Conversaciones de pasillo
Soy un desgraciado. O al menos así es como me siento. Por si no fuera bastante tener que acostumbrarme a mi vida de padre soltero (algo que voy consiguiendo con la ayuda de Cristinita), encima tengo que soportar los cotilleos de pasillo. Normalmente me resbala lo que puedan decir los otros médicos, me da igual lo que piensen de mí y de mi vida precisamente por eso, porque es mía. Pero hay comentarios a los que uno no puede hacer oídos sordos.
- ¿Sabes a quién me hice anoche?
- ¿Te hiciste? Las cosas por su nombre. A ver, ¿a qué pava te camelaste?
- A Cristina V (es una omisión mía, por respeto), la enfermera esa que pidió el traslado a primeros de año, la que estaba cañón. ¿Sabes quién te digo?
- Sí, claro. Apuesto a que me la conozco mejor que tú. Yo me la tiré unas cuantas veces cuando todavía estaba con el panoli.
- ¿Cuándo aún estaba con Jorge? Joder con la Cris, hay que ver lo sueltecita que es...
Y así han seguido un buen rato. Cachondeándose y poniéndose medallitas por lo que habían hecho con ella (y de lo que ella se había dejado hacer). Los protagonistas de la conversación eran un residente de oncología (un niñato de veintitantos) y un celador (no sabía yo que Cristina había bajado el listón) y, evidentemente, se han callado en cuanto me han visto aparecer. Hipócritas.
Estaría mintiendo si dijese que no sabía que Cristina me era infiel. Soy consciente de que la cornamenta no me cabía en la cabeza. Lo que no podía esperar es que me engañase con gente del trabajo; la creí más discreta y. una vez más, me equivoqué. Encima ahora estoy jodido y cabreado por estarlo; debería darme igual lo que dijesen de ella, es libre de hacer lo que quiera con quien quiera. Pero me jode.
Siento que este post sea tan deprimente, pero así es como estoy, así es como hace que me sienta.
- ¿Sabes a quién me hice anoche?
- ¿Te hiciste? Las cosas por su nombre. A ver, ¿a qué pava te camelaste?
- A Cristina V (es una omisión mía, por respeto), la enfermera esa que pidió el traslado a primeros de año, la que estaba cañón. ¿Sabes quién te digo?
- Sí, claro. Apuesto a que me la conozco mejor que tú. Yo me la tiré unas cuantas veces cuando todavía estaba con el panoli.
- ¿Cuándo aún estaba con Jorge? Joder con la Cris, hay que ver lo sueltecita que es...
Y así han seguido un buen rato. Cachondeándose y poniéndose medallitas por lo que habían hecho con ella (y de lo que ella se había dejado hacer). Los protagonistas de la conversación eran un residente de oncología (un niñato de veintitantos) y un celador (no sabía yo que Cristina había bajado el listón) y, evidentemente, se han callado en cuanto me han visto aparecer. Hipócritas.
Estaría mintiendo si dijese que no sabía que Cristina me era infiel. Soy consciente de que la cornamenta no me cabía en la cabeza. Lo que no podía esperar es que me engañase con gente del trabajo; la creí más discreta y. una vez más, me equivoqué. Encima ahora estoy jodido y cabreado por estarlo; debería darme igual lo que dijesen de ella, es libre de hacer lo que quiera con quien quiera. Pero me jode.
Siento que este post sea tan deprimente, pero así es como estoy, así es como hace que me sienta.
Comentario:
Cómo te entiendo... Sólo decir que te has dejado ir con lo de bajar el listón, la rabia ahí te ha podido. Pero es normal. Jode, y mucho, enterarte de que tu pareja te pone los cuernos así de guarramente. En fin. Un abrazote
Comentario:
Cariño, que si te hubieras enterado en ese momento que la señora era infiel, y que mezclaba nómina con falda, el palo te huebiera dolido más.
Por lo menos te jode, pero ya tu conocias tu ganado, no?
Un beso, y tú podrás con eso y más!
Por lo menos te jode, pero ya tu conocias tu ganado, no?
Un beso, y tú podrás con eso y más!
Comentario:
Hombre, deprimente es lo que has comentado del celador, con lo de bajar el liston.
En cuanto a las medallas que se ponen, pues bueno, ya sabes como es eso, como el juego de la oca, se comen una... Y por otro lado decir, que por experiencia, de todas las medallas que más de uno se pone, va a ser que estan mas en su cabeza que en la realidad.
Y por otro lado, ellos no tienen la culpa, sino ella, ella fué la que fué infiel, por lo tanto, segun yo lo entiendo, con quien debes cabrearte en todo caso es con ella (y creeme que lo se, yo he sido la tercera en discordia en una relación)
Sea como sea, ni te cabrees ni te deprimas, ya, ya se que es facil de decir, pero yo me he dado cuenta de que no sirve de nada, sólo de pasar un mal rato e hincharte a llorar por algo que es sumamente injusto y que no has buscado. Pero no sirve de nada, no te sentirás mejor.
Un beso
En cuanto a las medallas que se ponen, pues bueno, ya sabes como es eso, como el juego de la oca, se comen una... Y por otro lado decir, que por experiencia, de todas las medallas que más de uno se pone, va a ser que estan mas en su cabeza que en la realidad.
Y por otro lado, ellos no tienen la culpa, sino ella, ella fué la que fué infiel, por lo tanto, segun yo lo entiendo, con quien debes cabrearte en todo caso es con ella (y creeme que lo se, yo he sido la tercera en discordia en una relación)
Sea como sea, ni te cabrees ni te deprimas, ya, ya se que es facil de decir, pero yo me he dado cuenta de que no sirve de nada, sólo de pasar un mal rato e hincharte a llorar por algo que es sumamente injusto y que no has buscado. Pero no sirve de nada, no te sentirás mejor.
Un beso





