Metamorfosis
Debería estar durmiendo y, sin embargo, aquí estoy, sentado una vez más frente a la pantalla, mientras dejo que mis manos se expresen por mí. Una vez más, no consigo dormir y mi turno empieza en unas horas, así que no vale la pena que me vuelva a meter en la cama.
Durante la cena, Cristina me ha estado contando cosas del colegio, de lo que le enseñan y de lo que no. Y entre todo el batiburrillo de nombres que iba diciendo, he notado alguno que se repetía más de la cuenta. Sus mejores amigas, he supuesto, sin saciar la intriga que me producía no asociar esos nombres a unas caras: Laura, Elena, Paloma… Adrián. ¡Adrián!
Ha sido oír el nombre del chaval y me he transformado en un inquisidor, pero al estilo Perales. Sí, sí, ¿quién es él?, ¿a qué dedica el tiempo libre?, etc. Entonces Cristina se ha puesto roja y me ha lanzado una de sus evasivas: “Es uno de mi clase, se sienta cerca de mí”. Sí, claro y como soy tonto, pues me lo creo.
He sufrido mi segunda metamorfosis de la noche; me he convertido en una portera cotilla y he utilizado todas mis estrategias (algunas no muy lícitas) para sonsacarle el máximo de información. Le ha costado, pero ha reconocido que le gusta, aunque me ha hecho prometer que no se lo diré a nadie (como si alguno de mis conocidos supiese de la existencia del tal Adrián), ni haré bromas al respecto.
Sinceramente, pensé que me tomaría bastante peor una noticia así. Pero en el fondo sé que son niños y que aún me quedan unos años para empezar a preocuparme de verdad; mientras sean unos críos inocentes no tendré motivos para alterarme. Además, me siento muy orgulloso de que mi hija tenga la suficiente confianza en mí como para hacerme confidencias de este tipo (vale, lo admito, la he presionado un poco para que lo hiciera).
Supongo que soy su adulto de referencia (si es que eso existe), pero me pregunto si siempre será igual o si llegará un momento en el que entre nosotros habrá temas tabú. No sé, probablemente sólo el tiempo tenga la respuesta.
Durante la cena, Cristina me ha estado contando cosas del colegio, de lo que le enseñan y de lo que no. Y entre todo el batiburrillo de nombres que iba diciendo, he notado alguno que se repetía más de la cuenta. Sus mejores amigas, he supuesto, sin saciar la intriga que me producía no asociar esos nombres a unas caras: Laura, Elena, Paloma… Adrián. ¡Adrián!
Ha sido oír el nombre del chaval y me he transformado en un inquisidor, pero al estilo Perales. Sí, sí, ¿quién es él?, ¿a qué dedica el tiempo libre?, etc. Entonces Cristina se ha puesto roja y me ha lanzado una de sus evasivas: “Es uno de mi clase, se sienta cerca de mí”. Sí, claro y como soy tonto, pues me lo creo.
He sufrido mi segunda metamorfosis de la noche; me he convertido en una portera cotilla y he utilizado todas mis estrategias (algunas no muy lícitas) para sonsacarle el máximo de información. Le ha costado, pero ha reconocido que le gusta, aunque me ha hecho prometer que no se lo diré a nadie (como si alguno de mis conocidos supiese de la existencia del tal Adrián), ni haré bromas al respecto.
Sinceramente, pensé que me tomaría bastante peor una noticia así. Pero en el fondo sé que son niños y que aún me quedan unos años para empezar a preocuparme de verdad; mientras sean unos críos inocentes no tendré motivos para alterarme. Además, me siento muy orgulloso de que mi hija tenga la suficiente confianza en mí como para hacerme confidencias de este tipo (vale, lo admito, la he presionado un poco para que lo hiciera).
Supongo que soy su adulto de referencia (si es que eso existe), pero me pregunto si siempre será igual o si llegará un momento en el que entre nosotros habrá temas tabú. No sé, probablemente sólo el tiempo tenga la respuesta.
Comentario:
ahora mismo, siéntete orgulloso. Pero yo creo que con el tiempo, por el bien de los dos, no debes esperar tener confianza cien por cien en estos temas... Vamos, es mi opinión. Un besote
Comentario:
jajajaja, pues no te queda na!!!!
pero vamos, aun son niños inocentes, jajajajajaja
Como tú dices, es importante que te haga ese tipo de confidencias, creo que siempre que sienta que puede confiar en ti, seguirá haciendolas. Así que majo, a tolerar te toca, y a ser un padre moderno, jajajajajajaja
Un beso
pero vamos, aun son niños inocentes, jajajajajaja
Como tú dices, es importante que te haga ese tipo de confidencias, creo que siempre que sienta que puede confiar en ti, seguirá haciendolas. Así que majo, a tolerar te toca, y a ser un padre moderno, jajajajajajaja
Un beso
Comentario:
Los adultos dejan de ser una referencia con el tiempo, y más para ese tipo de cosas. Pero sí, puedes sentirte orgulloso de que tu hija te haga ese tipo de confidencias ;)