logotipo

img_google
Vete de mi cabeza, por favor
(aunque sólo sea cinco minutos)
Acerca de
Soy un ser extraño que ha decidido compartir su (no)vida con todo aquél que esté interesado en gastar tiempo en mis historias Contador Gratis
Contadores
Sindicación
 
Adolescencia
Hay una realidad que durante mucho tiempo he intentado negar. Me he escondido en mis pensamientos, he mirado hacia otro lado y he llamado locos a aquéllos que trataban de abrirme los ojos. Sin embargo, pese a mi obstinación y mi absoluto convencimiento de que, si lo deseaba con fuerza, nunca ocurriría, no me ha quedado más remedio que reconocer lo evidente: tengo una hija adolescente.

Desde el punto de vista biológico, hay una serie de cambios físicos y fisiológicos que hacen ostensible el abandono de la niñez, cambios que en las mujeres se tornan evidentes mucho antes que en sus compañeros del género masculino y ante los que yo, triste ignorante, he sido ciego.

Como padre, ignorando lo anterior, estaba convencido de que la transformación llegaría de golpe y que encontraría algún cursillo rápido para adaptarme a convivir con una adolescente. Error de principiante minimizar los efectos de los cambios hormonales previos a lo que otros mucho más anticuados que yo llamaban “hacerse mujer”.

Probablemente es en este momento de mi vida cuando echo en falta tener cerca de alguien que me aconseje; alguien que entienda lo que esta pasando y pueda suplir mis carencias. En definitiva, alguien que pueda ejercer de madre en aquellos aspectos en los que yo todavía no me atrevo.

Pero como no depende de mí tener a esa figura femenina en mi vida, de momento me toca apañarme con lo que tengo (y a Cristinita con el padre que le ha tocado), que no es mucho. De momento leo todo lo que puedo (y consulto a los que saben más que yo, que son casi todos) e intento ganarme la confianza de mi hija, un asunto en el que, por ahora, progreso adecuadamente o, al menos, eso me dice ella.

Ahora sólo me queda estar preparado para el “día D” que, según los expertos, llegará en cualquier momento.
 
De vuelta
Casi había olvidado la existencia de este sitio hasta que, por cuestiones del azar, empecé a revisar mis cosas de Internet y recordé. Recordé que durante mucho tiempo utilicé mi blog para vomitar mis enfados, para controlar mi rabia y, para qué negarlo, buscar la comprensión de otros que pudieran sentirse identificados conmigo. La empatía, ese extraño sentimiento del que tan necesitados estamos en los momentos difíciles.

No es que, de repente, desapareciesen todas las complicaciones de mi vida o que diese con la solución a mis problemas cotidianos, simplemente dejé de tener tiempo para escribir.

En estos meses (casi un año) en los que he estado sin escribir me han pasado muchas cosas, la mayoría buenas, y ahora que atravieso un período de paz (espiritual) creo que es el momento de volver y retomar este blog que tanto me ha ayudado.

Estoy seguro de que, después de tanto tiempo, me será difícil recuperar a aquéllos que durante meses siguieron mis andanzas y se convirtieron en involuntarios consejeros en mi día a día, pero tampoco era la intención de este cuaderno convertirse en el espacio más visitado (aunque no me importaría que lo fuese).

Así que este post es para eso, para anunciar mi vuelta a la blogosfera y saludar a todos aquéllos que como yo han encontrado en este sitio un lugar para sacudirse sus problemas.