comerme la cabeza (y a no comérsela a mis amigos), con la intención de pasar una noche lo más entretenida posible.
Cenamos en casa de uno de mis amigos y, tras hacernos unas rondas, nos fuimos a La Indiana, como todos los años. Vamos siempre allí porque hay una mezcla de públicos interesante. Me explico. Hay mucha niña mona (y cuando digo niña quiero decir exactamente eso), de mirar y no tocar porque es delito, aunque éstas a mi no me van para nada. Luego está el pack “jóvenes” entre los que incluyo a tod@s l@s menores de 30 (y con eso no quiero decir que yo no lo sea); de este grupo siempre puedes ligar con alguna, porque las hay que descontrolan mucho, pero las borrachas tampoco son lo mío. Y luego están las potencialmente ligables (omito a las viejas salidas que se lanzan sobre cualquier hombre sin importarles nada más que lo que tiene entre las piernas).
El problema de las de este grupo es que a las que les entro por los ojos, las espanto cuando hablo y a las que les parezco encantador, no me encuentran ningún atractivo. Y ni estoy dispuesto a callarme para tirarme a una, ni salgo de marcha para hacer amigas a las que (y perdón por la expresión) se follarán otros.
Aunque si soy sincero, tanto problema no hubo. Hora y poco después de haber entrado, cuando ya había perdido de vista a la mitad de mis amigos (incluidos a los que tienen pareja), noté que alguien me tocaba el culo. Y no como si se hubiese chocado accidentalmente. Cuando me giré no le hizo ascos a mi cara (vamos, que no le parecí horroroso) y, sin mediar palabra, se me tiró encima. La miré de arriba abajo con disimulo; morena, boniqueta y de tamaño muy manejable. Ni le pregunté el nombre. A la mierda los principios. Una noche, es una noche.
Comentario:
hola hola, me gusto mucho tu blog (disculpa que te tutee pero me senti identificado, espero no molestar) los contenidos son buenos y el diseño muy limpio e interezante, veo que le haz puesto mucha galleta a tu trabajo, te tengo una propuesta, he visto que estas inscrito en los premios 20blogs y la verdad no veo que tengas votos, tal como estoy yo jejeje, asi no tendremos posibilidad, te parece si me das un voto y yo uno a ti?? seria buen intercambio, mucha suerte y que gane el mejor, pasa a mi blog para avisar y para que pueda votarte, vale?? el boton esta aqui en mi blog http://blog.alamedianoche.com o si lo prefieres tambien entra directamente a la direccion http://www.20minutos.es/premios_20_blogs/busqueda/sanshiro/ y te da directo mi blog, tal vez asi tengamos mas posibilidades de ganar, por lo que veo si esta dificil n.n
salud y rock
atte. sanshiro
salud y rock
atte. sanshiro
Comentario:
Di que si
Comentario:
"porque no hay nada mejor que empezar el año con un buen polvo a la luz de la luna, las estrellas y las burbujitas del champagne (cava en su defecto)"...o al menos un buen polvo, a secas no?
¿Te divertiste?
¡Me alegro!
Un beso
¿Te divertiste?
¡Me alegro!
Un beso
Comentario:
Jajajajaj genial....jajajajaj.
Comentario:
Toma ya!!! a soltarse la melena en Nochevieja para empezar bien el año!!!!
Pues nada, feliz año nuevo
Pues nada, feliz año nuevo
Comentario:
Vaya hombre, ya era hora que aparecieras de nuevo. Todos los días llamo a la puerta de tu blog y ya estaba preocupada.
Me ha encantado la distinción que haces de las mujeres de la noche....¡Oh Dios!!! ¿En que grupo estaría yo¿¿¿¿¿¿¿??????
Me ha encantado la distinción que haces de las mujeres de la noche....¡Oh Dios!!! ¿En que grupo estaría yo¿¿¿¿¿¿¿??????





