Presentación (de un ser patético)
Me llamo Jorge y tengo 33 años; soy oncólogo y un pringado. Buena presentación, a que sí? No, en serio. Soy un chico (odio decir hombre, me hace sentir viejo y eso es algo que negaré mientras pueda) normal y corriente que ha decidido dejar de dar la lata a sus amigos y desahogarse en Internet; sé que ellos me lo agradecerán.
Empecemos por el principio. Vivo (o sobrevivo) en Valencia, de manera independiente (gracias a Dios) y digamos que me relaciono bien con mi entorno. Me defino como un urbanita, es decir, la ciudad es mi habitat y no me saques de aquí porque no respondo. Como todo médico que se precie curro en un hospital y, si bien podría decir que soy el rey de la planta, lo cierto es que soy un pringado más (suele pasar cuando eres de los últimos en llegar).
Estudié Medicina porque mi hermano es médico y me dijo que se ligaba mucho; con 18 años tenía la cabeza hecha un lío (joder, que poco ha cambiado eso) y la perspectiva de tener mi cama (o mi coche, en su defecto) ocupada jueves sí, jueves también, fue el impulso que me faltaba para ponerme la bata (o al menos intentarlo).
Lo cierto es que ligar, lo que se dice ligar, nada de nada. Si acaso algún tonteo con las chicas de Enfermería, pero nada reseñable. Así que no me quedó más remedio que buscar mi vocación de doctor por alguna parte que no fuese en las faldas y la encontré, me costo lo mío, pero la encontré.
Y con la vocación llegó Cristina; ya hablaré otro día de ella, porque esto es sólo una presentación y ella da para mucho más. Cristina ha sido una pieza clave en mi vida y la que me ha convertido en el pringado más peripatético del mundo mundial (toma Manolito).
Como supongo adivinaréis, me ha dejado. Se ha largado de mi vida y me ha dejado de recuerdo una bonita depresión y a nuestra hija, que tampoco la entiende, ni me entiende a mí. Pero esa es otra historia.
Así que este es el panorama de mi vida. Soltero, con niña y con un trabajo que me exprime a tope; mis amigos me sugirieron esto, escribir un blog y contar lo que se me ocurriese (no sabían como librarse de mí los cabrones); lo voy a hacer, total, no hago daño a nadie y al que no le guste, pues que no lo lea.
Empecemos por el principio. Vivo (o sobrevivo) en Valencia, de manera independiente (gracias a Dios) y digamos que me relaciono bien con mi entorno. Me defino como un urbanita, es decir, la ciudad es mi habitat y no me saques de aquí porque no respondo. Como todo médico que se precie curro en un hospital y, si bien podría decir que soy el rey de la planta, lo cierto es que soy un pringado más (suele pasar cuando eres de los últimos en llegar).
Estudié Medicina porque mi hermano es médico y me dijo que se ligaba mucho; con 18 años tenía la cabeza hecha un lío (joder, que poco ha cambiado eso) y la perspectiva de tener mi cama (o mi coche, en su defecto) ocupada jueves sí, jueves también, fue el impulso que me faltaba para ponerme la bata (o al menos intentarlo).
Lo cierto es que ligar, lo que se dice ligar, nada de nada. Si acaso algún tonteo con las chicas de Enfermería, pero nada reseñable. Así que no me quedó más remedio que buscar mi vocación de doctor por alguna parte que no fuese en las faldas y la encontré, me costo lo mío, pero la encontré.
Y con la vocación llegó Cristina; ya hablaré otro día de ella, porque esto es sólo una presentación y ella da para mucho más. Cristina ha sido una pieza clave en mi vida y la que me ha convertido en el pringado más peripatético del mundo mundial (toma Manolito).
Como supongo adivinaréis, me ha dejado. Se ha largado de mi vida y me ha dejado de recuerdo una bonita depresión y a nuestra hija, que tampoco la entiende, ni me entiende a mí. Pero esa es otra historia.
Así que este es el panorama de mi vida. Soltero, con niña y con un trabajo que me exprime a tope; mis amigos me sugirieron esto, escribir un blog y contar lo que se me ocurriese (no sabían como librarse de mí los cabrones); lo voy a hacer, total, no hago daño a nadie y al que no le guste, pues que no lo lea.
Comentario:
Pasé ayer por aqui, y comenté en el último post, hoy tengo un ratillo y volví a caer aqui, si no te importa, te leo.
Sabes, yo creo que te ha dejado algo muy bueno, tú niña, a la que no entiendes ni ella a ti, pero quien entiende a los hombres???, jajaja, es una bromilla
Un saludo
Sabes, yo creo que te ha dejado algo muy bueno, tú niña, a la que no entiendes ni ella a ti, pero quien entiende a los hombres???, jajaja, es una bromilla
Un saludo
Comentario:
Todo un panorama...
Yo te apoyo. Y dí que sí! hay que desahogarse, y q mejor forma q escribiendo. Y al que no le guste, pues puerta.
Desde aquí mis apoyos mas fuertes. Me gustaría poder hacer algo para q no te sintieses una persona patetica, porq seguro q eres un tio legal...
Respecto a la tal "Cristina", no escribo de ella, porq prefiero esperar a q pongas mas informacion acerca del asunto (sino es mucha curiosidad).
Seguro q tu hija, aunq confusa, es una niña maravillosa, y tan linda como tú.
No perderé de vista tu blog, y espero q esto te anime a seguir!!
Saludos,
Vidagris.